CLÍNICA ESTRUCTURAL / CLÍNICA NODAL
El tema que hoy queremos introducir Clínica estructural versus Clínica Nodal abarca la historia del psicoanálisis desde sus inicios hasta nuestra actualidad pues sigue siendo un debate abierto: cómo manejarnos con estas dos concepciones de la clínica, distintas, pero quiero decir desde el principio y volveré sobre ello que son dos concepciones que no se excluyen, que más bien se complementan y que en este momento ya no podemos pensar la una sin la otra.
Tenemos también como punto de partida una paradoja lógica: si bien por un lado vamos a introducir los que Freud ha llamado tipos clínicos y Lacan los ha nombrado como estructuras clínicas, nos orientamos fundamentalmente por la orientación de Freud de escuchar cada caso como si fuera el primero, justamente para poder detectar lo que cada caso tiene de más propio, es decir, su singularidad.
Tenemos la famosa fórmula: nada se parece menos a una neurosis obsesiva que otra neurosis obsesiva.
El esfuerzo de Freud por aislar tipos clínicos es el intento para orientarnos en los tratamiento o en las direcciones de las curas que realizamos, hay un manejo diferente del dispositivo analítico si consideramos que estamos en el terreno de la neurosis o si consideramos que se trata de una psicosis, aún, sabiendo que hay algo fundamentalmente inclasificable en cada una de las personas que vienen a vernos, pero para llegar a esta singularidad de cada caso, por eso Lacan la denominó “la clínica del uno por uno”, hace falta, un trayecto, recorrer un camino hasta extraer lo que incluso para los que vienen a vernos, y a hablarnos, es desconocido, y más bien se presentan con sintomatologías de las que toman diagnósticos prestados del discurso social, de Google, hoy en día está muy extendido el autodiagnóstico, incluso para enfermedades físicas, algunos viene ya con una etiqueta de lo que les ocurre: estoy deprimido, tengo ansiedad, tengo el síndrome del impostor, me han hecho ghosting, incluso: creo que soy autista … Y habrá que ir desplegando las cadenas significantes, el discurso de cada uno tiene, con las significaciones propias de cada uno, porque el síntoma en psicoanálisis, no es en sí, no es objetivable y no es medible, es más bien un punto de partida desde el que se habla, desde el que se expresa la queja, el malestar, el sufrimiento, dirigiéndose a un Otro, al que se le supone un saber, sobre esto que le sobrepasa, que le supone un sufrimiento psíquico y quiere que esto cambie. Hay personas que se presentan diciendo que los síntomas que padecen aparecieron hace mucho tiempo. Es importante detectar en estos primeros momentos porqué acuden en ese momento. Cuál es el plus, el exceso que ha aparecido.
Podemos empezar teniendo en cuenta una distinción de los síntomas, la fenomenología con la que se acude a un psicoanalista: ansiedad, estrés, apatía, obsesiones, crisis con la pareja, en el trabajo … y el lugar desde el que se habla, es decir, la tipología o la estructura clínica desde la que se habla. Tenemos una primera distinción entre los síntomas en plural y la estructura en singular, el estrés o la apatía puede aparecer en las distintas estructuras, pero los matices son distintos.
Sabemos que la invención del psicoanálisis se debe al genio de Freud, a la originalidad de su pensamiento, con el encuentro con pacientes histéricas, en su mayoría mujeres, que presentaban sobre todo síntomas corporales: cegueras, parálisis, cojeras, sin que hubiera una causa orgánica que pudiera justificarlo, es decir, los casos, que no eran interesantes para la medicina, y después de varios años de escucha Freud formula una primera hipótesis sobre los trastornos histéricos: “El histérico padece la mayor parte de reminiscencias”, es decir los histéricos sufren por recuerdos, pero he aquí la genialidad de Freud al plantear que esta reminiscencia de la que sufre el histérico, cuyo efecto son síntomas corporales, son experiencias traumáticas, dolorosas para las personas que han caído en una especie de “olvido” especial, esta forma de olvido es lo que Freud llamó “la represión”. Es decir, los traumas psíquicos, ocasionan los síntomas histéricos.
Tenemos pues esta primera hipótesis de la causa de la enfermedad psíquica, que Freud amplió primero a la neurosis obsesiva, y también a la paranoia y a la esquizofrenia, categorías clínicas que abordó con la clasificación de “Psiconeurosis de defensas”, es decir el estado patógeno es una defensa, es una respuesta a una experiencia vivida, y en estos momentos de por qué se genera una histeria o una paranoia depende del momento en el que haya acontecido la experiencia traumática.
El siguiente paso, o la siguiente rectificación sobre lo que causa las enfermedades psíquicas lo encontramos en el artículo que os hemos propuesto leer: “Sobre los tipos de contracción de neurosis (1912), porque desplaza la causa de la “contracción” a la neurosis, ya no en una experiencia vivida que proviene del exterior, si no que habla de una “predisposición a enferma”, cada persona tiene una predisposición a enfermar, que depende del factor libidinal, llegando a afirmar que no existe ninguna diversidad cualitativa entre las condiciones de salud y de enfermedad, los “sanos” llevan la misma lucha para dominar la libido, pero les va mejor, dice textualmente.
Y distingue 4 tipos: a, b, c y d. Lo que me parece realmente asombroso tanto en 1912, como en 2025; alejado de cualquier etiqueta clasificatoria, simple, básico, pero que da la maqueta de su concepción de la causa del sufrimiento psíquico del ser hablante.
Lo habéis leído, podemos hacer un resumen rápido:
.-a) Primer tipo: Los que por la pérdida de un objeto real que satisfacía los requerimientos amorosos del individuo. Al orden del día.
.- b) el conflicto sobreviene entre el afán de preservar tal como se es y el afán de alterarse según propósitos nuevos. Adolescencia.
.- c) Se enferma por exigencia de la realidad, se enferma tan pronto se rebasa la infancia. Psicosis.
.- d) acrecentamientos libidinales repentinos. Psicosis.
Lo importante a resaltar de lo que introduce en esta etapa, lo encontraréis más desarrollado en el texto: “Introducción al Narcisismo” es que el factor primario de la causa de la enfermedad es el estancamiento libidinal, es la predisposición que cada uno tiene a que la libido quede fijada en los momentos de la constitución de la subjetividad, y para Freud hay tres momentos claves constitutivos:
Una pequeña aclaración sobre el concepto de la libido, para las personas que estáis recién llegadas, libido es un término que Freud toma del lenguaje común, como otros, para darle un uso específico en psicoanálisis, entonces la libido para Freud designa en un primer lugar la energía de las pulsiones sexuales, lo que tendría que ver con el erotismo, para en un segundo extenderlo al interés psíquico en general, por eso utilizamos expresiones como: “Tiene mucha libido puesta en tal proyecto”.
Bien, retomo lo que quería decir sobre el estancamiento de la libido en las fases del desarrollo como causa de la enfermedad, para Freud hay tres momentos lógicos decisivos en la constitución de la subjetividad:
Autoerotismo (esquizofrenia)
Narcisismo (paranoia)
Elección de objeto (Histeria y neurosis obsesiva)
La segunda parte de la obra freudiana, la segunda tópica, diferenciará las categorías clínicas, no ya tanto con la libido, que habrá sido, en cierto modo desplazado por la pulsión y proponiendo un nuevo modelo psíquico con las tres instancias psíquicas que distingue en ese momento: el ello, que es la referencia a lo pulsional, el yo, que es el que rige la consciencia y el superyó, que es la instancia de la conciencia moral, entonces el yo enferma, porque está siempre escindido por la lucha que el yo debe libra con el ello y con el superyó.
Haciendo finas distinciones entre neurosis y psicosis, a partir de los mecanismos que subyacen, en la relación del ser hablante con el lenguaje, en la neurosis, la represión, en la psicosis, la forclusión.
Encontrareis estas referencias en dos artículos sobre la neurosis y la psicosis, ya al final de su obra: “Pérdida de la realidad en la neurosis y la psicosis” (1924). “Neurosis y psicosis” (1924)
Lacan comienza su enseñanza con lo que llama el retorno a Freud, y para ello lo hace retomando los cinco casos fundamentales que Freud había escrito, voy a decir los nombres abreviados, tal como son conocidos coloquialmente: El caso Dora, que sienta las bases de la histeria, pone de relieve lo paradigmático a través de un solo caso de lo que podemos entender como histeria, en un caso corriente, nada extraordinario, del que extrae varias nociones: la localización de síntomas en el cuerpo de origen psíquico, la relación con un deseo insatisfecho y el lugar de la Otra mujer, figura clave en gran parte de lo que llamamos Histeria; con el caso del Hombre de las ratas, saca las coordenadas de la neurosis obsesiva, marcadas por sostener un deseo imposible de alcanzar, que suele acompañarse con pensamientos obsesivos recurrentes, rumiaciones, y con acciones que son rituales para mantenerse alejados de lo que pudiera causar deseo. El deseo como imposible, se presenta en la neurosis obsesiva como queja y como defensa.
El caso del Hombre de los Lobos, a lo largo de los años fue clasificado con todos los diagnósticos posibles, hasta nombrarlo como “inclasificable”, o como más tarde hemos nombrado: Psicosis ordinaria, haré hoy una breve introducción de este término, y en este curso se dedicará la última clase a este caso, que bien merece la pena dedicar una clase, porque abre ya la clínica a conceptos que manejamos en la actualidad.
Contamos con el caso del Presidente Schreber, para sentar las bases de las psicosis, y no solamente para establecer lo que es el cuadro clínico de las psicosis, si no que el estudio de este caso fue determinante para introducir la libido, como la energía psíquica general y no solo como la energía de las pulsiones sexuales, y fue también determinante para articular lo que Freud piensa sobre el inconsciente.
Lo verdaderamente original de la construcción de este caso, es que Freud nunca vio a Daniel Paul Schreber, si no que basó su estudio sobre las memorias que el mismo Schreber había escrito, libro que tituló: Memorias de un neurópata, y a partir de lo que escribe de su experiencia psicótica, Freud extrae tanto los fenómenos: alucinaciones y delirios, lo que llamamos fenómenos elementales como también lo que es la causa de la psicosis, del que Freud dirá: “desde el inicio de la relación del sujeto al mundo algo no ha sido concluido”, por el momento voy a dejarlo así.
Y por último tenemos el caso Juanito, que es un caso de doble entrada: abre la clínica infantil y a la fobia, es el caso de un niño de 5 años que le tiene fobia a los caballos, y aquí la originalidad es que Freud tampoco trató a este niño, era el padre del niño el que visitaba a Freud, le contaba lo que le pasaba a su hijo, Freud le daba orientaciones, el padre apuntaba las conversaciones con el niño y se las daba a Freud.
Son historiales clínicos concretos, lleno de precisos detalles, de tomar las palabras, los significantes a la letra, como nos dice Jacques Alain Miller la clínica que propone el psicoanálisis es que “este detalle clínico es cernido con precisión y llevado al extremo de la minucia”, y este ejercicio de buscar el detalle clínico hasta la minucia es lo que se realiza en la práctica del control, porque encontrar lo más singular de cada caso es lo que nos orienta en las curas y en los tratamientos que realizamos.
Entonces, Lacan vuelve sobre Freud, estudia minuciosamente la obra de Freud, tanto de sus textos más teóricos como sobre sus Cinco historiales clínicos, no para repetir, ni resumir lo que ya ha escrito Freud, sino para introducir lecturas nuevas, desde los conceptos que se manejan primeramente en los años 50, desde la lingüística, la antropología … es decir influenciado por el estructuralismo de Lévi- Strauss fundamentalmente, podemos pensar que toma de aquí la nomenclatura: “estructuras clínicas”, y por estructura debemos entender un conjunto de elementos que están relacionados entre sí pero que albergan un vacío, agujeros. Es así como Lacan concibe las cadenas significantes, es decir, el discurso con el que cada uno habla en el que está incluido los lapsus, los olvidos y el silencio.
Para poder pensar las estructuras clínicas en psicoanálisis voy a introducir la original aportación de Lacan desde el inicio de su enseñanza que retomando la idea freudiana de que la realidad es la realidad psíquica, es decir que lo que vivimos, lo que experimentamos siempre está leído por nuestra subjetividad, esta realidad psíquica, Lacan la ordena en tres registros: lo imaginario, lo simbólico y lo real.
Lo imaginario: es la referencia por un lado a las fantasías, a las ensoñaciones como también es la referencia al “yo”, a nuestro lado más consciente, a la imagen de nuestro cuerpo, como también es la sede de las tendencias agresivas, donde se juega la rivalidad con los semejantes.
Lo simbólico: es la referencia al lenguaje, a la ley, a lo social …
Lo real: en la primera parte de la enseñanza de Lacan, lo real es lo que no se puede imaginar y lo que no se puede simbolizar, por ejemplo, el momento que uno se golpea contra algo.
La aprehensión de la realidad psíquica para cada ser hablante pasa por la articulación del lenguaje (simbólico), con el deseo (imaginario) y la pulsión (real).
En cada estructura se pondrá en juego la articulación de estos tres registros, en la primera enseñanza de Lacan el orden simbólico es el que predomina y ordena a los otros dos registros: el imaginario y el real, de ahí la importancia de la palabra para ordenar nuestro mundo subjetivo, pensamos y sentimos con palabras, incluimos también lo que no tiene palabras.
Partimos de los síntomas, en plural, lo que se dice de los síntomas, de los malestares para trabajar con la hipótesis de una estructura que subyace a estos dichos, a lo que se dice, para tomar una orientación en la dirección de las curas en las neurosis u orientar los tratamientos en las psicosis.
Durante muchos años, hasta finales de los años 90, acercándonos al cambio de milenio, comenzó a ponerse de manifiesto una crisis del diagnóstico estructural, es decir la división frecuente, clásica entre Neurosis, con su variantes histeria y obsesión, y psicosis, con sus tipologías paranoia y esquizofrenia, un número importante de casos presentaban dudas diagnósticas, casos que se presentaban como histerias, cuando se volvían a controlar o a presentar parecían psicosis y viceversa, las formas más paradigmáticas, más ejemplares de la sintomatología en las neurosis, no parecían tan evidentes, y los casos de psicosis, de francos desencadenamientos con alucinaciones y delirios consistentes ya no se solían escuchar, también como efecto del aumento de la farmacología, del uso extendido de antipsicóticos, que eran administrados y lo siguen siendo en los momentos iniciales de los desencadenamientos psicóticos.
Hay que decir también que esta crisis en los diagnósticos clásicos fue correlativa a los cambios sociales respecto de la ciencia y la técnica, sobre todo, que ha producido nuevas subjetividades, como comenzamos a constatarlo hace unos treinta años y como seguimos constatándolo hoy en día.
Entonces, finales de los años 90, se puso al trabajo esta situación, y se empezó por estudiar, de la mano de Jacques Alain Miller, lo que llamamos “Los inclasificables de la clínica”, aquellos casos que no correspondían claramente a las dos grandes categorías de neurosis o psicosis. Después de tres encuentros importantes abordando estos casos difíciles de diagnosticar, Jacques Alain Miller propuso el término “Psicosis ordinarias”, para aquellos casos en los que no se podía justificar una neurosis, la neurosis hay que justificarla, dando cuenta de una neurosis infantil, de una relación con el inconsciente: sueños, lapsus, fallidos … con una relación al deseo… insatisfecho o imposible.
Entonces una buena cantidad de casos, que podemos decir que cada vez son más frecuentes, lo vemos en las presentaciones de casos del SCF, corresponden más bien a lo que llamamos psicosis ordinarias, y que se pueden explicar, o que podemos abordar en los tratamientos con las herramientas que Jacques Lacan nos ha aportado en lo que se llama su última enseñanza, que empieza en el seminario 20. Seminario “Aún” y que explora detalladamente en el Seminario 23, en el Seminario El Sinthome, que es el periodo que abarca lo que llamamos la clínica nodal.
Al comenzar a hablar de la enseñanza de Lacan he indicado los tres registros con los que Lacan aborda la realidad subjetiva: imaginario, simbólico y real; lo que introduce Lacan con la topología de los nudos, de ahí el nombre de clínica nodal, es que estos tres registros están entrelazados, si uno de estos tres redondeles se suelta, lo que ocurre en una desestabilización o en un desencadenamiento, los otros dos redondeles se sueltan, entonces es el caos subjetivo, como se dice coloquialmente : “está desatado”, algo sabe el acervo popular de estas cuestiones.
Entonces el concepto de Sinthome, viene a indicar el cuarto nudo que mantiene unido los tres registros: imaginario, simbólico y real.
Si en su primera enseñanza Lacan mantiene que el orden simbólico domina y prevalece sobre los otros dos registros, en esta nueva concepción clínica los tres registros están homologados.
“Lo simbólico ya no es lo que era”, fue el título de un Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, hace unos 25 años, y efectivamente lo simbólico ya no es lo que era, la crisis del patriarcado es más que evidente, la crisis de autoridad, de la que llevamos hablando hace años … en educación, en sanidad, en la relación al saber, con la introducción de las nuevas tecnologías.
Como os decía los nuevos tiempos han producido nuevas subjetividades.
Ahora bien, el concepto de sinthome no anula las otras lecturas de la clínica, sino que se agrega a ellas … se agrega y supera las divisiones y las multiplicidades de conceptos precedentes.
En nuestra práctica seguimos orientados por la distinción de neurosis o psicosis pero de una manera que nos permite preguntarnos qué es lo que anuda en una neurosis los tres registros, o qué se ha desanudado cuando algo ha desbordado, cuando alguien ha llegado al punto de “no puedo más con esto”, “necesito que me ayuden”, cuando la angustia, o como la suelen llamar “la ansiedad” se hace persistente, o un síntoma que se sobrellevaba se vuelve insoportable, podemos preguntarnos que lo mantenía estable y que lo ha desestabilizado, del mismo modo que podemos preguntárnoslo cuando trabajamos con la hipótesis de una psicosis, o de una psicosis ordinaria, que son más difíciles de detectar porque no hay francos desencadenamientos, ni alucinaciones, ni delirios, es una clínica de detalles discretos, nada ruidosos, de certezas que pueden pasar por creencias aceptadas colectivamente …
Si Freud abrió el camino para acercarnos a la subjetividad de los seres hablantes desde la neurosis, Lacan, que era psiquiatra y desde el inicio estuvo en contacto con las psicosis, subvierte lo que nos enseña la psicosis para entender la neurosis.
Lo que nos enseña Lacan con el concepto de sinthome (que hay que diferencias de los síntomas del inicio, con los que las personas llegan) es que el sinthome es un modo singular, único, de mantener entrelazados los tres registros, y esto es en lo que nos orientamos en las direcciones de las curas o en los tratamientos que realizamos, cada cual tendrá su trayecto, pero de lo que se trata es de buscar lo que hay de singular en cada ser hablante.
Concha Lechón
4 de diciembre de 2025
Centre cultural 9 d´octubre
PALABRAS DE AMOR
¿Qué dice el psicoanálisis del amor?
Se ha escrito y se ha dicho mucho sobre el amor en psicoanálisis y en la literatura y en todas las disciplinas que se refieren a los seres humanos, a los seres hablantes, como los llamamos en psicoanálisis, en palabras del poeta Schiller: “Hambre y amor mueven al mundo”, y diría que la mirada de Freud lo que introduce al considerarlo bajo la lupa del psicoanálisis es intentar dar cuenta qué experiencia subjetiva es el amor.
Primeramente Freud tomó el ejemplo del enamoramiento para construir uno de los pilares de la teoría analítica: el narcisismo, que es el tiempo 1 de la constitución de la subjetividad, es el momento en el que la pequeña criatura humana se reconoce al ver su imagen en el espejo y es una imagen que se asume con alegría, en este primer momento produce satisfacción reconocerse en la propia imagen, en términos freudianos hay una investidura libidinal hacia la propia imagen, pero si esta investidura libidinal queda estancada en la propia imagen se vuelve patógena, es así como explica lo que ocurre en las psicosis; entonces el yo para no enfermar ha de investir los objetos del mundo que le rodean y por objetos del mundo hay que entender también a las personas que lo rodean, más bien a los que le prodigan los cuidados, a nivel de la supervivencia, a nivel de la satisfacción de las necesidades vitales, lo que crea potentes lazos afectivos hacia las personas que nos animaron el cuerpo y nos dieron las palabras al inicio de la vida. Se puede entender así, el lazo de dependencia afectiva, amorosa, hacia quienes nos cuidaros.
Entonces, se sale del narcisismo por amor, pero como también nos advierte Freud en el “Malestar en la cultura” (1930), que es un texto de su última etapa, en el que plantea la imposibilidad de una felicidad completa y duradera, debido a que las tres fuentes principales que provocan nuestro sufrimiento son el cuerpo propio, porque enferma, porque no nos gusta, porque nos causa problemas…, las catástrofes naturales, desgraciadamente estamos teniendo esta experiencia en las poblaciones tan cercanas a Valencia y como tercera causa del sufrimiento ineliminable, los vínculos con los demás, con los otros seres hablantes: padres, parejas, hijos, compañeros de trabajo… y aunque muchas veces no sea el motivo de la demanda de una consulta, pronto o tarde va surgiendo, se va dando forma al lazo afectivo con el que cada cual tiende a relacionarse.
Primera paradoja, se sale del narcisismo, por amor, para no enfermar, pero, de todas formas, el amor tiene un lado sufriente, como también tiene un lado loco, un lado alegre … y son todos estas versatilidades de la vida amorosa las que van surgiendo en un trayecto analítico.
Entramos pues al amor, en la teoría analítica por el lado de la imagen, del registro de lo imaginario, pero ya en este primer texto de Freud, el de “Introducción al Narcisismo”, cuando introduce la base de lo que posteriormente estará en las elecciones amorosas distingue dos tipos:
.- el amor narcisista: se eligen a la pareja tomando como referencia a la propia imagen, en la entrevista a Jacques Alain Miller que os hemos propuesto en la bibliografía inicial, alude justamente al ejemplo de un señor de unos 50 años que recibe candidatas para un puesto de secretaria, llega una joven mujer de 20 años, y despierta en él un súbito enamoramiento, lo que descubre es que encontró en ella rasgos que le evocaban lo que él mismo era a los 20 años, cuando se presentó a su primera solicitud de trabajo.
El ejemplo de una mujer que al preguntarle qué le gustó de su marido: los dos jugábamos al baloncesto.
Y tenemos otro tipo de elección amorosa, que también tiene sus orígenes en la primera infancia, que Freud llama anaclítico, que es un término que introduce Freud, que inventa Freud, para designar el lazo primigenio del lactante con la madre, o con quien haga las funciones, también usa los términos de “apuntalamiento” o “apoyo”, para designar las vías de elección hacia las figuras de la madre nutricia o el padre protector, es decir, un Otro del cual se depende, con esta distinción se introduce una diferencia entre lo mismo y lo Otro.
La salida de la etapa del narcisismo está también indicada cuando se instaura en esta primera infancia la función del Ideal del yo, cuando se abre una cierta hiancia entre lo que uno es y lo que a uno le gustaría ser… le gustaría ser como su padre, como su médica, como su prima mayor… estas figuras ideales para cada quien, son el tronco de las primeras identificaciones y son la brújula de las elecciones amorosas.
Asumir este Ideal, poder asumir las identificaciones simbólicas, implica asumir la experiencia de una falta subjetiva, algo falta en mí que voy a buscarlo en el Otro, por decirlo de un modo sencillo.
Jacques Lacan hará una cuestión central de la asunción de la falta subjetiva para que haya la posibilidad del amor. Me dirijo a un Otro porque algo me falta, pero de este Otro primordial: la madre o la pareja parental y todas las figuras que vienen a ocupar estos lugares y con los que se establecen lazos afectivos, tiene dos caras, dos lados:
El Otro que tiene y que da: el alimento y el apellido, por resumir, el Otro que tiene y que da, que satisface las necesidades básicas. Lacan da una gran importancia a la cuestión del don, del regalo, que eleva el objeto a otra categoría, un regalo lleva implícito lo amoroso, y en especial, considera el don más preciado: las palabras de amor.
Introduzco así el otro lado de este Otro primordial, que es el lado del Otro que no tiene, es uno de los grandes aportes que hizo Lacan, al leer la figura de este gran Otro primordial, que en Freud, es la madre, a quien también algo le falta. Y es este lado del Otro, como el que no tiene donde se puede alojar, propiamente, la dimensión del amor.
Lacan hace también una relectura de “Introducción al Narcisismo” y que encontramos también en el mito griego sobre el nacimiento de Eros, hijo de Poros y Penia, recogido en el “Banquete” de Platón. El Olimpo está de fiesta, los dioses están celebrando el nacimiento de Afrodita, la diosa del amor, corre abundante néctar por la copas, y terminando el festín, aparece la escuálida y andrajosa Penia, que representa la pobreza, a mendigar los restos. Poros, dios de la Abundancia, se retira a dormir, embriagado, y Penia que lo ve toma en ese instante la decisión de tener un hijo con él, y así ocurre, lo abraza, lo despierta y concibe el hijo deseado. Me sirvió mucho conocer este mito, que Jacques Alain Miller relata en sus conferencias sobre “Lógicas de la vida amorosa” para entender que la noción de amor que propone Jacques Lacan es un amor que tiene en cuenta la contingencia, el azar, en la que se pone de manifiesto que el amor es un modo de dirigirse a la falta del Otro, por eso el papel fundamental de las palabras de amor y de las cartas de amor, que han jugado un papel fundamental en la civilizaciones, tanto en la occidental como en lo poco que conozco de la oriental, las demás las desconozco, pero apostaría que es inherente a la cultura de los seres hablantes; creo que la forma que toma hoy en día es sobre todo en los wasaps, que hay todo un código de las formas, de los tiempos de respuesta…
Quedaría por introducir, la dimensión de la pulsión, de la satisfacción pulsional implicada en la vida erótica, el punto de partida lo pueden encontrar en “Tres ensayos de sexualidad infantil”, en el que Freud va a indagar en las raíces de lo que ocurre con las pulsiones sexuales. Lo que encuentra es que la pulsión no puede satisfacerse plenamente en un objeto sexual, hay una parte de la pulsión que queda ligada al autoerotismo y otra que se satisface en su desviación de la meta sexual, por la vía de la sublimación. En este sentido se puede entender que el amor es una sublimación.
Ahora bien, en este texto pone de relieve, el componente autoerótico de la pulsión, que hace obstáculo al vínculo amoroso, porque hay una parte de la pulsión que se satisface “sola”, autoeróticamente.
Quería pues dejar introducidas las mimbres en las que se juega el amor: el deseo, la demanda y la pulsión, cuya articulación ha de inventarse cada vez, pues no hay fórmulas para resolver esta ecuación.
Podemos avanzar para el coloquio que, si algo ha cambiado en este siglo XXI, es la estructura y el concepto mismo de la familia, no solamente en sus modalidades: monoparentales, enlazadas, padres de los colectivos LGTBIQ+… si no también en la duración temporal de las familias, que también es cambiante. Mi idea es que lo que conocemos como vida líquida, o amor líquido, gracias a Zigmunt Bauman; estos lazos lábiles, cambiantes, fluidos en las elecciones amorosas actuales; son correlativos a los modos de familias también cambiantes tanto en la forma como en la duración, a la vez que no son tan potentes las identificaciones simbólicas.
Diría también que una de las características del momento actual es la presencia de lo virtual en nuestros modos de vida que ha organizado de una manera inédita hasta ahora los vínculos sociales, y por supuesto amorosos, es evidente su enorme influencia en las formas actuales de encontrar y elegir nuevos partenaires amorosos.
En una magnífica entrevista de Eric Laurent, que le realizaron en 2017, titulada: “Gozar de Internet”, que se encuentra fácilmente en Internet, en la que transmite que la pantalla virtual responde: “a la implacable ley del espejo en que cada uno se hace rana y se infla creyéndose que es uno en su pasión narcisista.” Podemos entender así la adicción que crean, a veces, casi, hipnóticas, las pantallas, y Eric Laurent, lo extiende también al wasap, a las redes sociales, apuntando a la demasiada presencia del Otro de la civilización.
Me encontré en Facebook una foto en la que en un muro había una pintada, en la que, parafraseando a El principito, ponía: “Lo esencial es invisible a la pantalla del móvil.”
Son muchos los usos que se hacen del mundo virtual darían para un Congreso, pero sí que quisiera dejar planteados cómo la relación con lo virtual tiene al menos estos dos polos: puede encerrar al ser hablante en su burbuja y puede proporcionarle un vínculo social, sin presencia, lo que está siendo una manera habitual de vínculo con los otros, que hay que considerar también.
Para finalizar mi intervención, quería dejar planteado que un trabajo analítico puede dar lugar al encuentro con lo inesperado, con lo que apela a lo nuevo, a lo que aún está por decir y a lo que aún está por escribir.
Concha Lechón
19 de diciembre de 2024
Centre Cultural 9 d´octubre
Sueños y despertares
CONFERENCIA SCF MÁLAGA. 2019-2020
SUEÑO Y DESPERTARES. ¿Cómo leemos hoy el inconsciente?
Es el título que propuse para esta conferencia pues es el tema que se está trabajando ya para el próximo Congreso de la Asociación Mundial del Psicoanálisis, que se celebrará en este mes de abril en Buenos Aires, y que tiene por título: “El sueño. Su interpretación y su uso en la cura lacaniana”.
Me sorprendió que se propusiera trabajar el sueño, porque no ha sido un tema de estudio desde hace muchos años, Freud publicó su gran texto La interpretación de los sueños, hace 120 años y después no ha sido un tema que ocupara un lugar muy importante.
A mi entender ha sido volver a poner la lupa en una manifestación del inconsciente que nos sirve para preguntarnos qué uso hacemos en la práctica de estos relatos tan precisos, tan concretos que son los sueños y que los analizantes siguen contando cuando se les invita a que digan lo que se les ocurra. Creo también que es notable la presencia del relato de sueños en los testimonios de pase de los analistas de la escuela, que marcan a través de sueños momentos decisivos de viraje en su experiencia analítica, como sueños que les dan valor de sueños conclusivos del análisis, o esclarecen la decisión de hacer la demanda de pase para devenir analista de la escuela y testimoniar de lo que ha acontecido en su análisis. Lo que me parece que está en concordancia con la idea de Freud de que los sueños se anticipan a la cura.
Freud nos aportó todo un universo simbólico a través de los sueños. Construyó alrededor de ellos una gran teoría, en la que articula de un modo fundacional para el psicoanálisis el lenguaje y el deseo, que a su vez se forma un escenario, ese Otro escenario que son las imágenes oníricas, y del que muy pronto se topó con la opacidad de lo que no puede ser descifrado, con el límite del significante, que es lo que llamó el ombligo del sueño, podemos decir que en la concepción freudiana estaban esbozados los tres registros desde los que abordamos la realidad, y cada uno abre un campo de investigación.
Formuló dos hipótesis básicas:
.- el sueño es la realización de un deseo, de un deseo latente.
.- el sueño sirve al deseo de dormir.
Un ejemplo, el Dr. Kaufmann, ha sido perturbado por un golpe de la señora que ha ido a limpiar, y sueña que se encuentra ya en su lugar de trabajo y que está recostado sobre un cabezal que lleva su nombre, entonces sueña como ya ha ido el doctor Kaufmann, es decir realiza un desdoblamiento de su persona, como ya ha ido el otro Dr Kaufmann a trabajar, ya no hace falta que vaya yo, y sigue durmiendo.
Lo que le hace decir a Freud: El sueño es el guardián del dormir.
El tema de los sueños, Lacan lo abordó, sobre todo en su primera enseñanza, en el seminario que estáis trabajando, para esclarecer qué es el deseo inconsciente. Y después muy ocasionalmente hace referencia al sueño, a modos de pinceladas, de happax, frases que dice una vez y toman un peso de relevancia en la teoría analítica, o breves explicaciones, enigmáticas, que han tenido que ser cuidadosamente desbrozadas.
Hay toda una variedad de situaciones respecto de la relación del soñante con el sueño, hay quien dice que no sueña, otros que saben que sueñan pero no lo recuerdan (aquí cumple el sueño su función), otros que se acuerdan pero no les dan ningún valor, a no ser que sean pesadillas, estos sí que suelen llamar la atención y hay sueños que realmente sorprenden, son los que se suelen llevar a las sesiones, y este factor sorpresa de alguna manera convoca al ser hablante a una pregunta, a un enigma, a la idea de que el sueño quiere decir algo, que es un mensaje, lo que no es tan claro en las otras formaciones del inconsciente: el síntoma, por ejemplo, hace falta a veces todo un trabajo previo para que algunas de las personas que nos visitan le den un valor de mensaje a descifrar.
Entonces, tenemos estas dos partes del sueño: la elaboración, la producción que se produce en el momento de dormir y hay un segundo tiempo en el que el sueño es relatado en palabras tal como si se leyera un texto. Es como un libreto de una obrita de teatro, a veces del teatro del absurdo, pero es un absurdo que toca al soñante, cuando lo toca, por eso lo cuenta. Lo que toca es lo que hace resonar la pulsión.
Lacan por un lado mantendrá esta tesis, diciendo que la función del sueño es separar el goce del cuerpo, entendiendo aquí el goce como lo que molesta al cuerpo, con el soñar se suspende el goce del cuerpo, es lo que permite que se haga un ovillo, que se enrosque y pueda descansar, hay también esta ideaque dormir es como un repliegue narcisista, la libido se retira del mundo para que el cuerpo pueda descansar. Lacan añade: aunque el significante sigue cabalgando sobre el cuerpo.
Entonces; ¿por qué hay sueños que nos despiertan?
¿Por qué hay sueños que nos hacen pasar de inmediato de la escena del sueño a la realidad?
Son sueños que objetan, en principio, el cumplimiento de un deseo y el sueño como guardián del deseo de dormir.
La referencia al cuadro de la Pesadilla Nocturna de Füssli; una joven yace sobre un lecho, profundamente dormida, con un íncubo, una figura demoníaca sentada, en cuclillas sobre el vientre de la joven, aplastándola. Pesando sobre ella, pues el origen de la palabra en castellano, “pesadilla”: lo que pesa. En latín “pesadilla”: es incubus, el demonio que oprime al durmiente.
Cuando Freud repara en los sueños de angustia, ya no le interesa tanto qué pasa con el sueño, si no de qué se trata en la angustia; su idea es que la angustia que despierta de un sueño es una manera de proteger al durmiente de un deseo reprimido, es decir, que los sueños de angustia tienen que ver con la realización de un deseo, que se articula a la pulsión.
Lo que despierta es la emergencia de la pulsión cuando no puede no puede ser dominada por el deseo de dormir.
La gran objeción a la tesis sobre el sueño en Freud son los sueños traumáticos que se caracterizan por ser repetitivos, fijos, del retorno de la situación traumática.
Me ha impresionado mucho, el relato que Carolina Koretzky, en su libro titulado: Sueños y despertares, en el que hace un recorrido claro y erudito por estos dos conceptos. El relato de una escritora, Charlotte Delbo, deportada a los campos de concentración nazis, que en su libro La medida de nuestros días, cuenta el siguiente sueño: Allí soñaba que estaba en casa y desde que regresé sueño que estoy allí.
Me parece que es un relato poético, sobrecogedor, que da cuenta de las dos caras del sueño: al servicio del deseo de dormir y como sueño traumático.
Los sueños traumáticos cumplen otra tarea, asumen una nueva función. La angustia presente en los sueños traumáticos busca producir la angustia que faltó en el momento de un encuentro del sujeto con algo del orden totalmente de lo inesperado sin que la angustia, en su función de señal, haya preparado al sujeto. El sujeto se encuentra desprovisto de recursos, materiales o simbólicos, para afrontar una intrusión excesiva, esto es lo traumático para Freud. Presencia de lo real, totalmente despojada de cualquier sentido.
Los usos que hace Lacan del “despertar” son metafóricos, aunque también habla del despertar onírico, sobretodo, en la pesadilla, en los sueños que despierta la angustia. Para Lacan, en sus usos metafóricos tiene que ver con esos momentos, puntuales, fugaces, en los que sale a la luz, manifestaciones del inconsciente, pero más bien, cuando se hace presente, la hiancia del inconsciente, de lo que es el lado de lo no realizado, de la falta que nos constituye…
Podemos partir de cómo formula este despertar, tal como lo dice en el Seminario RSI, es uno de mis cuentos que el despertar es un relámpago…
Primera cuestión, pone en relación el despertar y el discurso analítico.
La tesis de Lacan, en estos años, es que despertamos para seguir soñando en la realidad. ¿Qué quiere decir esto?
La realidad en tanto que está siempre mediatizada por la subjetividad, es decir, por la construcción fantasmática, una pantalla desde la que nos posicionamos e interpretamos el mundo.
¿Qué nos adormece en la realidad?
Voy a decir en primer lugar, el narcisismo, la imagen cautivadora de uno mismo, y toda la vía imaginaria que abre, o sea la agresividad. Aquí, la referencia en Lacan, la podemos encontrar en el seminario de la Transferencia, en la preciosa cita de Píndaro, que dice: sueño de una sombra, El hombre. Este es un verso que Píndaro dedica a un atleta triunfador de los juegos deportivos, que es una alabanza, pero hacia el final está este verso: sueño de una sombra, el hombre, para advertirlo sobre la vanidad y recordarle que frente a los dioses, los humanos somos casi nada, una evanescencia.
Todo lo que venga a venir a esclarecer esta sombra opaca será un momento de despertar.
Estamos adormecidos también por estar presos y agarrados a la cadena significante del lenguaje. Los significantes en los que nos hemos alienado para constituirnos como seres hablantes nos adormecen, pues son los significantes amos a los cuales nos hemos identificado, sin saberlo, por eso Lacan, lo llama la operación de alienación, que junto con la separación es constitutiva del sujeto respecto al Otro; y son los que comandan nuestra vida. Por eso, que salgan a la luz, estos significantes a los que estamos identificados, también son momentos de despertar.
Y respecto de lo real, lo real no adormece, el encuentro con lo real, despierta, y hay un encuentro que despierta especialmente que es el encuentro con la sexualidad, más bien con lo real del sexo, es un encuentro del orden de lo universal, le ocurre a todos los seres hablantes, pero que cada uno tiene que resolverlo a su manera. Y tal como puntualiza Lacan: no siempre es satisfactorio, es más fracasa para cada uno, de una manera distinta, singular. Porque es el encuentro con algo del orden de lo nunca visto. Hay siempre una primera experiencia inédita, es en este sentido, el encuentro con la sexualidad es traumático, porque necesariamente es el encuentro con un agujero, con algo de lo que el sujeto no tenía registro.
Las últimas referencias de Lacan son frases como: la idea de un despertar, en sentido estricto es impensable (1977) o en ningún caso hay despertar (1979).
Porque de lo real solo podemos percibir “fragmentos”, destellos, es por ejemplo el momento que se desvela una identificación, una vez desvelada, lo imaginario y lo simbólico vuelven a recubrir la realidad.
Eric Laurent en el texto de orientación que ha escrito para la WEB del Congreso de la AMP nos anima a hacer del sueño un instrumento del despertar.
Concha Lechón
Rectorado de la Universidad de Málaga
17 de enero de 2020
Las sendas inéditas de las elecciones amorosas
Partimos de una teoría clásica del amor forjada en los inicios del siglo XX y lo que me parecía que podía ser interesante es poder preguntarnos si las hipótesis básicas se han modificado, si siguen funcionan los mismos mecanismos para las elecciones amorosas.
Observaciones sobre los lazos amorosos contemporáneos
Las sendas inéditas de las elecciones amorosas
explorar las lindes y los desempalmes entre lo imaginario y lo simbólico desde nuestro presente y desde nuestra orientación por lo real.
El don es el ejemplo de que el objeto es un significante, hace desvanecer al objeto como objeto[1]; cuya máxima expresión es el don de la palabra, y alcanza la sublimación con las palabras de amor. Lacan hará del don de la respuesta un operador esencial en la constitución subjetiva del serhablante.
Pero vamos a conservar también, la dimensión imaginaria del objeto, proveniente de la teoría del narcisismo, en cuyo eje, el de a – a´, se juega la condición de lo que estructura el objeto, en el que el yo y los objetos de deseo están en el carril de las fijaciones libidinales[2], por tomar sus términos. De esta dimensión emergerá, en la siguiente etapa del narcisismo, cuando se erija un Ideal del yo, el tronco de las identificaciones del ser hablante, identificaciones que son la brújula de las elecciones amorosas, al menos para Freud.
¿Ha cambiado esta hipótesis? ¿Se ha modificado sustancialmente? ¿Siguen funcionando los mismos mecanismos para las elecciones amorosas?
Son estas las preguntas que me gustaría compartir con vosotros.
la presencia de lo virtual en nuestros modos de vida, fundamentalmente con la aparición de la pandemia ha organizado de una manera inédita hasta ahora los vínculos sociales; es evidente su enorme influencia en las nuevas maneras de encontrar y elegir nuevos partenaires amorosos.
Es decir, el velo envuelve una falta, apunta a la falta; mientras que la pantalla virtual, como nos dice Eric Laurent, en una magnífica entrevista que le realizaron en 2017, titulada “Gozar de Internet”[3], responde a la “implacable ley del espejo en que cada uno se hace rana” y se infla creyéndose que es uno en su pasión narcisista. Podemos entender así la adicción que crean, a veces, casi hipnóticas, las pantallas, y no solo las pantallas, Eric Laurent, lo extiende al wasap, a las redes sociales, apuntando a la demasiada presencia del Otro de la civilización. Estaríamos pues en el punto opuesto a la función del velo.
Estos días me encontré en Facebook una foto en la que en un muro había una pintada, en la que, parafraseando a El Principito[4], ponía: “Lo esencial es invisible a la pantalla del móvil”.
Lo no especulable queda escamoteado de una manera importante.
Son muchos los usos que se hacen del mundo virtual darían para un Congreso, pero sí que quisiera dejar planteados cómo la relación con lo virtual tiene al menos estos dos polos: puede encerrar al ser hablante en su burbuja y puede proporcionarle un vínculo social, sin presencia.
Si se puede decir que la relación fundamental, central con el objeto, es la relación con una falta, es porque Lacan sigue a Freud en la introducción que hace del objeto como un objeto perdido, en relación a una satisfacción y en relación a la angustia, es por esta vía que podríamos conectar el objeto con lo real.
Sería errático pensar este objeto perdido que hay que recuperar como un objeto primitivo de una impresión primordial, esta es la orientación que nos da en su seminario sobre El deseo y su interpretación[5] pues es un objeto que se constituye en una dialéctica con el deseo y con el goce.
Me parece que es un punto importante porque nos introduce en una manera de pensar la relación con el objeto, en una relación viva, porque la dialéctica del goce y del deseo están en un continuo movimiento, en una dialéctica que no se agota.
Diríamos que es el encuentro con una experiencia de satisfacción y con un anhelo lo que nos hace de brújula, aunque sea una brújula desconocida para cada uno.
Aprovecho esta disyunción del goce y del deseo, para introducir los dos estatutos diferentes del objeto (a), por un lado, hay el estatus de lo que Lacan llama objeto causa de deseo, que tiene que ver con el hueco del objeto perdido, es decir con una satisfacción interna y los objetos de la pulsión que van a buscarse en el mundo exterior.
Entonces, siguiendo el postulado freudiano, la elección de objeto, que se hace en el mundo exterior, en el sentido del encuentro con un partenaire amoroso, se da en un tercer tiempo; primero en la infancia, la encrucijada del complejo de Edipo, da las coordenadas de la elección de la neurosis, en un segundo tiempo, habiendo hecho ya esta elección se produce la elección del sexo; habiendo atravesado el complejo de castración, se sale del Edipo con una identificación viril o femenina, predominantemente, aunque Freud ya había considerado la disposición bisexual en los seres hablantes, por las herencias cruzadas de las identificaciones, entonces se sale del Edipo con una identificación predominante a un sexo.
La lectura que podemos hacer ahora es que la experiencia subjetiva de la falta es lo que permite la asunción del sexo, por la vía de las identificaciones simbólicas.
Lacan nos dice en La significación del falo[6] que el complejo de castración tiene una función de nudo, que articula la condición de amor y la elección de objeto. Pues la condición de amor es la causa inicial, es el antecedente para que pueda haber una elección de objeto.
Veis, entonces, como hay una afinidad entre las condiciones de amor freudianas y la causa del deseo lacaniana.
Entonces, los tres tiempos lógicos necesarios son:
.- Elección de neurosis
.- Elección de sexo
.- Elección de objeto.
Son elecciones que tienen leyes.
Hay una primera elección del objeto que se hace en la familia, en quienes otorgan los cuidados y las palabras; objeto que se ha de abandonar, por cuestiones de civilización, nos dice Jacques Alain Miller[7]; para poder volverlo a encontrar fuera de la familia, encuentro que será siempre fallido, porque el encuentro necesariamente fallido es lo que abre la dimensión de la causa del deseo. Y Lacan lo dice con todas las letras, en el seminario Aun (p. 73):
“El objeto es una falla… La esencia del objeto es fallar”.
Mi idea es que lo que conocemos como vida líquida, o amor líquido, gracias a Zigmunt Bauman; estos lazos lábiles, cambiantes, fluidos en las elecciones amorosas actuales; son correlativos a los modos de familias también cambiantes tanto en la forma como en la duración, a la vez que no son tan potentes las identificaciones simbólicas, y cobran peso las identificaciones imaginarias.
Lo que escuchamos en el decir de la época son frases como: “Todo el mundo sabe que hoy las parejas no duran mucho.”
Son discursos en el que andan desparejados el objeto como causa de deseo y como plus de gozar.
Hay una fluidez generalizada, en la que se precipita con tiempos muy rápidos los encuentros y los desencuentros, hay como un brillo fugaz de los objetos que se desvanece también rápido
Podemos preguntarnos si hay condiciones eróticas, tal como las hemos pensado hasta ahora, que orienten las elecciones amorosas, más allá de un pantallazo inicial o de la búsqueda de una satisfacción rápida y fácilmente desechable
Podemos también rescatar de Freud, para orientarnos, las consideraciones que hace sobre la elección del objeto, situando en las condiciones eróticas del lado del hombre, la sobrestimación y la degradación del objeto; del lado de la mujer hay también la sobrestimación y la hostilidad hacia el hombre.
Hay la sobreestimación del objeto en el momento de enamoramiento, y hay este otro lado, el de la degradación y el de la hostilidad.
Siempre me llamó la atención del final del texto freudiano Tabú a la virginidad[8], que él se pregunta: ¿Por qué hay mujeres que pudiendo separarse de sus maridos no lo hacen? Y él se responde: “No se liberan de él porque no han consumado su venganza”; es decir tanto la sobreestimación, por un lado, y la degradación u hostilidad, por otro, son amarres al objeto.
Creo que, con estos dos valores, estas dos valencias del objeto amoroso se introducen los dos estatutos del objeto a, de los que hemosestado hablando; por un lado, el objeto envuelto en los ideales y por otro reducido a su condición de objeto.
Me preguntaba si en el siglo XXI la brújula que orienta las elecciones del objeto ya no es tanto las identificaciones a los ideales familiares, sino que es la relación al objeto, causa de deseo y plus de gozar, lo que orienta esta elección.
Hasta qué punto la misma idea del amor, como lo que hace condescender al goce en deseo, lo que implica una renuncia pulsional, ha sido alcanzada y trastocada en una civilización en la que impera el empuje al goce.
Me parece que una de las posibles salidas a lo que podríamos pensar como un impase en el amor, es orientarnos por la última enseñanza de Lacan, en la que hay una revalorización del amor, que ya no es el amor que vela la falta en el otro, sino que es el amor que conecta lo real de las pulsiones con el Otro, es decir que el amor es lo puede enlazar el autoerotismo de las pulsiones con el Otro.
Es un amor que se orienta por lo real, así nos lo explica Jacques Alain Miller en su curso sobre El partenaire – síntoma[9], lo que introduce una función inédita del amor, la de establecer una conexión con el Otro, conectando el goce con el Otro.
Esta función de anudamiento que orienta el goce hacia el Otro, en su recorrido pulsional produce el hueco a partir del cual pueden alojarse los objetos del mundo en un encuentro contingente.
La contingencia, el encuentro con lo inesperado, reclama a lo nuevo, a lo que aún está por decir y a lo que aún está por escribir, es la razón por la que he titulado esta conferencia: “Las sendas inéditas de las elecciones amorosas”
[1] Ibid, p. 103
[2] Ibid, p. 123
[3] Laurent, E. Gozar de internet. Conversación con Eric Laurent. Blog de la ELP, 22 de mayo 2020.
[4] Saint-Exupéry, A. El principito.
[5] Lacan, J. El Seminario. Libreo 6. El deseo y su interpretación. Buenos Aires. Paidós, 2014, p. 413
[6] Lacan, J. La significación del falo. Escritos. Obra escogida I. Barcelona. RBA. 2006, p. 665
[7] Miller, J.A. Divinos detalles. Buenos Aires. Paidós, 2010. P. 65
[8] Freud, S. El tabú a la virginidad (1917). Obras completas. Buenos Aires. Amorrortu editores. 1986, p. 203
[9] Miller, J. A. El partenaire – síntoma. Buenos Aires. Paidós. 2020. pp. 147 – 169
Acerca de las Psicosis
Hoy voy a intentar que nos introduzcamos en el campo de las psicosis, cómo las entendemos, cómo las diagnosticamos, para qué sirve y por qué tenemos que estar orientados por un diagnóstico.
En primer lugar, hay una gran diferencia de la posición de Freud a la de Lacan respecto a los posibles tratamientos para las psicosis.
Como os decía en la clase anterior el psicoanálisis nace del encuentro de Freud con la histérica y fundamentalmente la obra freudiana es una obra basada en la experiencia de una práctica en lo que se llamaba “los trastornos neuróticos”, las dos grandes clasificaciones, por simplificar era “enfermedad mental”, claramente asociado a la locura, con fenómenos como delirios o alucinaciones, lenguaje altamente incoherente, vidas que no podían llevar una cierta normalidad, que vivían normalmente en asilos, o iban errantes de unos lugares a otros.
Sabemos que la locura está en la esencia del ser humano, del ser hablante, acompaña nuestros sentimientos más íntimos por eso decimos que estamos locos de amor, locos de alegría, hay muchas expresiones en la lengua que recogen este grano de locura.
Horacio: Mezcla a tu prudencia un grano de locura, el humanista Tomás Moro, escribió: El elogio de la locura, en el que la locura se concibe como lo opuesto a la racionalidad, y que es justamente este punto de insensatez lo que nos hace humanos.
Todos nacemos locos. Algunos continúan así siempre. Samuel Beckett.
Es una expresión muy acertada, muy acorde con lo que quisiera transmitiros hoy.
Todos nacemos con una dependencia radical y absoluta hacia los otros, el cachorro humano, como lo llama Lacan nace desprovisto de todo, es un ser totalmente indefenso, con un proceso de maduración muy largo, comparado con los animales, y todo ese proceso hasta alcanzar una cierta autonomía personal, hasta lograr un cierto dominio del cuerpo dejará las huellas para que se decante una estructura neurótica o una estructura psicótica.
El niño viene a un mundo ya organizado de alguna manera simbólicamente, y cada vez son más variadas las formas simbólicas, por eso también hay cada vez mayor diversidad en las manifestaciones sintomáticas y en el caso que nos ocupa mayor diversidad en las formas de manifestarse las psicosis.
Como os decía, venimos a un mundo ya organizado (familias más clásicas, monoparentales, de parejas del mismo sexo, adopciones, segundos matrimonios…) y viene a un lugar ya asignado por el discurso de los padres, incluso cuando no han sido esperados. Pues antes de nacer ya hablan de nosotros, ya hay expectativas sobre el ser que va a venir. Entonces podemos preguntarnos cómo el sujeto que llega a un mundo ya organizado con una leyes que son principalmente las del lenguaje, accede, hace la inmersión en este universo, porque no viene de suyo. No es un proceso natural, la clínica con niños, y especialmente la clínica del autismo nos enseña las dificultades para acceder al lenguaje y a la regulación social.
De alguna manera, todos los sujetos tienen que hacer este enganche con el Otro del lenguaje, en primer lugar con los padres, en un primer momento, y en un segundo tiempo, con el Otro de lo social, con la escuela, por ejemplo.
En todos estos avatares, en todas estas vicisitudes el pequeño ser hablante irá dando respuestas que apuntarán a una solución neurótica, o una solución psicótica.
Este proceso inicial en la vida de un sujeto, en el que el niño se juega, su inmersión en el mundo simbólico, sus afectos, sus amores, su agresividad… lo hace en principio dentro del núcleo familiar, y especialmente en torno a la figura de la madre y del padre. A este proceso Freud lo llamó el Complejo de Edipo, que podemos considerar el tiempo entre las primeras manifestaciones afectivas, en las que el niño responde con sonrisas, reconociendo a los padres; hasta los 5, 6 años, en el que se produce la salida del complejo de Edipo, en el que el sujeto ya ha resuelto su encrucijada, y ha salido con una estructura neurótica, que podríamos simplificarla ha podido construir un Ideal del yo, o ha tomado otro atajo, que es la respuesta psicótica y tendrá que ir haciendo bricolajes, apaños, inventos, remiendos… para poder sostenerse en el lazo social. Los esfuerzos titánicos que hacen muchas veces los sujetos psicóticos para poder estar en el lazo social.
Tenemos que hacer un estudio muy profundo, riguroso de la lógica de las psicosis, porque aparentemente no es muy comprensible, pero sin duda todos estos comportamientos que parecen extraños, o todas esas ideas, sin sentido, delirantes, subyacen a una lógica que de entrada desconocemos, y en cada caso hay que descubrir.
En el psicoanálisis decimos que estamos en la clínica del uno por uno, cada persona es un caso. La recomendación de Freud es tratar cada caso como si fuera el primero. Pero por otro lado en tensión a esta máxima singularidad, estamos orientados por los diagnósticos, en psicoanálisis es muy simple: N. P, y P, en cada caso hay lo más singular pero hay que buscar también lo paradigmático, porque nos es útil para la práctica, nos orienta en el modo de hacer, en el modo de intervenir, para estar advertidos de lo que no tenemos que hacer, en fin no se trabaja igual, no se tiene la misma posición frente a la neurosis que frente a las psicosis.
Lacan hace una lectura lógica del Complejo de Edipo, y distingue tres tiempos:
1.- Tiempo de la célula narcisista entre la madre (la función de madre) y el niño
2.- La función del padre: separar al niño de la madre. Pasar del 2 al 3 Prohibición del padre, de un tercero.
3.- El amor del padre, el reconocimiento del Otro (la familia, la escuela, el grupo de iguales…)
Podríamos establecer un cierto paralelismo entre los tiempos del Edipo y las estructuras clínicas.
1-. Esquizofrenia. El tiempo de la fusión con el Otro materno, se da en un mundo de sensaciones, de satisfacción de las pulsiones, fundamentalmente comer y dormir, de satisfacción de las necesidades vitales, pero que es también el momento que se pasa del autoerotismo inicial, a reconocerse como sujeto en una imagen, a diferenciar lo que es el yo y lo que es el mundo exterior. Si empiezan a haber dificultades en esta fase, seguramente a posteriori, vamos a encontrar problemáticas asociadas de psicosis infantiles y de autismo.
Es asombroso el aumento de los diagnósticos de autismo infantil en los últimos diez años, del orden del… ¿las causas? Pues no se sabe, genéticas, culturales… se pensó hasta en bacterias, lo que ha sido descartado. Fenómeno de epidemia de autismo y de psicosis infantil.
¿Qué es lo que caracteriza la esquizofrenia?
En primer lugar, decir que no es frecuente, es bastante inusual encontrar una cuadro de esquizofrenia “pura”, que es un tipo de psicosis grave, normalmente aparecen acompañados de rasgos paranoicos.
Consideramos que estamos ante una esquizofrenia cuando los fenómenos elementales (alucinaciones y delirios) están referidos al cuerpo, porque hay algo de lo que se jugó en el tiempo de la constitución del yo (Freud lo llamó narcisismo y Lacan: estadio del espejo, que es el tiempo en el que todas las sensaciones corporales se reúnen bajo una imagen, y para esto es necesario que esté sostenido por otra persona. En este tiempo de la constitución del yo hay algo que ya tropezó para poder constituirse una imagen del cuerpo.
Freud: En el inicio de la relación del sujeto con el mundo algo no fue concluido.
Estos fenómenos más extremos (alucinaciones y delirios) que aparecen en los momentos de desencadenamiento, en los momentos de crisis, en los que el mundo cambia su significación, de pronto algo les hace signo, deja al sujeto perplejo y comienzan las alucinaciones, normalmente auditivas y comienza normalmente en unos días después la construcción delirante, por eso para Freud el delirio tenía una función reparadora, porque es un modo de volver a dar sentido, delirante, pero sentido a lo que le ocurre al sujeto.
Volvemos a la esquizofrenia.
En los momentos agudos de las crisis los fenómenos que aparecen son los de despersonalización, sentimientos de fragmentación del cuerpo, sensaciones invasivas en el cuerpo, porque este punto de fragilidad en la que se había construido la imagen estalla. Por eso, puede aparecer en los primeros momentos de las crisis el mutismo y el estupor. No pueden decir nada, no pueden hacer nada, incluso es característico que dejen de comer y de dormir. Por un lado están los fenómenos en el cuerpo: sentir un timbre en la rodilla, no hacer la digestión, pero por otro está lo que Freud llamó: el lenguaje de los órganos del dicho esquizofrénico. Son las expresiones que utilizan referidas al cuerpo, muchas veces son palabras inventadas, lo que Lacan llamó neologismos, y que lo consideró, tanto para la esquizofrenia como en la paranoia, la presencia de estas palabras inventadas, de uso y significado personal de quien las usa.
Ej de Freud, del doctor Vicktor Tausk: el novio es un torcedor de ojos. Cada vez lo ve de una forma diferente. Es un hipócrita.
- Paranoia.
¿Qué fenómenos encontramos en la paranoia? Y que se pueden escuchar claramente en los momentos de estallidos de la crisis. Encontramos en primer plano un delirio autorreferencial, alusivo, un signo dirigido al sujeto.
Acompañando este delirio autorreferencial está el delirio de grandeza: tener por misión salvar el mundo, ser el hijo secreto del rey.
Otros creen que las presentadoras les hablan a ellos.
Haber sido un elegido, por Dios, el caso más famoso de la literatura psicoanalítica el caso Schreber, su misión es la de convertirse en la mujer de Dios.
Incluso hoy en día, hay muchas crisis psicóticas con referencias religiosas, porque la religión sobre todo da sentido a la existencia. En otros está presente una reorganización del cosmos, de las energías… porque el delirio es el intento de volver a ordenar el mundo subjetivo.
Entonces, en la paranoia, se ha constituido un yo, y vamos a decir un yo demasiado fuerte, en la esquizofrenia hay una fragilidad de la constitución de la imagen corporal y por tanto del yo; en la paranoia este yo está sobrecargado libidinalmente, como se ve en el delirio de grandeza.
Freud lo dice aman su delirio como se aman a sí mismos.
Encontramos pues esta fuerza inquebrantable en la firmeza convicción psicótica, no se le puede contradecir al psicótico en su delirio, tampoco hay que alimentárselo. Hay que mantenerse neutros hasta que vaya cediendo, porque normalmente, hay la fase de la construcción de un delirio, y normalmente poco a poco va perdiendo consistencia, y van dejando de hablar del delirio. Y la vida vuelve a cobrar de nuevo cierto sentido, cierto orden subjetivo.
Os he hablado de esta fuerza inquebrantable del delirio, porque quiero introducir un elemento clave que nos hace pensar que estamos ante un caso de psicosis, que es lo que llamamos la certeza psicótica, ahí donde en el neurótico aparece la duda, la duda por estructura: ¿lo estoy haciendo bien? ¿Se habrá molestado? ¿Me estará mirando a mí? El psicótico sabe que lo están mirando a él, y que además lo están mirando mal. Pues encontramos también estas formas delirantes del perjuicio que le causa otra persona, una institución, hay la certeza de que otro quiere su mal, hay una voluntad de goce maligna del otro hacia él.
Es por esta instalación en la certeza, en el que el saber está de su lado, que Freud pensaba que los psicóticos no podían tener una cura analítica pues no tenían la posibilidad de establece un vínculo transferencia con el psicoanalista, que como os dije en la clase anterior es basa en una suposición de saber: ¿Qué me pasa doctor?.
A mediados de los años 90, comenzaron a ponerse en evidencia una serie de casos que planteaban serias dudas diagnósticas, casos verdaderamente difíciles de diagnosticar¸ casos que aparentemente podían parecer ser psicosis, pero no presentaban los índices por los que se diagnostica una psicosis; es decir no había habido un desencadenamiento, un brote psicótico, que marcara un antes y un después en la vida del sujeto, no manifestaban haber tenido alucinaciones, ni había construcciones delirantes sólidas.
Se abrió, a mediados de los 90, un campo de investigación sobre estos casos no típicos de psicosis, primero se puso a trabajar lo que se llamó “los efectos de sorpresa en la psicosis”, no tanto de lo paradigmático, sino de lo singular, lo que había sorprendido a los analistas, después se les asignó “los inclasificables”, se las fue llamando psicosis líquidas, la clínica de lo vago y finalmente se acuñó el término: psicosis ordinarias.
El próximo Congreso de la AMP, que se celebrará en Barcelona en el 2018: Las psicosis ordinarias y las otras. Bajo transferencia. O sea nuestra investigación continúa.
¿Qué es lo primero que se puso en cuestión? El fenómeno del desencadenamiento. Estas nuevas manifestaciones, en muchas ocasiones, no presentan desencadenamientos, se piensa que son psicosis sin desencadenar, y algunas seguramente no se desencadenarán nunca. Pero no hay elementos para pensar una neurosis. Y es aquí donde el término “suplencia” que es un término de la última enseñanza de Jacques Lacan puede esclarecer estos casos. Pues hay algo para estos sujetos: el trabajo, un hobbie, la escritura,.. lo que les sostiene en un cierta estabilidad.
Cuando se producen desestabilizaciones, normalmente es de forma progresiva, insidiosa, que incluso los sujetos no saben cuándo comenzó.
Entonces, los ámbitos por lo que podemos orientarnos son:
.- El enganche o desenganche, también lo llamamos la conexión o desconexión de lo social, del trabajo, de la familia, de las amistades, de parejas… para detectar qué hace de amarre en estos sujetos, y qué les produce dificultad o imposibilita el lazo con lo social, y en qué momentos
.- La relación al cuerpo, muchas veces aparecen fenómenos en relación al cuerpo: sentir que está falto de energía, sentimiento de vacío… El caso más famoso: Estar en la nebulosa.
.- Las suplencias: Cada uno tiene una manera de estar estabilizado, aunque no sea siempre la misma.
Valencia, 9 de febrero de 2017
Sede de la ELP-C Valenciana
¿Trastornos o síntoma?
Dentro del ciclo: ¿Qué (y cómo trata) el psicoanálisis?
Abordar dos títulos en forma de pregunta, que ya es de entrada posicionarse del lado del interrogante, de tener abierta la puerta a la investigación y al debate.
¿Qué trata el psicoanálisis? El sufrimiento, paradojal, del ser humano, del ser hablante. Qué significa un sufrimiento paradojal es lo que voy a intentar explicar en esta conferencia.
¿Cómo lo trata? El instrumento con el que operamos en la cura analítica es lo que llamamos la “Transferencia”, de la que también voy a hablar hoy.
¿Trastornos o síntoma?
Plural y singular.
En primer lugar para diferenciar la clínica del psicoanálisis de una clínica heredera de la psiquiatría clásica que diferencia entre lo normal y lo patológico, y que ha dado como resultado los manuales diagnósticos y estadísticos de las enfermedades mentales, pero en otro sentido es el trayecto de una cura psicoanalítica: al comienzo tenemos los trastornos, los síntomas, los malestares, las quejas, los fracasos… y a lo largo de una cura se va extrayendo una lógica de las respuestas sintomáticas que cada uno da ante los avatares de la vida: el amor, el trabajo, los vínculos sociales…
Es del encuentro de Freud con la histeria que surge el psicoanálisis. Es el encuentro de Freud, neurólogo, con lo que se llamó los síntomas de conversión, síntomas en el cuerpo: parálisis, cegueras, dolores… que no tenían un correlato orgánico y que desafiaban a la anatomía. Y Freud las pone a hablar, más bien las interrogaba a fondo, porque tenía la idea de que hechos ocurridos en su vida, traumáticos, y de que pensamientos y deseos que habían sido desalojados de la conciencia estaban en el origen de estos síntomas.
Casos “Estudios sobre la Histeria”, el trabajo que hace Freud a partir del dolor de piernas de Elizabeth von R, como a modo de resolver un jeroglífico con los significantes que ella le va contando de su historia yendo cada vez a un tiempo anterior, en el que el amor y el deseo en su corriente erótica ha ido siendo reprimido.
Para obtener estos relatos, estos recuerdos olvidados: 1º Hipnosis (dos niveles de conciencia, fue fundamental para llegar al concepto del inconsciente), 2º Presión de manos (sugestión) y 3º: Llega una paciente que le dice deje de preguntarme y deje que diga lo que yo quiera: ASOCIACION LIBRE. Técnica por excelencia, con la que trabajamos hoy en día: Diga usted lo que se le ocurra, aunque parezca una tontería.
1ª Tópica: Consciente e Inconsciente
Síntoma: Formación del inconsciente.
1ª versión del síntoma: mensaje cifrado, jeroglífico. En cada síntoma: los vestigios de la vida del sujeto, lo que le dejó huella, de lo que ha sido importante decisivo, en la vida de las persona.
Pero con lo que se encuentra Freud es que este desciframiento del síntoma que producía su desaparición encuentra un obstáculo, más allá del desciframiento quedaba algo, había algo en el síntoma que se resistía a ser descifrado, a ser dicho, e inventó conceptos: reacción terapéutica negativa, el síntoma volvía a aparecer, a veces con más virulencia.
El síntoma tiende a repetirse: ya lo he vuelto a hacer, ya me ha vuelto a pasar.
¿A qué le damos estatuto de síntoma?
.- Lo que se presenta como un exceso, aunque sea marcado por un menos (no tengo ganas de hacer nada, no me motiva nada…, depresión, una falta de ganas), ansiedad, formas actuales del malestar, incluso combinadas. NO PUEDO MÁS (de tristeza, de cansancio, con mi pareja, en el trabajo)
.-Lo que se presenta como algo desconocido, extraño para el sujeto… aunque sepa la causa (pérdida de un trabajo, separación afectiva… ) pero en algún momento aparece un : NO SÉ, no sé por qué me pasa esto, no sé qué hacer para que deje de ocurrirme tal cosa. Aunque la mayoría de las veces las personas ya tienen una interpretación de su síntoma.
Hay que favorecer la reconstrucción de la aparición de los síntomas, incluso de los egosíntonicos. En los adolescentes apáticos hay que favorecer la construcción de síntomas.
.- Carácter de fijeza, de repetición, a diferencia de las otras formaciones del inconsciente: los sueños, los lapsus, los actos fallidos, el chiste y los síntomas.
Los sueños: Vía regia al inconsciente: leyes de la metáfora y de la metonimia. Condensación y desplazamiento
Los actos fallidos y los lapsus: la psicopatología de la vida cotidiana. La muestra del inconsciente.
Le chiste: juego de equívocos, de los desplazamientos, del uso metafórico del lenguaje, pero lo que está en el corazón del chiste, envuelto por los recursos más sofisticados del lenguaje es un sin sentido, es un absurdo. Envuelve algo que no tiene gracia.
Actos fallidos, lapsus, el chiste, son emergencias únicas, son efímeras, y no comporta sufrimiento, y en esto es en lo que se diferencia el síntoma, en su carácter de repetición, que es el componente pulsional del síntoma y en el sufrimiento psíquico que comporta.
El síntoma tiene la misma estructura que las otras formaciones del inconsciente, que el sueño, y que el chiste, están regidos por las leyes del inconsciente: condensación y desplazamiento, metáfora y metonimia.
El inconsciente está estructurado como un lenguaje (Lacan)
Si un síntoma puede descifrarse a través de las palabras es porque tiene la estructura del lenguaje.
Respecto del síntoma se trataría pues de ir despejando los fenómenos, los malestares, las quejas con las que una persona llega, para ir extrayendo la estructura sintomática, J.A. Miller, la gramática del síntoma, que subyace, que sostiene esos malestares.
Dos cuestiones fundamentales: Cuál es el síntoma con el que se inició la cura, qué es lo que precipitó una demanda de tratamiento.
Por esta razón son muy importantes las primeras entrevistas, entrevistas preliminares, y que si hemos estado atentos y hemos recogido exhaustivamente las notas de los primeros encuentros, vemos muchas veces, como el germen del desarrollo de la cura ya se había dicho en esas primeras sesiones. Algo se precipita en el relato y que incluso están ya las directrices para la dirección de la cura.
¿Cómo tratamos?, estos síntomas, estas posiciones subjetivas que tienen un componente de sufrimiento importante en las personas, que les inhibe, que les desasosiega, que les imposibilita llevar su vida como desearían… mínimamente.
El instrumento básico del tratamiento psicoanalítico es la transferencia (no es exclusivo) pero sí tienen unas distinciones respecto a otros tipos de transferencia.
Freud la definió como el motor y el obstáculo de la cura
Freud descubrió pronto y con desagrado la facilidad de las histéricas que atendía para enamorarse del médico. Se tomó en serio este asunto, e interpretó este fenómeno como que en el vínculo que se establecía entre el paciente y el médico se transferían los sentimientos que tenían hacia otras personas, y se transfieren tanto los sentimientos afectivos, tiernos como los hostiles y agresivos. Por eso es el motor y el obstáculo.
Qué hace el analista con estas transferencias afectivas que se le depositan? En primer lugar, estar advertido que es un fenómeno que ocurre. (Con figuras que ocupan el lugar del saber. Otros médicos, profesores, curas…)
Lacan: el analista no responder a la demanda de amor, no dejarse atrapar por el lado más imaginario del vínculo transferencial, y por tanto tampoco entrar nunca en la rivalidad, ni en la agresividad.
Hay que aprender en cada caso cómo manejar esta transferencia, y reconducirla a un amor al saber, a un amor al saber inconsciente, a una cierta creencia en el síntoma que cada uno tiene; hasta llegar al punto en que los analizantes tomen la responsabilidad que lo que les ocurre sí que tiene que ver con ellos, con la posición subjetiva que tienen, aún sin saberlo.
Por eso, es muy importante que el analizante sostenga, de cabida a esta zona de “no sé”, porque en el fondo siempre hay algo que uno no sabe, sobre sí mismo. Porque en este lugar de no saber es donde se aloja la transferencia, que Lacan definió como el lugar del Sujeto supuesto Saber (síntoma-supuesto-palabra) para que sea un mensaje hay que creer en las palabras, en el poder de las palabras (hay personas que no creen que hablando se puedan curar).
El lazo transferencial que vincula al analizante con el analista está anudado por lo que Lacan llama “un significante cualquiera”. Se elige y se mantiene la transferencia por un rasgo, de entrada, normalmente inconsciente.
Tenemos una transferencia positiva, el analista conduce el amor, la filia que le es depositado a un amor al saber, a querer saber sobre sí mismo… al inconsciente, y si se acaba siendo analista se crea una transferencia hacia la Escuela.
Pero tenemos también los efectos de la reacción terapéutica negativa, que si es muy fuerte, abandonan el tratamiento.
Hay algo en el síntoma que se resiste a ser curado.
En primer lugar, porque cumple una función psíquica, Freud habla de un beneficio secundar, es una solución de compromiso. En el tratamiento primero hay que despejar: Qué función desempeña un síntoma, no vamos a la eliminación de los síntomas, la desaparición de los síntomas es una consecuencia lógica del desarrollo de una cura.
Claro que hay efectos terapéuticos rápidos, claro que la mayoría de las veces con pocas sesiones, cede sobre todo la angustia, o hay una mejoría, a veces notable, otras, ligera de los síntomas iniciales. La palabra tiene un poder curativo, en la cultura occidental lo sabemos desde los griegos, la katarsis, la liberación a través de las palabras…
Pero llegar a elaborar, a dilucidar por qué se formó un síntoma, qué función tiene, qué sentido tiene lleva su tiempo.
Lo que Freud encuentra es que hay una compulsión a la repetición, hay una tendencia a repetir el síntoma; hay un componente pulsional en el síntoma: el síntoma está construido con significante, pero tiene un componente mudo; la pulsión; Jacques Alain Miller, la define como una cadena muda que al mismo tiempo que se despliega al mismo tiempo que la cadena significante.
La pulsión: es el motor interno, que empuja hacia la vida, hacia el mundo, pero como fuerza constante interior puede llevar al sujeto a lo peor. Es uno de los cuatro conceptos fundamentales.
2ª Tópica: Yo, Superyó y ello.
Antes, el síntoma una solución de compromiso entre lo reprimido y lo que empuja para hacerse presente, entre lo consciente y lo inconsciente, es el retorno de lo reprimido.
Pero en esta 2ª Tópica: es más compleja, hay tres lugares.
YO: sigue siendo el lugar de la conciencia, el lugar de la imagen de la unión corporal, de la permanencia y de la consistencia interna.
Superyó: es el resultado del proceso de socialización de los primeros años de vida, en el que el niño y la niña han ido renunciando a la satisfacción pulsional inmediata, a demorarla, a sublimarla…, es la instauración de la conciencia moral.
Ello: reservorio de las pulsiones, esto que nos empuja, que es una demanda e exigencia, que no cesa, y es una demanda de pura satisfacción.
En esta tópica, el síntoma aparece como la solución de compromiso entre el superyó y la pulsión por mediación del yo; Y Freud da la expresión: Las servidumbres del yo, que por un lado tiene que contentar al superyó, que está ligado íntimamente al sentimiento de culpa, que es estructural en la neurosis. Porque es una instancia que siempre exige más y más renuncias. El sentimiento de no estar nunca a la altura de las circunstancias.
Uno siempre tendría que haber hecho, más, estudiar más, visitar más a un familiar enfermo, etc… En los tratamientos indagar sobre la culpa, por un lado estar advertidos que en la neurosis la culpa es estructural, que además tiene una función civilizadora muy importante pero tiene este otro lado, feroz.
Voy a introducir algunas nociones del síntoma en J. Lacan, no voy a profundizar mucho. (La próxima clase, en enero sobre Las psicosis, me basaré fundamentalmente en J. Lacan)
La noción que tenemos de síntoma como una formación del inconsciente está ligado a las neurosis, y Lacan en el Sem. 5: Las formaciones del inconscientes, hace una lectura desmenuzada de lo que llamamos el Freud del significante, pasa clases enteras deshilvanando los ejemplos freudianos de algunos chistes, de algunos sueños… para poner de relieve la potencia del lenguaje, la potencia de lo simbólico para ordenar la subjetividad humana, son los significantes, determinadas palabras para cada uno los que organizan nuestra vida psíquica, los significantes de nuestros ideales, que Lacan los convierte en significantes amos. En una cura se trataría de recorrer estos significantes, que aparecen una y otra vez en el discurso de los analizantes, que son las palabras que nos vinieron del Otro: las poderosas respuestas del Otro, y que nos dejaron una marca, provocaron un impacto, pero… hay que hacer la advertencia, que son las palabras que vinieron del Otro y que el sujeto las hizo propias: Lo que hace insignia (imagen y significante). El sujeto manipula el espejo del Otro hasta encontrar una imagen en la que verse representado. Y es desde esta representación, inconsciente, que responde.
Tenemos una nueva concepción del síntoma, que vamos acercándolo al uso en singular. Tanto en los análisis como en la teoría vamos del plural a lo singular.
También Lacan pondrá de relieve la relación del síntoma con el deseo, del lado de la histeria, el síntoma mantiene al deseo insatisfecho. La forma de hacer pervivir el deseo es manteniéndolo insatisfecho. La queja.
Del lado de la neurosis obsesiva: es mantener el deseo como un deseo imposible. La demora.
El último Lacan hará una verdadera revolución de su propia teoría. Y que viene del lado de la psicosis: El Shintome: inventar con lo que no se puede dejar de hacer.
Concha Lechón
17 de Noviembre de 2016
Itinerario de Enseñanza Clínica del Psicoanálisis
Seminario del Campo Freudiano en Valencia
SEMINARIO DE INVESTIGACIÓN: LAS PSICOSIS ORDINARIAS
Clase 14 de abril de 2016
Iniciamos hoy el seminario de investigación dedicado a las psicosis ordinarias, que es el término, es la expresión que se acuñó después de las tres conversaciones que se produjeron a finales de los años 90 (96-98), momento en el que los cambios sociales que se iban produciendo a nivel planetario (la caída del muro de Berlín, metáfora de que un orden mundial repartido en ideología se acababa de derrumbar), a la vez que la aparición de los fenómenos sociales que indicaban un declive de los sistemas simbólicos más o menos establecidos, como los modos de familia, este cambio empieza a tener sus efectos en el campo de la salud mental y en sus manifestaciones. Desde la psiquiatría más clásica, el DSM, se amplía a los “estados límites: los llamados Trastornos de personalidad”, para poder clasificar los casos que no cuadraban bien en las otras clasificaciones.
Por nuestra parte, desde la perspectiva del psicoanálisis, que tenemos un sistema diagnóstico minimal: Neurosis, Psicosis y Perversión, que corresponden a tres mecanismos de defensa, represión, forclusión y la denegación, que son respuestas muy tempranas que el sujeto da, es en la infancia, o más bien en la salida de la primera infancia donde la estructura ha quedado más o menos consolidada.
Y hasta finales de los años 90, era de una importancia crucial, determinar el diagnóstico, a ser posible en lo que llamamos las entrevistas preliminares para hacer la dirección de la cura en las neurosis o para hacer un posible tratamiento en el caso de las psicosis.
Habían, a veces aún los hay, índices muy claros; si había lo que llamamos fenómenos elementales: alucinaciones y delirios, se trataba de una psicosis; si la persona que acudía a vernos tenía síntomas en el cuerpo o del pensamiento, que eran enigmáticos para la propia persona podíamos pensar que se trataba de una neurosis.
Pero a mediados de los 90 empezaron a escucharse, a presentarse casos que era muy difícil el diagnóstico, según en lo que se pusiera el acento podía tratarse de una neurosis o de una psicosis. Y empezaban a presentarse caso, en su mayoría de psicosis, que faltaban los fenómenos elementales: alucinaciones, delirios y neologismos, con la fuerza de la que son característicos estos fenómenos, y es así que bajo el significante de “sorpresa”, que se convocó la primera de estas tres conversaciones, en Angers, con el título: “Efectos de sorpresas en las psicosis”, eran trabajos que recogían la sorpresa que los analistas practicantes habían recogido de los casos que no cuadraban con la teoría analítica.
¿Qué dice la teoría analítica sobre las psicosis?
Como estamos en la clase de introducción, voy a dar unas pinceladas sobre este asunto.
Freud, que era un médico neurólogo, no tuvo una práctica con casos de psicosis, no desarrolló su trabajo en el ámbito de los trastornos mentales, el campo de la psiquiatría, si no en el ámbito de las enfermedades nerviosas, las histerias, principalmente.
Su interés por las psicosis, era un interés teórico, su teoría de la libido: su teoría sobre el inconsciente tenía que ser válido para todas las categorías: Neurosis. Histeria y Obsesión. Psicosis: Paranoia y Esquizofrenia.
La importancia del diagnóstico diferencial, y saber cuándo, cómo y por qué se genera una histeria, una esquizofrenia, una neurosis obsesiva o una paranoia, que son modalidades de defensa, de defensa frente a qué, hoy podemos decir que la estructura es una defensa frente al goce. Mantener el deseo insatisfecho en la histeria, mantener un deseo como imposible son defensas contra el goce.
Aunque Freud muy pronto afirma que no hay diferencias cualitativas entre la enfermedad y la salud mental, el “sano” sabe manejar mejor la energía libidinal.
La hipótesis básica freudiana, en el primer Freud, es que lo patógeno es que la libido se quede estancada. El estancamiento de la libido en los diferentes estados del desarrollo subjetivo es lo que produce las patologías.
Los 3 momentos constitutivos de la subjetividad, del psiquismo.
.- El autoerotismo: las pulsiones se satisfacen en el propio cuerpo
.- El narcisismo: constitución del yo, la diferenciación del mundo. Estadio del espejo
.- La elección de objeto. La libido inviste con fuerza el mundo exterior.
Si la libido queda fijada en el autoerotismo: la esquizofrenia
Si queda fijada en el narcisismo: la paranoia
Si alcanza a llegar a la elección de objeto: neurosis
Al final de su obra vuelve a retomar la cuestión del diagnóstico diferencia en “Pérdida de la realidad en la neurosis y en la psicosis”, para decir que hay una pérdida de la realidad tanto en las neurosis que se refugia en la fantasía, como en las psicosis, en la que hay un ruptura más radical con el principio de realidad. (La paciente que no sabe si son recuerdos, pensamientos, o cosas oídas o vistas de su infancia).
LACAN
Hay 3 órdenes, 3 registros, 3 dominios que son los que ordenan la realidad y la vida psíquica: Lo imaginario, lo simbólico y lo real.
Lacan, era psiquiatra, desarrolló su trabajo en un hospital psiquiátrico, sí que tenía un claro interés por las psicosis (caso Aimée, el estadio del espejo)
Primer Lacan: Predominio de lo imaginario: Estadio de espejo.
Momento constitutivo del sujeto: se constituye la imagen propia, en el espejo, fuera del cuerpo propio, reconocer la propia imagen, que se asume con júbilo, con alegría, y que para sumirla hace falta el sostén del Otro, da el marco simbólico, en el que el niño es sostenido por la mirada del Otro, por el deseo del Otro.
Se constituye el Yo-ideal, es el tronco de todas las identificaciones y que será la base del Ideal del yo. Vemos las dificultades en la infancia cuando no se ha producido este momento de júbilo, cuando no se ha investido libidinalmente la imagen, estamos en la esquizofrenia, por eso en los momentos de crisis en la esquizofrenia aparecen los fenómenos de despersonalización, o las vivencias del cuerpo fragmentado (el timbre en la rodilla).
Si se queda fijado al yo-ideal, y no se alcanza el Ideal del yo, lo que ocurre a la salida del Edipo, podemos decir que queda constituida una paranoia, cuyo signo, cuya firma más notable es el delirio de grandeza, por muy sutil que sea a veces (el ejemplo del que no hacía la digestión para salvar al mundo)
El Lacan de lo simbólico, que es gran parte de su enseñanza, es decir el Lacan que aboga que lo simbólico predomina sobre lo imaginario y lo real. Toda imagen es una imagen significantizada, y lo real, en este momento es lo que no se puede representar y lo que no se puede decir. Con esta orientación: Lo simbólico domina a los otros registros, relee el complejo de Edipo freudiano y convierte un mito en una estructura, que tiene 3 tiempos
Tiempo 1: Tiempo de la cédula narcisista madre-hijo (el niño con el Otro de los cuidados maternos). Lógica del 2, lógica binaria.
Tiempo 2: Introducción del padre como un tercero. Introducción de la Ley. El padre como función es el que separa al niño/a de su madre, es el padre que dice NO, el padre que prohíbe, que introduce un límite.
Tiempo 3: El Padre que dice que SI, el padre del don, del amor, y que le da su nombre, su linaje
El Nombre del padre y su forclusión.
Cuando no ha operado la función del padre, cuando no ha operado el nombre del padre; cuando no ha habido lo que Lacan llama “metáfora paterna”.
Cuando esto falta, hay la “Forclusión” del Nombre del Padre.
En este seminario 5, despliega la dialéctica de la demanda y el deseo; los conceptos del sujeto y el Otro (de lo social, de lo simbólico, del lenguaje) pensados más bien para las neurosis. El resto de seminarios: La transferencia, la Angustia, los 4 conceptos.
Y es en lo que estamos llamando su ultimísima enseñanza, el Lacan que pone lo real como lo que orienta nuestra práctica, pero más que el Lacan de lo real, voy a decir el Lacan del nudo borromeo, porque hace equivaler los tres registros: Imaginario, Simbólico y Real, como lo que mantiene estabilizado a las personas. Vuelve a ocuparse de la psicosis en el seminario XXIII, 20 años después, en el Seminario El Sinthome, gran parte está destinado a James Joyce, porque le sirve de ejemplo, de cómo la escritura puede hacer de suplencia, del cuarto nudo que mantiene unido los tres registros.
Las formas de psicosis que hoy quiero introducir, están en sintonía con el periodo de la últimísima enseñanza de Lacan, aunque no se trate de una categoría de Lacan es una categoría lacaniana,
Porque lo que la caracteriza es justamente la equivalencia de los 3 registros: I, S y R, que es una concepción más acorde a la época actual, a la época en la que ha habido un declive de la función paterna, generalizada; y ha habido una devaluación de lo simbólico que ha tenido sus efectos en los estilos de vida, en los modos de regularizar el goce y por su puesto en las manifestaciones de cómo se presentan los malestares actuales.
Primero fue Angers, los efectos de sorpresa
La segunda conversación, que fue en Arcachon, tuvo por título: Los casos raros, aquellos casos difíciles de diagnosticar, y eran difíciles de diagnosticar más bien por la ausencia de fenómenos, casos que no hay delirios consistentes, sistemáticos, a veces más bien una intuición delirante, lo que ocurre también en las neurosis; no habían alucinaciones, verbales, que son las más claramente psicóticas, pero a lo mejor son casos que tienen ciertas sensaciones corporales, lo que ocurre también en algunas histerias, pero que a su vez también falta la construcción de una novela familiar, o las referencias son mínimas a la infancia, pocas o ninguna formación del inconsciente, tipo síntomas que se presten al desciframiento, lapsos, olvidos, fallidos…
Cuando en la histeria no existe una identificación narcisista con el propio cuerpo “suficientemente buena”, ya que en la histeria existen a menudo algunas marcas de cierta ausencia del cuerpo, cuando hay una cierta “derrota” del cuerpo, preguntarnos si es una histeria o una psicosis. Puntualiza Jacques Alain Miller
En Arcachon se constató que estos no eran casos tan raros, si no más bien que eran frecuentes, de la sorpresa se pasó a la rareza y de la rareza se paso a la frecuencia, finalmente el volumen que salió se tituló: “Los inclasificables”.
Son casos que se presentan más bien como con una cierta desvitalización, con dificultades en lo social, más bien con momentos de conexión y de desconexión del Otro social, familiar, amoroso…
Había que dar un paso más, una vez constatado que había una casuística importante de casos no clasificables por la distinción clásica entre Neurosis y Psicosis.
Habían 3 grandes áreas que necesitaban de una reconceptualización, una puesta a punto con los tiempos de hoy.
.- 1) Los desencadenamientos
.- 2) Los fenómenos corporales
.- 3) Los vínculos sociales
Una de las cuestiones más llamativas, ha sido considerar de forma distinta el momento del desencadenamiento; Lacan le dio una importancia crucial al momento del desencadenamiento, al momento del estallido de la crisis, encontrar la “coyuntura” dramática en la una crisis explosionó, porque también nos va a dar las claves para el posible tratamiento de las psicosis, y sigue siendo así para lo que ahora llamamos las psicosis extraordinarias, cuando hay una presencia clara de alucinaciones y cuando a partir del momento del desencadenamiento comienza a gestarse el delirio, a construirse la metáfora delirante que lleva a la reconstrucción del mundo interior subjetivo y a su estabilización.
MODULO DE INVESTIGACIÓN
EFECTOS DE SORPRESA EN LAS PSICOSIS
1ª Clase: La sorpresa del acontecimiento y el enigma de la significación.
Vamos a comenzar a trabajar sobre el período más fecundo de los últimos años, en el sentido en que en muy poco tiempo, en 2 años, se produjeron cambios importantes en la manera de pensar la clínica.
En el curso pasado estuvimos trabajando el caso del Hombre de los Lobos, a la luz del Seminario de Investigación que Jacques Alain Miller dictó el año 1987 – 88, que tituló: Diagnóstico Diferencial entre Neurosis y Psicosis, que fue un seminario para clarificar la distinción de las neurosis y de las psicosis; pero para ello eligió, en un buen número de sus lecciones, trabajar el caso del Hombre de lo Lobos, que es el caso más complejo que escribió Freud, que ha recibido todos los diagnósticos posibles y que él mismo se presentaba como el Hombre de los Lobos y firmaba así sus cuadros, en fin construyó una clasificación en la que sólo cabía él. Es decir, escoge el caso que no encaja bien ni en la neurosis ni en la psicosis.
A principio y mediados de los 90, cada vez habían más casos difíciles de diagnosticar.
Auge de la clínica de las adicciones (patologías del objeto) y de la clínica infantil.
Hasta entonces: predominio en las exposiciones de casos paradigmáticos.
En el 1996, en Angers, se convocó un conciliábulo, por cierto el Conciliábulo, no es un Concilio, es una conspiración o una camarilla, éste término, escogido por Jacques Alain Miller, es como se llamaron las reuniones previas a la revolución francesa. Entonces, se invita ir a Angers, una ciudad pequeña, a hora y media de París, a los analistas a “conspirar” de nuestra teoría, con aquellos casos que algo llamaba la atención. Se pone sobre la mesa, a cielo abierto, escuchando, una vez más: lo que no encaja: y se invita a alumnos y a docentes, a los analistas, no tanto a dar cuenta de lo paradigmático del caso, si no más bien lo que les llamaba la atención, lo que les sorprendía, lo que no encajaba con la teoría.
Referencia a las Cartas persas de Montesquieu. (¿cómo se puede ser persa?) en el original Prefacio de esta edición.
Se vuelve a convocar al año siguiente, ahora ya una “Conversación”, en Arcachon, más lejos de París, descentralizar; con el título: “Casos raros: los inclasificables de la clínica” pero se inaugura esta conversación con un caso titulado: “Un caso no tan raro”, pues la sorpresa había sido que no son tan raros los casos raros, que no son tan infrecuentes los inclasificables, y que justamente la dificultad para el diagnóstico, es que no son grandes manifestaciones, son por ejemplo leves fenómenos en el cuerpo; por ejemplo: un tono vital bajo.
Voy a rescatar como J.A. Miller inauguró esta conversación, fue diciendo: “Entramos en lo vivo del sujeto” y efectivamente cada vez más la rareza, lo más peculiar, la singularidad de cada caso es lo que nos enseña “lo vivo del sujeto”.
Al año siguiente, sí hubo ya una “Convención”, en Antibes, en septiembre de 1998, donde se trabajó de una forma más sistemática, por Secciones Clínicas las nuevas formas de desencadenamiento (más sutiles): Conexiones, desconexiones y reconexiones (Marseille), respecto de lo social.
Las neo-conversiones. Referidas al cuerpo (Burdeos)
Las neo-transferencias (Angers).
En la lógica temporal lacaniana podemos decir, que el efecto sorpresa fue el instante de ver, la conversación el tiempo de comprender y la convención fue el momento de concluir. Y se concluyó, con un significante nuevo: “Psicosis ordinarias”, para significar que eran frecuentes, normales; y para distinguirlas de las psicosis extra-ordinarias, de ruidosos desencadenamientos, de construcción de metáforas delirantes sólidas, complejas, o de las manifestaciones esquizofrénicas, normalmente graves.
Se puso de manifiesto una clínica “flou”, vaga, ligera, líquida, por tomar el término de Zigmut Bauman, en consonancia con lo que él mismo describe de la “sociedad líquida”: un aflojamiento de los vínculos sociales, afectivos, laborales y una movilidad inédita en estos lazos.
Dos años verdaderamente fructíferos de renovación de la teoría analítica, que produjo incluso una especie de “epidemia” de diagnósticos de psicosis ordinarias; pero sin duda ha abierto el campo a la investigación.
Para explicar estos casos había que recurrir a la última enseñanza de Lacan, a la ultimísima (TDE), que va en la dirección que tanto en las neurosis como en las psicosis, hay un punto de abrochamiento, en las neurosis es lo que llamamos Nombre del padre, como un operador lógico y en las psicosis es un abrochamiento, tipo no-nombre-del-padre-.
TDE: suplencia, sinthome, lalangue, acontecimiento del cuerpo y enigma
Sem 23: El psicoanálisis es la respuesta a un enigma.
Esta conferencia de apertura: De la sorpresa al enigma. En la que el enigma toma una relevancia importante, habréis leído la conferencia…
El enigma como tercero en la pareja metáfora y metonimia.
El enigma en relación a 4 términos: al vacío, a la interpretación, a la experiencia y al goce.
.- El vacío enigmático, en el texto sobre Schreber.
El vacío enigmático en el lugar de la significación, que produce la perplejidad en las psicosis. El mutismo del HL en el momento de la alucinación del dedo cortado.
.- La interpretación enigmática
En el Seminario 17, el reverso del psicoanálisis Lacan define el enigma como una enunciación, para marcar la diferencia entre el nivel de enunciación y el nivel del enunciado y lo que dice es que el enigma tiene la misma característica que la verdad: que sólo se la puede decir a medias, mediodecir. La interpretación que apunta a lo verdadero es enigmática, y recoge el enigma que hay en la trama del discurso del analizante y que el analista no puede completar, taponar.
.- La “experiencia” enigmática. Buscarlo en los casos. Para entender qué es la experiencia enigmática vuelvo al enigma como tercero en M y m
Las leyes del inconsciente: Desplazamiento y condensación; metonimia y metáfora, son combinatorias de significante y significado, de simbólico e imaginario; pero introducir el enigma es introducir la dimensión de lo real, porque es un momento de suspensión del sentido. ¿Qué quiere decir esto?… hay algo que quiere decir, pero lo que se quiere decir no es enunciado.
Hay un vacío en el lugar de la significación, pero no es un vacío absoluto, sino que “falta en su lugar”: La esfinge a Edipo: “¿Cuál es el ser que con una sola voz tiene 4 patas, 2 patas y 3 patas?”
Algo puede advenir a ese lugar; en las psicosis es la certeza, en las neurosis, muchas veces otra pregunta, otro enigma, los testimonios de los AE aportan mucha luz sobre esta cuestión: qué soy, qué he sido para el Otro, sobre qué falta he constituido mi falta-en-ser, cómo mi existencia se ha relacionado con mi plus de gozar…
Con el enigma se cuestiona la relación del significante con el significado, hay una ruptura en la articulación, y es lo que aparece de un modo abrupto muchas veces en las psicosis, bien con las formaciones delirantes, o bien con los neologismos, y otras veces esta ruptura es más discreta.
En los no-psicóticos es más fluida la relación entre significante y significado, se apasiona por la significación, y es bajo la sorpresa que se puede recuperar el enigma, que restituye algo de la separación del significante y significado.
El psicoanálisis es la respuesta a un enigma.
En un análisis se trata de poner de relieve la relación de cada uno con lalengua (Joyce, los casos: La homofonía delirante, la biblioteca del Otro)
En varias ocasiones (cuestión preliminar, en el sem de la Ética) Lacan se pregunta sobre la relación del sujeto con el significante, lo que irá aproximando al impacto de la lengua sobre el cuerpo, a los significantes que han penetrado en el cuerpo: lalangue, y que han provocado “acontecimientos en el cuerpo”, de cómo el cuerpo ha sido acontecido por el lenguaje, para explicarlo voy a tomar el testimonio de Mauricio Tarrab, que da cuenta cómo desde el origen hay una relación con lalengua, que produce marcas en el cuerpo, el testimonio de cómo el significante marca el cuerpo y con esto me gustaría introducir la cuestión del goce enigmático
Se trata del recuerdo de una escena infantil: él está en la escuela primaria, que fundaron sus abuelos maternos, sobre los 5 años, pasa por una especie de túnel detrás de una escalera y ocurre algo del orden de lo sexual, que no recuerda, que nunca recordó, ¿algo se vió, algo se oyó, algo se tocó? Quedó en el borde del recuerdo… entonces sube corriendo las escaleras y se desmaya, la madre le dice: ha sido un soplo en el corazón, el analista le dice: la palabra de su madre lo penetró… pues aunque él no supo nunca qué es exactamente “un soplo en el corazón”, ha sido la matriz de la formación de sus síntomas, freudianos, obsesivos, fundamentalmente y éste mismo significante : “soplo”, conectado en la vía paterna, le dio su fórmula fantasmática: “ser el soplo que le faltaba al padre”, un padre con dificultades respiratorias, al cual el sujeto se ofrece con esta fórmula que identifica el ser del sujeto y define un objeto. Del soplo al “ahogo”: el fuera de sentido tomó entonces una orientación conclusiva: el aire podía faltarle a él. Es el modo en que se hacía oír un sentido y que se produce una inscripción inédita.
Sinthoma: .- lo inédito de la huella que uno mismo ha trazado
.- lo incurable
Valencia, 3 de Abril de 2014
2ª CLASE: El goce imaginario en la alucinación
La homofonía significante en el delirio
La exaltación maníaca en el cuerpo
El seminario de hoy va a ser fundamentalmente clínico, pues la primera parte la vamos a dedicar a los trabajos que se presentaron en la 2ª mesa de Angers y a su discusión, y después trabajaremos sobre el caso práctico de Susana Guillot.
Los tres textos que vamos a trabajar se presentaron convocados por le significante “sorpresa”, tres trabajos dispares, muy diversos, y que gracias al comentario de Miller, sobre todo, en la discusión se puede encontrar la lógica. El primero, una caso de psicosis grave, es una mujer que está hospitalizada, incapacitada para la vida. El segundo, es el de un extraño escritor, que estuvo relacionado con la ciudad de Angers, trabajó en el ferrocarril, y otras muchas cosas, y al que la autora de este trabajo – Laurence Forlodou – le hace un homenaje, en mi opinión, a uno de los ciudadanos más conocidos que la ciudad ha tenido. Me parece muy simpático este gesto, además de ser un comentario serio y riguroso.
Y como tercer trabajo tenemos una aportación teórica, que pone en primer plano la “manía”, un concepto prácticamente desaparecido en la teoría analítica.
Tenemos pues una gran campo de fenómenos: desencadenamientos, alucinaciones, delirios, devastaciones… y las soluciones, las salidas que se pueden tomar.
Y para concluir comentaremos la discusión, en el que ésta espléndida aportación de material, tomará una lógica, que irá despejando el núcleo de las psicosis, y cuya consecuencia ha sido poder detectar la estructura psicótica para los casos no tan ruidosos, no tan graves.
El caso Therese, presentado por Emmanuel Fleury, pone de relieve la alucinación, que es el fenómeno por antonomasia de las psicosis, es un fenómeno muy radical, y cuando ocurre es un índice inequívoco de que está alterada profundamente el vínculo del sujeto con el mundo exterior.
Freud tiene en cuenta esta experiencia subjetiva sobre todo al principio y al final de su obra. En Las psiconeurosis de defensa (1894) al hablar de la “Confusión alucinatoria”: algo ha sido “cercenado” de la realidad y se crea una realidad nueva, se construye un nuevo mundo, con “visiones” nuevas. Una representación (significante y afecto) se ha arrancado de la conciencia y ha vuelto como una vivencia del mundo exterior.
Psicosis: perturbación de los vínculos con la realidad, desde el inicio algo no había sido concluido.
La alucinación: una creación radical de la realidad, será su última hipótesis.
Algo, un significantes más su afecto o su carga libidinal, ha sido “cercenado” de la consciencia y vuelve como un objeto – visual – en el mundo exterior.
Os resonará la formulación lacaniana, que sigue esta misma lógica, lo que ha sido “rechazado” en lo simbólico aparece en lo real.
Con esta breve introducción teórica entramos en el primer trabajo, que lleva por subtítulo: “el goce alucinatorio”, y podemos decir que verdaderamente es una alucinación visual “gozosa”, p. 64
Hay esta experiencia, súbita, de goce, y aparece la certeza: Dios se le revela ante algunas figuras masculinas.
Se le revela y le habla. El Otro le habla. ¿Cómo se explica este mecanismo, cómo se explica que alguien pueda escuchar voces que sólo le hablan a él?
Son los propios pensamientos, no reconocidos, rechazados radicalmente ( no reprimidos) los que el psicótico vuelve a escuchar en forma de una voz exterior. Es un pensamiento que deja de reconocerse como propio y se vuelve ajeno, completamente extraño al propio sujeto ( a diferencia de la voz del superyó).
Dios le ha hablado, esta es la certeza, y entonces ella despliega el delirio místico: ponerse al servicio de Dios sobre la Tierra, siendo su mensajera “ser angel” etre-ange, es el trabajo de su delirio, vía homofonía, para tratar su propia extrañeza.
Podemos entender a Lacan en el lenguaje es el parásito del ser hablante, o el pensamiento es un parásito del cuerpo.
Pero es un delirio que requiere de una gran laboriosidad, de una enorme reconstrucción, así tiene que escribir las plegarias, que le dictan el ruido de los pájaros, que eran como un salvavidas. (Sobre el canto de los pájaros, Pavarotti), es una reconstrucción delirante que pasa por las letras, por tener que escribir y recitar.
Desconexión simbólica –> alucinación –> delirio místico –> escritura de plegarias –> recitación
El 2º trabajo: Es sobre Jean Pierre Brisset, que entre otras muchas hazañas escribió: “La gramática lógica”, ya en la época era conocido como alguien peculiar, y que fue objeto de la burla de Jules Romain, que le otorgó el premio Príncipe de Pensadores ( un discurso entre pedante y absurdo).
Lo que él busca con esta gramática es que no hubiera ninguna excepción, su máxima era: “la excepción invalida la regla”, lo que supondría la destrucción de lenguas como el latín (ejemplos del librito de ortografía),
buscaba construir una lengua a su medida, un Otro del lenguaje fabricado por él, sin ninguna sustracción, como él escribe: una gramática natural y matemática.
Pero se topa con el verbo “ser”, el mismo habla de “sorpresa” , pues puede realizar todas las conexiones, al que responde con un “Es un verbo reflexivo. Es verdad”. Significación de significación y certeza.
El verbo “ser”, en primer lugar apela a la existencia, a lo vivo del ser y en 2º lugar, el mayor articulador, y más en francés que no distinguen entre ser y estar, verbo “copulativo”
Otro sin fisuras que le retorna como una invasión en lo real, p. 76
El Verbo se hace carne, dice la autora.
La cuestión de la existencia y del origen de la humanidad, es lo que conecta directamente con su delirio: Su delirio base es que el hombre viene del agua: logement (vivienda) y l ´eau (agua). Idea que a su vez le viene de la experiencia de haber nacido en la ciudad de Ranes, conocida por la multitud de ranas que hay en sus estanques y los sonidos que emitían. En Angers se vuelve a encontrar con las ranas. “La palabra se origina en el ancestro, la rana”
El hombre viene del agua como las ranas.
Eric Laurent: En el caso Teresa: del ruido de los pájaros al lenguaje.
Brisset: del lenguaje a las ranas. (E. Laurent: el retorno de la rana es una invasión de la homofonía).
La musicalidad, la cadencia sonora del canto de los pájaros, o del croar de las ranas, son susceptibles de producir efectos de sentido, cuando la cadena significante, simbólica ha sido fracturada, en el caso de las psicosis. Las disquisiciones de Eric Laurent sobre este punto.
Y que en estos dos ejemplos, uno es un caso clínico, el otro no, hay un trabajo que pasa por la escritura.
El tercer texto: La exaltación maníaca. La muerte del sujeto, son dos autores: Pablo Fridman y Daniel Millas
Es un trabajo que recupera el estado de la Manía, y lo relaciona con una expresión, dicha una sola vez por Lacan, lo que se llama el hapax, en una lengua: expresiones encontradas una sola vez, pero que quedan como una huella en una cultura.
Vamos a ver la relación entre la manía y lo que los autores llaman la “muerte del sujeto”, en qué sentido ellos lo plantean, y que será uno de los puntos más vivos, más polémicos de la segunda discusión.
Hacen una introducción sobre la sorpresa y la psicosis, se va perfilando la idea de que en la psicosis se trata más bien de una perplejidad ante lo que aparece como presente en lo real, y hay una expresión que me ha parecido especialmente: El psicótico no reconoce como propias sus producciones
Hay una extrañeza radical, a diferencia del síntoma neurótico (EXPLICAR)
Modos diversos de retorno del goce:
.- En la esquizofrenia: sobre el cuerpo. En los 2 casos hay rasgos esquizofrénicos (Teresa se eleva, Brisset siente esta invasión corporal hasta el dedo del pie) Son muy infrecuentes esquizofrenias “puras”, y es frecuente en las paranoias rasgos esquizofrénicos.
.- En la paranoia: Identificación del goce en el lugar del Otro, muchas veces en la figura del perseguidor.
.- En la manía: el retorno del goce se presenta atomizado por una forma radicalizada de dispersión en el lenguaje.
Ponen la manía en serie con la esquizofrenia y con la paranoia, nosotros vamos a quedarnos con el discreto comentario de Jacques Alain Miller, que dice: la manía pura es rara.
Entonces, vamos a pensarla como esos estados de agitación, de excitaciones maníacas de verborrea infinita que acompaña muchas veces la parte ruidosa de los desencadenamientos.
En la psiquiatría clásica, incluso hoy en día se la ha considerado como parte de la pareja: maniaco – depresivo; sin embargo; Freud lo analizó por separado.
La melancolía la hizo una entidad clínica, con una etiología muy específica, diciendo: en la melancolía la sombra del objeto ha caído sobre el yo. Y poniéndola en relación con el duelo.
También Lacan mantiene la separación entre melancolía y manía. Son dos términos de los que Lacan apenas se ocupa, pero a mí me parece muy importantes retomar, cada una por una razón.
La manía, porque es en las excitaciones maníacas donde se producen muchas veces los pasajes al acto (p.e: cambiar de país, chico que consulta Matías) y como bien apuntan los autores es en las intercrisis cuando se puede intervenir, cuando se puede saber algo más de la posición subjetiva que tienen y que puede venir a estabilizarlos.
Y la razón por la que me parece que es importante retomar la melancolía como entidad clínica, es porque muchas veces el delirio de indignidad, que es el sello de la melancolía aparece de una forma muy discreta, y sin fenómenos elementales, ni construcciones delirantes llamativas, por esto están más cerca del tipo de psicosis al que nos estamos acercando, que muchas veces se caracteriza por esta falta de tono vital, bajo una especie de sombra, por retomar la metáfora freudiana.
Bien, volvemos a la manía para entresacar la idea de una invasión de la metonimia de la cadena significante sin sujeto, una especie de memoria automática, que no permite el vacío de significación. Hablan sin parar. Cansancio de los de alrededor
Y es esta metonimia sin sujeto la que los autores llaman “la muerte del sujeto”, que es lo que da el título a la segunda discusión (en el sentido francés, para los españoles discutir es reñir) que es verdaderamente interesante.
Segunda discusión, centrada sobre la expresión “muerte del sujeto”.
Guy Clastres, centra el momento de “la muerte del sujeto” en el momento en que la realidad cambia, y generalmente, a partir de esto se cristaliza para el sujeto la certeza a partir de la cual construye su delirio, y añade si la certeza es irreductible es porque es el momento que se constituye el sujeto.
Eric Laurent da un paso más introduciendo que no necesariamente es el momento del desencadenamiento, y sitúa el dato preciso: Este hápax es la expresión: muerte de un sujeto, que Lacan utiliza en el texto de Schreber. Cap. 7, pag 549. …el vuelco de la posición de indignación, que provoca primeramente en la persona del sujeto la idea de Entmannung (emasculación o eviración) es muy precisamente que entre tanto “el sujeto había muerto”. Para mí esta es la pepita de oro que he encontrado preparando este trabajo.
En Schreber, 1º El nombramiento como Presidente
2º Desencadenamiento: que comienza con el pensamiento: qué hermoso sería ser una mujer …
3º Eviración (Transformación para convertirse en La mujer de Dios. Dios lo somete a todo tipo de cosas indignantes. Se producen los fenómenos del crepúsculo del mundo, el asesinato de las almas, y de la experiencia subjetiva de la muerte
4º Reconciliación
Entre la eviración y la reconciliación es cuando “el sujeto había muerto”, como dice Laurent en Schreber, la muerte del sujeto es otro nombre de la salida, de la solución de su delirio, para dar paso a un renacer, en la reconciliación.
Por último el aporte de Jacques Alain Miller, retoma la cuestión de las discontinuidades que había introducido Laurent: En las psicosis se trata de fenómenos discontinuos: hay empujes, nuevos fenómenos, momentos fecundos…
Y plantea “la muerte del sujeto” como un fenómeno esencial en las psicosis y vamos a ver cómo lo entiende
Bien, lo que ha encontrado en los trabajos
ENIGMA –> PERPLEJIDAD –>CERTEZA
Y encuentra que hay una relación homóloga que tiene esta serie con el enigma del deseo del Otro y el efecto de la angustia
ENIGMA –> PERPLEJIDAD –> ANGUSTIA –> CERTEZA
EN EL NEURÓTCO
ENIGMA –> PERPLEJIDAD –> ANGUSTIA –> ACTO CERTEZA
Relación que hay entre el acto y la angustia previa a su producción
Qué es el acto? Una transformación radical del sujeto, se transforma en otro.
El acto pasa por cierta forma de muerte del sujeto.
De un acto digno de ese nombre el sujeto renace otro.
22 de Mayo de 2014
3ª Clase: La certeza ¿un abrochamiento?
Estamos en la última clase del seminario de investigación y vamos a concluir con el Conciliábulo de Angers, es decir con el primer encuentro que se realizó para poner dejarse sorprender por los casos de psicosis, lo que tuvo como consecuencia poner a cielo abierto los impases de la clínica y hacer la revisión de las categorías clínicas, del diagnóstico y de los sistemas de clasificación, pero en esto profundizaremos en el próximo curso.
Fue un encuentro en el que se convocaron casos de psicosis; y esto planteó una primera cuestión, Lacan había distinguido entre “cura” para la neurosis, “La dirección de la cura y los principios de su poder”, es un texto muy clínico, si tuviera que definirlo en una frase, en un slogan: se dirige una cura, no a un sujeto; que cambió más tarde por “experiencia analítica”, para alejarlo de la noción de lo sanitario, de la salud; y propuso el término “tratamiento” para las psicosis.
La idea durante mucho tiempo, siguiendo a Freud en “Análisis terminable e interminable” en lo que es el final de una ”terapia analítica”, que es como lo designaba Freud, es que el final de la experiencia analítica es asumir la castración, la “roca base” o en términos lacanianos, la falta en el Otro o como dirá más adelante la inconsistencia del Otro, cómo cada quien ha subjetivado su falta en ser y su modo de gozar.
Cuando hablamos de tratamiento, estamos poniendo el acento en lo terapéutico, es decir, en conseguir una estabilización, un restablecimiento de algo que ha sido profundamente alterado.
Bien, esta es una cuestión que surge en la discusión que se hizo después de la exposición de los 8 casos, que se agruparon en torno al lema: El agujero y lo real; Miller apunta a no meternos demasiado en la cuestión del vocabulario, si es experiencia analítica, si es tratamiento y que la pregunta que nos oriente sea: ¿Cuál es la presencia de psicoanálisis en lo que se relata?, el esfuerzo debe ser “precisar la incidencia del psicoanálisis”, es decir cómo opera el psicoanalista en cada uno de los casos.
Podemos decir, siguiendo la intervención de Laurent, que los casos expuestos siguen la misma doctrina que expone Lacan en el Tratamiento posible a las psicosis (p. 520):
que hay una relación, proporcional, entre el vacío de significación y la certeza delirante, es decir hay una relación entre el agujero en lo simbólico y la certeza real que viene a ocuparlo.
Y que entre este agujero simbólico y la certeza delirante hay una temporalidad lógica que ordena vacío y certeza:
Enigma à perplejidad àangustia à acto à certeza
En este sentido pensamos el título para esta clase, si la certeza es ya un abrochamiento, que pusimos en interrogante.
Esta temporalidad lógica puede servirnos de guía, pero justamente estamos aprendiendo que la teoría no se cumple a rajatabla, pero claro que nos sirve de orientación cuando recibimos a alguien que pensamos puede tratarse de una psicosis…
Partimos del enigma en esta serie, y quisiera hacer una breve aclaración
Cuando hay disyunción enigmática entre significante y significado, uno y otro subsisten como extremos de real. P. 190. “Fragmentos de real”
Si recordáis mi comentario en la primera clase de este año, que hable del enigma, partiendo de la definición del sem 17: El enigma es una enunciación tal que no se encuentra su enunciado.
Si recordáis Miller introducía el enigma como tercero a la pareja metáfora y metonimia, que articulan, que ponen en relación significante y significado y el enigma que separa el significante y el significado: ¿Qué quiere decir esto?
Vuelvo a leer el párrafo: Cuando hay disyunción enigmática entre significante y significado, uno y otro subsisten como fragmentos de real.
Estoy ya comentando lo que Miller introduce en la Conferencia: Vacío y certeza,
La significación como fragmento de real, es lo que se encuentra en el matema del deseo de la madre, concebido como un significante, DM, se articula con una X, en el lugar del significado
Fórmula de la metáfora paterna
La perplejidad del sujeto: no sabe qué quiere decir el significante del deseo materno, la respuesta normal, eso quiere decir falo
En la paranoia falo imaginario, en la neurosis falo simbólico
Psicosis y Neurosis son susceptibles de una perspectiva común
En el sem. 23 P N
X
Y qué es X: el enigma del goce (caso Juanito)
Se pregunta Miller ¿por qué el significante enigmático adquiere en las psicosis una significación de amenaza?
Etimología de amenaza
La amenaza es de un ste en relieve
Hay un agujero en el Otro (hay un vacío enigmático en la significación) y el sujeto psicótico viene a colmarlo: esencia del postulado erotomaníaco. Normalmente amor, pero también odiomaníaca: el caso que titulan: Práctica entre varios” que diga lo que dígale analista interpreta: usted se burla de mí o por recibirla y hacerla hablar o por finalizar la sesión, caso Iris
Lo que cuenta es la certeza que el Otro tiene hacia mí.
El vacío enigmático de la significación conoce una serie de transformaciones:
.- se transforma en certeza. Cuanto menos se sabe “lo que” es, más se afirma que es
.- se transforma en certeza de la demanda del Otro. Erotomanía, que es la forma habitual de la transferencia, a veces muy sutil.
.- se transforma en certeza de la falta en el Otro. Ser la mujer que le falta a Dios
.- es a mí a quien transforma. Eviración.
Los casos, en el liturador todo el trabajo que hace con los libros que le permite al final “encontrar una compañía posible con el mundo”
Y en el otro, el sr que no sabe por qué no está muerto, ejemplar rescatar este momento: frente a la muerte la cuestión de “ser padre” hace irrupción y provoca una transformación en la relación con la hija.
Voy a hacer un breve recorrido por la construcción lacaniana de la psicosis en los Escritos, con la intención e llegar a la idea de que la neurosis y la psicosis son susceptibles de una perspectiva común:
1.- El mundo imaginario cambiante.
La cuestión preliminar: Lacan comienza con las neurosis, piensa la psicosis con la perspectiva de la neurosis.
Los 3 tiempos del Edipo:
Tiempo 1: célula narcisista del niño con la madre, con la función materna, con el Otro primordial, la subjetiva se inaugura con una lógica dual.
Tiempo 2: Intervención del padre, del Otro de la Ley. Lógica del 3
Hasta aquí común para las N y para las P
Tiempo 3: El padre del don, del amor, de la identificación, el que nombra, se ha obtenido una neurosis
¿Cuál es la base común entre N y P desde el pto de vista de Lacan?
El principio de la vida psíquica es lo imaginario
El Estadio del Espejo es la 1ª estructura del mundo primario del sujeto, lo que es un mundo muy inestable. Un mundo de transitivismo.
A partir de ahí Lacan estructura las psicosis. 1º un mundo de locura (la célula narcisista con la madre) Temporalidad lógica: Al principio fue la locura.
El orden simbólico aparece en el segundo tiempo de esta construcción, el orden aparece, en el mundo imaginario, con lo simbólico, la potencia que impone el orden, la jerarquía, la estructura, la constancia en oposición al mundo cambiante imaginario.
El NP es una condensación de lo simbólico, que es un más (es el 4º término, respecto a la I, lo S y lo R) que introduce un menos de goce.
La doctrina lacaniana: Cdo se introduce NP, hay una sustracción de la libido, del goce y una cierta dominación, significantización de las pulsiones, que es también una de las cuestiones que apuntaba Freud para un final de análisis
Lacan construye las P como una falta de NP en su primera enseñanza.
A la vez que las P introduce la idea de la metáfora delirante. Un delirio es simbólico es capaz de ordenar el mundo. Es un cuento simbólico.
Pero qué ocurre en aquellos casos en donde no encontramos esta metáfora delirante, y que se va sospechando, a veces después de años, que puede tratarse de una psicosis, como son los 3 casos de ésta última parte,
El caso del “liturador”, que leído ahora se puede detectar una psicosis, no es tan evidente, a falta de los fenómenos elementales, tiene un relato familiar, recuerdos de su infancia campesina… él mismo analista dice que un neurótico también puede tener esta relación al saber que el tiene con los libros… y hace falta tener un controlador como Eric Laurent para darse cuenta que su anhelo era escribir el Libro de todos los libros, y señalar la importancia , vital diría, de que el analista se convierta en el depositario y gestor de los libros que le iban invadiendo. Lo que el propio paciente puede decir muchos años después: que lo que busca, la búsqueda tiene un peso especial en este sujeto, es : Escribir un libro que seria una especie de diccionario sobre el más allá de lo que las palabras no pueden decir”
El caso de ¿por qué no estoy muerto?, todavía está más enmascarado el punto de forclusión, al cruzarse el trauma del accidente, el temor de ser agredido en la calle después de una vivencia así… no llama la atención para pensar una psicosis, y es la necesidad de entender por qué no estoy muerto lo que sorprendía a la analista. Me parece una joya clínica la descripción del momento que ante la muerte irrumpe la cuestión de “ser padre”
Ante el enigma ¿por qué no me he muerto” responde con la certeza: “hay un orden en el mundo, no creo en los milagros”. Su vida cambia a partir del accidente y puede “hacer el papel de padre” como un Ideal.
El tercer caso, la mujer que necesita varios analistas, el analista pensó que trataba una histeria, por que esta forma de odiomanía se encuentra también en la histeria
Miller propone orientarnos, en estos casos difíciles, por la frase:
Un desorden (…) en la juntura más íntima del sentimiento de la vida en el sujeto.
Es lo que buscamos este desorden
Una neurosis es algo estable, una formación estable.
Es lo que buscamos en la PO, este desorden en la juntura más íntima del sentimiento de la vida del sujeto.
El desorden se sitúa en la forma en la que se siente el mundo que nos rodea, en la forma en la que se siente el cuerpo y en la forma de referirse a nuestras propias ideas, ¿qué desorden es éste, ya que los neuróticos también lo sienten?
.- A nivel de lo social
El más claro indicio: la relación negativa que el sujeto tiene con su identificación social.
El sujeto es incapaz de conquistar su lugar al sol, asumir su función social.
…una especie de foso q constituye de forma misteriosa una barrera invisible
una desconexión, una desunión
Recorrido frecuente de los esquizofrénicos, aunque parezcan PO
La paranoia sensitiva de Kretschmer
Aunque también identificaciones sociales positivas: invierten demasiado en sus trabajos, pe., desencadenamientos cdo lo pierden. Su trabajo era su NP.
El NP es el hecho de ser nombrado, de ser asignado a una función, de ser nombrado para. El NP, hoy, acceder a una posición social
.- A nivel corporal
El cuerpo como Otro para el sj
“No somos un cuerpo, tenemos un cuerpo”
PO: un desajuste, se necesita una abrazadera para aguantar con su cuerpo.
Piercings, tattus. La moda se ha inspirado en las PO. Este elemento adicional hace las veces de NP
.- A nivel de la subjetividad
El Otro subjetivo. La mayoría de las veces lo encontramos en la experiencia del vacío, de la vacuidad, de lo vago… de una naturaleza no dialéctica. Existe una fijeza especial de este indicio.
19 de Junio de 2014
CONFERENCIA MALAGA 2014
CICLO: EL SÍNTOMA EN EL SIGLO XXI
Muchas gracias por invitarme a participar en este ciclo de conferencias sobre el síntoma en el siglo XXI, que el mismo título es ya una indicación de que algo nuevo se ha producido en este comienzo de siglo, y me ha parecido muy oportuno el tema porque es necesario una apuesta a punto de lo que entendemos por síntoma en el momento actual, en el 2014.
He titulado mi aportación :
VARIACIONES SINTOMÁTICAS ACORDES A NUESTRA EPOCA
Pensé en un título con resonancias musicales, que necesariamente introduce el factor tiempo. Una variación tiene el mismo patrón armónico pero varía fundamentalmente el tiempo y la melodía.
Así pues, puse el meridiano en el año 2000, en el momento justo del cambio de siglo, y llevé mi reflexión unos 14, 15 años antes, a mediados de los 80, que es el tiempo en el que comencé mi práctica, con lo que para un psicoanalista de orientación lacaniana conlleva de formación teórica, de controles (supervisiones) y del propio análisis. Me interesé pues en este período del que he sido testigo directo y os puedo contar.
Al pensar en los años 80, dos acontecimientos me parecieron los más relevantes a nivel planetario: la irrupción del SIDA, que considero que fue una emergencia de lo real que vino a poner fin a la fiesta de los 70 y primera mitad de los 80 , causó horror y estragos en ciertos estilos de vida, ciertos modos de gozar y puso en jaque al narcisismo científico del momento, no sabían cómo había aparecido ni cómo curarlo. Y la proliferación de todo tipo de teorías y moralinas. La peste rosa hizo surgir los mismos prejuicios que la peste negra.
Los movimientos ciudadanos anti-SIDA, dando respuesta, haciendo invenciones frente a este real, del que no se sabía nada.
El otro acontecimiento que destacaría fue la caída del muro de Berlín, que puede leerse como la caída del dominio de los ideales, el mundo estaba dividido entre un sistema capitalista y un sistema comunista, y la demolición del muro fue el ejemplo de cómo el capitalismo reabsorbía el comunismo, como anecdótico la venta de trocitos de muro como souvenir, y abriendo paso a la era de la globalización, de un único mercado.
Qué pasaba esos años en el campo del psicoanálisis de orientación lacaniana: pasaban muchas cosas, porque fue un tiempo de fundaciones de los institutos del campo freudiano, fue un momento de creación, de organizarse, de formar estructuras que nos fueran propias para promover la formación y la transmisión del psicoanálisis.
Desde el lado más teórico, Jacques Alain Miller, dictó un seminario, allá por el año 1987 – 88, que tituló: Diagnóstico Diferencial entre Neurosis y Psicosis, que fue un seminario para clarificar la distinción de las neurosis y de las psicosis; pero para ello eligió, en un buen número de sus lecciones, trabajar el caso del Hombre de lo Lobos, que es el caso más complejo que escribió Freud, que ha recibido todos los diagnósticos posibles y que él mismo se presentaba como el Hombre de los Lobos y firmaba así sus cuadros, en fin construyó una clasificación en la que sólo cabía él. Es decir, escoge el caso que no encaja bien ni en la neurosis ni en la psicosis.
Era un tiempo, los años 80, que se trabaja fundamentalmente en torno al diagnóstico diferencial, considerando que hay un tiempo para las entrevistas preliminares para detectar el diagnóstico, de neurosis y psicosis y entonces hacer la dirección de la cura en las neurosis y ver el posible tratamiento para los casos de psicosis.
Y había la idea que es desde la neurosis desde donde se podía hacer verdaderamente la experiencia de un análisis, y ésta es la tradición freudiana, Freud exploró las neurosis, su interés por las psicosis era puramente teórico, su teoría, en concreto su teoría sobre la libido, tenía que ser válida para todas las categoría, y de hecho su estudio de las psicosis es el estudio de un libro, de un testimonio de un señor al que no vio nunca.
Y la construcción teórica sobre las neurosis la hizo en torno a lo que se llamó el complejo de Edipo, lo que haría la diferencia es si se pudo salir o no del avatar del complejo de Edipo, si se pudo sepultar.
Los tres tiempos del Edipo
Hoy sabemos que es orientativo pero no es decir mucho sobre las psicosis si nos quedamos aquí.
Incluso cuando Lacan comienza su enseñanza años 50 – 60, el corpus teórico es para la neurosis: la demanda, el deseo, la falta en el Otro, la división subjetiva, las operaciones de Alienación y Separación para la construcción subjetiva en el campo del Otro son términos utilizados para las neurosis.
Nos orientábamos en la neurosis, como os digo, por una clínica heredera del complejo de Edipo: un niño y sus padres, entonces la vida era así, las relaciones familiares eran mucho más estables y sólidas, y las identificaciones, tanto imaginarias como simbólicas tenían un peso específico. Podríamos decir que una clínica en torno a las identificaciones, que se habían construido organizadas en torno al complejo de Edipo, o en la relectura de Jacques Lacan en torno al Nombre del Padre, como operador que posibilita la metáfora del sujeto.
En los tratamientos posibles para las psicosis, se trabajaba con muchísima prudencia, con la orientación lacaniana: de ser secretarios del alienado (explicar), con mucho respeto: el psicótico sabe que ignora la lengua que habla, no simule saberla usted.
Posición de respeto: dejarse enseñar por el psicótico.
En muchos casos surgía la pregunta por la transferencia: ¿cómo ha hecho lazo social con el analista, cuando no hay una suposición de saber? ¿Qué función podía cumplir el psicoanálisis para un psicótico?
Los casos tenían valor de enseñanza cuando eran paradigmáticos, cuando podían explicar bien lo que era una histeria, lo que era una obsesión, una paranoia, una esquizofrenia… y si no estaba claro, si habían dudas, era porque aún no habían surgido cuestiones más cruciales respecto a la transferencia, fundamentalmente; a veces se controlaba eran neurosis, otras parecían psicosis.
A principio de los 90, con la remodelación de Europa, tras la caída del muro, con la guerras también en territorio europeo, sin dejar de explosionar por el mundo entero, y el avance de la globalización vimos emerger 2 tipos de patologías, lo que llamamos: las nuevas formas del síntoma: las patologías relacionadas con el objeto: las adicciones, primero las tóxicas y luego a una gran diversidad: al juego, al sexo, al deporte, a internet… , y con otro cariz, en relación al objeto y al cuerpo: la anorexia, la bulimia; y
un 2º fenómeno fue la expansión de la clínica infantil, hasta entonces una clínica minoritaria, lo más grave que le pasaba a un niño era tener dislexia, luego apareció el diagnóstico de fracaso escolar y la escala ha ido en aumento en una progresión geométrica, en cuanto al número, a la vez que se han ido adelantando los diagnósticos, cada vez a edades más tempranas, en psicosis infantil y autismo.
Estas nuevas formas del síntoma, complicaron todavía más la clasificación diagnóstica. Ni se pueden considerar síntomas, en el sentido freudiano, es decir formaciones del inconsciente a descifrar, ni son una estructura clínica pero sin embargo socialmente tuvo un impacto a nivel mundial dentro de la Salud mental, se abrieron servicios, centros… Una clínica que ponía en primer plano la cuestión del goce, y la cuestión del objeto.
A mediados de los 90, cada vez habían más casos difíciles de diagnosticar. En el 96, en Angers, se convocó un conciliábulo, por cierto el Conciliábulo, no es un Concilio, es una conspiración o una camarilla, éste término, escogido por Jacques Alain Miller, es como se llamaron las reuniones previas a la revolución francesa. Entonces, se invita ir a Angers, una ciudad pequeña, a hora y media de París, a los analistas a “conspirar” de nuestra teoría, con aquellos casos que algo llamaba la atención. Se pone sobre la mesa, a cielo abierto, escuchando, una vez más: lo que no encaja: “Efectos de sorpresa en las psicosis”, y se invita a los analistas, no tanto lo paradigmático del caso, si no más bien lo que les llamaba lo que les sorprendía de lo que no encajaba con la teoría. Se vuelve a convocar al año siguiente, ahora ya una “Conversación”, en Arcachon, más lejos de París, descentralizar; con el título: “Casos raros: los inclasificables de la clínica” pero se inaugura esta conversación con un caso titulado: “Un caso no tan raro”, pues la sorpresa había sido que no son tan raros los casos raros, que no son tan infrecuentes, y que justamente la dificultad para el diagnóstico, es que no son grandes manifestaciones, son por ejemplo leves fenómenos en el cuerpo; por ejemplo: un tono vital bajo.
Voy a rescatar como J.A. Miller inauguró esta conversación, fue diciendo: “Entramos en lo vivo del sujeto” y efectivamente cada vez más la rareza, lo más peculiar, la singularidad de cada caso es lo que nos enseña “lo vivo del sujeto”.
Al año siguiente, sí hubo ya una “Convención”, en Antibes, en septiembre de 1998, donde se trabajó de una forma más sistemática, por Secciones Clínicas las nuevas formas de desencadenamiento (más sutiles): Conexiones, desconexiones y reconexiones (Marseille), respecto de lo social.
Las neo-conversiones. Referidas al cuerpo (Burdeos)
Las neo-transferencias (Angers).
En la lógica temporal lacaniana podemos decir, que el efecto sorpresa fue el instante de ver, la conversación el tiempo de comprender y la convención fue el momento de concluir. Y se concluyó, con un significante nuevo: “Psicosis ordinarias”, para significar que eran frecuentes, normales, para distinguirlas de las psicosis extra-ordinarias, de ruidosos desencadenamientos, de construcción de metáforas delirantes sólidas, complejas, o de las manifestaciones esquizofrénicas, normalmente graves.
Se puso de manifiesto una clínica “flou”, vaga, ligera, líquida, por tomar el término de Zigmut Bauman, en consonancia con lo que él mismo describe de la “sociedad líquida”, un aflojamiento de los vínculos sociales, afectivos, laborales y una movilidad inédita en estos lazos.
Tres años verdaderamente fructíferos de renovación de la teoría analítica, que produjo incluso una especie de “epidemia” de diagnósticos de psicosis ordinarias; pero sin duda ha abierto el campo a la investigación.
Para explicar estos casos había que recurrir a la última enseñanza de Lacan, que va en la dirección que tanto en las neurosis como en las psicosis, hay un punto de abrochamiento, en las neurosis es lo que llamamos Nombre del padre, como un operador lógico y en las psicosis es un abrochamiento, tipo no-nombre-del-padre, y esto es lo que nos pusimos a explorar a finales de siglo, y seguimos.
El inicio del Siglo XXI, estuvo marcado por los atentados de Nueva York, Madrid y Londres, lo que evidenció una vez más, y de forma inédita: lo real sin ley y que confrontó a cada uno con el impacto de lo imprevisto. Me parece muy adecuada la expresión del Eric Laurent que denominó: La sociedad del trauma, también es suya la expresión: el trauma generalizado. Las últimas Jornadas de L´ecole. “Los traumatismos en la cura analítica. Buenos y malos encuentros con lo real”. Es complejo el concepto de “trauma” en psicoanálisis. No es lo que le pasa a Cary Grant en “Recuerda”.
Ha sido un período de preocupación por la clínica de lo social : Realización de Foros, creación de redes, centros de tratamiento… que ha revertido en una diversificación de la clínica y una flexibilización de la práctica, aunque tal como era el tema del Congreso del 2004: “Sin standars pero con principios”
Una práctica que acoge, que escucha la particularidad de cada sujeto, para ello hace falta el tiempo, el tiempo para tener efectos de tratamiento, es decir para poner de relieve lo que ha comandado la vida del sujeto, lo que lo ha mantenido estable o lo que lo ha desestabilizado.
Lo que se ha podido resolver a través del sentido, es decir lo que se ha podido descifrar y lo que no.
Podríamos entender como síntoma, en el siglo XXI, lo que no se puede dejar de hacer, lo que insiste, la tendencia más básica del sujeto, lo que no cambia, el patrón armónico o des-armónico más bien que repetimos. Recuerdo a un músico de jazz hablando de lo interesante que es la arritmia, entonces no lo entendí, hoy lo entiendo un poco más
Y justamente esta des-armonía que cada uno tiene, es lo que podemos considerar como lo más propio de cada uno, porque es también lo que hace que cada uno esté forzado a apañárselas con lo que no funciona. Hay una discordia fundamental en el ser hablante que es ineliminable. La cuestión es ver qué se hace con esto.
El síntoma en el siglo XXI, lo retranscribimos poniéndole una “h” intercalada, entre la T y la O, la h muda de la pulsión, que es silenciosa y lo pronunciamos en francés, y así hablamos del sinthome, que es la última aportación de Lacan con la que podemos abordar más adecuadamente la clínica contemporánea, y ofrecer la posibilidad de hacer de otra manera, incluso de encontrar la buena manera de hacer.
Tómese como una variación musical, el sinthome (que incluso escribimos en cursiva) y que nos permite diferenciar los malestares, los síntomas – en plural – es decir, los disfuncionamientos o quejas con los que las personas acuden a consultar, a ser tratados, síntomas que pueden ser descifrados, y el sinthome que es la parte irreductible del síntoma, lo que no se cura, pero puede cifrarse de otra manera y se le puede dar otro uso, pienso que esta es la apuesta, al menos una de ellas, del psicoanálisis hoy en día.
Concha Lechón
Conferencia pronunciada el 21 de Febrero de 2014 en la Universidad de Málaga en el ciclo de Conferencias organizadas por el Instituto del campo Freudiano en Málaga
SEMINARIO DE INVESTIGACION
EL HOMBRE DE LOS LOBOS. EL HISTORIAL CLÍNICO
Estamos ante uno de los casos de mayor volumen de “historial clínico”, porque contamos con el texto de S. Freud, que es un texto minuciosos en detalles clínicos articulados a la elaboración teórica de ese momento; lo que lo hace un texto complejo, – el mismo biógrafo de Freud, Ernest Jones, dice que es el caso más raro escrito por Freud -, y es justamente esta rareza lo que hace que sea un caso moderno, porque conecta con la ultimísima enseñanza de J. Lacan (con la clínica del sinthome), la que puede abrir el programa de investigación de los casos raros, es decir aquellos que presentan una dificultad diagnóstica, y no por falta de datos, sino por la dificultad para leerlos.
Cuando Freud retoma este caso en Inhibición, síntoma y angustia (1925), expresa su malestar diciendo: «»Es casi humillante que luego de un trabajo tan prolongado sigamos tropezando con dificultades para concebir hasta las constelaciones más fundamentales. Jacques Alain Miller, en su seminario de investigación sobre el Hombre de los Lobos (1987 -88) afirma: Es en ese afecto de casi humillación donde se concentra la dignidad del trabajo que podemos hacer; ponernos de nuevo sobre los datos fundamentales de la experiencia y teoría analítica
.- Texto de Freud: Tratamiento de 1910 a 1914, y en 1920
.- Casos de Freud: Ruth Mac Brunswick. 1926 – 1940
Muriel Gardiner, que durante 30 años tuvo una relación de amistad, de apoyo y quién lo animó a escribir sus Memorias. El hombre de los lobos por El hombre de los lobos, con 83 años. Función de suplencia.
El agradecimiento que hace del psicoanálisis: sin el psicoanálisis mi vida hubiera sido una condena sin fin.
Si bien es cierto que tuvo muchos episodios depresivos, delirantes, con la ayuda del psicoanálisis, pudo soportar las sacudidas de la 1ª Guerra Mundial, la revolución bolchevique, la 2ª GM, y el suicidio de su esposa. Después de la 2ª Guerra Mundial, sobre los 55 años, hasta el momento que escribió sus Memorias, sabemos que tuvo una vida más o menos tranquila, trabajando como agente de seguros, con episodios depresivos, en los que era sostenido por Muriel Gardiner.
.- El tercer, gran material, que tenemos es el Sem. De JAM, que en la edición en la que se ha publicado está precedida por un excelente prólogo de A. Vicens, en el que propone un procedimiento de lectura:
a) Buscar las evidencias
b) Diferenciar las dificultades en unidades significantes
c) Ir de lo más simple a lo más complejo
d) Hacer enumeraciones y revisiones completas
Voy a intentar ir de lo más simple a lo más complejo.
Este Seminario de investigación que Jacques Alain Miller impartió 87 – 88: Diagnóstico Diferencial entre la Neurosis y la Psicosis, en el que puso su empeño en diferenciar represión y forclusión. Debate que entró en cierta latencia, mientras tanto se puso al trabajo lo femenino, el goce femenino; hasta que se reanimó el debate sobre los diagnósticos con los llamados casos raros, los inclasificables, es decir en los que había una verdadera dificultad para establecer un diagnóstico de neurosis o psicosis, que pronto pasaron a ser no tan raros, pues al comienzo de los años 90 era cada vez más frecuente que los analistas se encontraran con este tipo de casos, hasta el punto de organizarse encuentros que produjeron el significante: psicosis ordinarias, para distinguirlas de las psicosis extraordinarias, como la del Presidente Schreber.
No es mi intención “colgarle” un diagnóstico más al HL (maniaco-depresivo, neurosis obsesiva, neurosis obsesiva con comportamientos psicóticos, paranoico, borderlaine –IPA- , él ya encontró el suyo : Hombre de los Lobos, porque en el fondo pienso que es el único diagnóstico psicoanalítico que podríamos dar. Porque con este nombre que le da Freud hace su suplencia, Joyce, lo hace con su nombre propio y Sergei P. Con el que le da Freud, en el que está incluido su muesca de goce, como el Hombre de las ratas o La dama del tapiz. Son fórmulas que reúnen un sujeto y un objeto.
proponemos tomar las psicosis como un programa de investigación, realmente sabemos muy poco, hay otras expresiones que se utilizan: psicosis de baja intensidad, psicosis caña- psicosis roble, la clínica líquida…
Y ¿Lacan? ¿qué ha dicho Lacan sobre el HL? Tenemos aquí una pérdida original, pues el primer seminario que dictó Lacan en 1952 – 53, anterior al sem 1, fue el de el HL: Este seminario no se grabó, por lo tanto no se pudo transcribir, ni establecer. Hay, circula por ahí, unas notas tomadas por un alumno, un asistente a este seminario. Y sí que tenemos las referencias, más bien breves, en Los Escritos y en los Seminarios. Los otros casos “mayores” de Freud han sido desmenuzados por Lacan pero el HL no tanto, a grandes rasgos podemos decir lo que ha aportado la lectura de Lacan:
1) La separación de lo Imaginario y de lo Simbólico, es un esclarecimiento esencial.
2) La angustia de castración como el pivote fundamental del caso, pues la angustia de castración es el envés del goce, en el sentido que apunta al objeto a, Miller dice que la angustia de castración es la clave de toda la teoría lacaniana del goce.
3) La indicación, por una parte; la proliferación de movimientos libidinales, que se transforman, que cambian de signo, que se mudan, la más importante: la satisfacción que se convierte en angustia; y por otra, hay lo que no varía: la condición erótica en la elección del objeto amoroso.
.- Con Freud De la historia de una neurosis infantil
El texto cuenta lo ocurrido a un niño en los 8 primeros años de su vida, y más detalladamente lo que le ocurrió sobre los 4 años, que es cuando se desencadenó su neurosis: en una explosión de angustia, que tomó la forma de zoofobias; y sobre los 8 años es cuando ceden los síntomas mortificantes, tomando una vía resolutiva, sublimatoria, en estos momentos con la religión.
Pero, evidentemente, el HL no fue a visitar a Freud para contarle el sueño que había tenido a los 4 años en el que se desató su angustia, esto más bien se lo extrajo Freud.
Acude a los 23 años, después de recorrer varios lugares por Europa, en busca de tratamiento, acompañado por su médico personal y por un estudiante de medicina. Estaba instalado en una dócil apatía desde los 18 años, que contrajo una gonorrea y entró en este estado depresivo, apático. Era una persona dependiente, desinsertado, dirá Lacan, incapaz para la existencia, después de 4 años de tratamiento, Freud le da el visto bueno para casarse con Teresa y volver a su casa. Vuelve en 1920, y después de unos meses Freud le pone un plazo para finalizar; es decir: No-todo será dicho, maniobra con la que cedió la fijación a la condición de enfermo. Este es el acto particular que Freud encontró para este sujeto, es una estrategia nada habitual de la técnica analítica, incluso Freud deja claro en “Construcciones en análisis” que desaconseja poner plazos para finalizar.
Este “No-todo va a ser dicho”, independientemente de cuán lejos se hubiera llegado, produjo un efecto de conclusión, pues en estos meses aportó el material para cancelar los síntomas. Es decir, introduciendo lo real del tiempo, lo imposible de simbolizar, opera una cierta extracción con la precipitación de la conclusión, hay un vaciamiento de la densidad imaginaria.
Si Freud lo que busca y teoriza de este caso es el tiempo de la infancia es porque le parece que es un caso que puede dar luz sobre el Edipo, sobre las relaciones entre la constitución del yo, el narcisismo, y la libido, aunque más bien se encuentra con los obstáculos y justamente en lo que va a hacer hincapié es en los momentos de fractura, en las discontinuidades.
Primero era un niño dócil, y a la vuelta de los padres de un viaje de verano se encuentran con un niño irritable, violento, que gritaba como un salvaje.
Después se convierte en un niño angustiado, con fobia a la imagen del lobo, también a otros animales; pero por otra parte le gustaba martirizar a pequeños animales como escarabajos y orugas.
Sobre los 6 años se convirtió en un niño muy religioso, muy piadoso pero a la vez empezó a tener pensamientos sacrílegos: como Dios-cochino. Ante los que le daban pena hacia ruido para no volverse como ellos.
Esta es la fenomenología sintomática que Freud extrae de este paciente, ya adulto, “aderezado”, por la construcción fantasmática.
Las preguntas de Freud:
1.- ¿Por qué la alteración de carácter?
2.- ¿Qué intencionalidad tenía su fobia y sus perversidades?
3.- ¿Cómo llegó a su piedad compulsiva?
4.- ¿De qué modo se entraman estos fenómenos?
Todo el material que aporta Freud para responder a estas preguntas giran en torno al momento del descubrimiento de la diferencia sexual: niñeras, hermana, la visión de niñas haciendo pipí, el padre, las serpientes cortadas, el lobo rabón ( sin rabo) y dice Freud: se ocupaba de pensamientos relativos a la castración, pero todavía no creía en ella ni lo angustiaba.
La lectura que hace Jacques Alain Miller, respecto de la castración: en un sentido nunca la reconoció, en otro la reconoció.
1) Verwerfung de la castración
2) Reconocimiento de la castración: à Resistir
à Ceder
Para Freud subsistieron 2 corrientes opuestas
Padre
Identificación (Vía) Madre
La respuesta al lugar que ocupa en la pareja parental es el sueño de angustia (4 años) à ESCENA PRIMORDIAL (Complejo de Castración)
El sueño de angustia: decepción porque esperaba 2 regalos: el de su cumpleaños y el de Navidad.
Donde esperaba una satisfacción (los dones del padre) obtiene angustia, hay una mudanza de satisfacción en angustia; en el sueño teme ser devorado por los lobos, que lo miran fijamente estando en total reposo, y que Freud interpreta miedo a ser devorado por el padre. Es una interpretación que parece el axioma de un fantasma fundamental: ser devorado.
Él se presenta en su 2º análisis, 18 años después, con una segunda versión de este sueño e indicando a la analista que sus problemas, sus trastornos tenían que ver con la dificultosa relación que había tenido con su padre.
Anterior a este sueño había manifestado que cuando fuera mayor quería ser un señor como su padre, después del sueño se convierte para él en una figura amenazante; el temor de la castración está ligado a la imagen del padre (el padre corta a bastonazos una serpiente) pero desde la vertiente imaginaria; hay una frustración de la satisfacción de un don, pero que no es una privación o una prohibición, que introduciría la dimensión de la falta, y de la ley. Lo que hemos recogido del seminario de Lacan es que si no llega a la relación de tríada es porque el complejo de Edipo no se ha cumplido en él. No ha recibido el don simbólico del padre, con el que mantendrá una relación conflictiva por el dinero e incluso ante el suicidio de la hermana que él mismo dice sentir una anestesia emocional, piensa: ahora soy el único heredero. Y es por esta vía, en esta serie que se instala en la transferencia con Freud: ser el hijo favorito de Freud y Freud sostuvo esta posición: cuando le atendió 6 años después de este primer tratamiento, en el que había sucedido la revolución bolchevique y había perdido sus posesiones, lo atendió sin cobrarle e incluso hizo una recolecta entre los colegas psicoanalistas. Lacan dice que Freud lo momifica y el sujeto construye su delirio narcisista, de ser el hijo favorito de Freud.
Es en el tratamiento con Ruth Mac Brunswick en el que esta “identificación” puede ser puesta en cuestión de una manera suave, con la dulzura maleable de la mujer, le responde: Yo nunca le ví en las reuniones en casa de Freud”, lo separa así de esta posición, dice Lacan: el sujeto es vuelto a parir por ella, ahora, de la buena manera. Lo separa del delirio narcisista de ser el hijo favorito de Freud.
El sueño hace emerger lo que Freud llama la escena primordial: la observación por el niño de un coito entre los padres, a la edad de año y medio.
Los vínculos de esta escena primordial con el sueño, con los síntomas y con la misma biografía del paciente.
De esta escena primordial:
1) No partió una única corriente sexual, sino una serie, una fragmentación de la libido.
2) La escena produce efectos con posterioridad. Escena en la que se combina pasividad – actividad, mirar – ser mirado. Campo de lo pulsional.
Por un lado, hay un efecto de captura homosexualizante, pero el sujeto responde con una posición viril.
En la vía del dinero, de la herencia del padre, Freud lo describe como alguien que igual se mostraba avaro como derrochador. Hay una primera interpretación de Freud, que pone en serie este manejo del dinero, que viene del padre y de un tío, con sus problemas en la función intestinal, desde hacía años tenía que recurrir a lavativas para poder evacuar. Freud le promete que lo va a curar de esto, y lo consigue, cuando el intestino empezó a “entrometerse” en el trabajo recobró su función.
Freud introduce el don de la palabra.
Su principal queja era que el mundo se escondía tras un velo, o bien que él estaba separado del mundo por un velo. Sólo se desgarraba cuando las heces abandonaban el cuerpo por lavativas, entonces se sentía sano y normal.
Efecto de la forclusión del Nombre del Padre
Resonancia poética para dar cuenta de esta des-inserción, de esta separación del mundo.
A la vez que la separación del objeto “heces” del cuerpo, en funciones del objeto a, le produce esta sensación de normalidad.
Este velo se fue disipando en un “sentimiento de crepúsculo, de ténèbres y otras cosas inconcebibles”. Antes de acabar se acordó que nació con cofia fetal , se tuvo por afortunado, nada malo podía ocurrirle.
Pero Freud hace una 2ª interpretación de los síntomas intestinales, al proponer que estos síntomas están en la vía de la identificación (imaginaria) a la madre, la pista se la da el recuerdo que a los 4 años y medio, se ensució en los calzones, se avergonzó y dijo: Así no puedo vivir más. Es una certeza, muy contundente, que implica directamente a lo que es la vida, al sentimiento de la vida. Frase que en boca de un niño de 4 años y medio, remite a una frase escuchada, a su madre, cuando se quejaba de sus problemas gástricos.
Hay pues una identificación fundamental, que atañe a la existencia, con la mujer, en la zona anal.
Hay una identificación con la madre, y respecto al padre hay un posicionamiento en el lugar del objeto de la elección amorosa, hay una captura homosexualizante, pero no es homosexual, esto es lo que le extraña a Freud, aplicando la plantilla del Edipo, lo lógico, la solución era homosexualidad, y sin embargo no es la solución que toma, tenía rasgos femeninos, le gustaba empolvarse la nariz…. pero mantuvo la posición viril.
Este es una de las peculiaridades del caso…
Concha Lechón
11 de Abril de 2013
SEMINARIO DE INVESTIGACION: EL HL
DE SERGEI PANKEIEFF AL HOMBRE DE LOS LOBOS
Como os decía el otro día, tenemos la suerte de contar con un historial clínico del cual tenemos datos que abarcan desde el año y medio y hasta pasados bien los ochenta años, de quien nació como Sergei Konstantinovich Pankeieff, que se convirtió en el HL, es así como firmaba sus cuadros y sus textos.
El otro día os avancé en el historial clínico construido por Freud, que es de una riqueza inagotable y me fui basando también en las Memorias escritas por él mismo, ya con 83 años, muy aderezadas por el tiempo, hoy quisiera introducir el texto de Ruth Mac Brunswick, que lo titula: Suplemento a la “Historia de una neurosis infantil” de Freud. Y me ha parecido importante rescatar este texto porque ella misma lo describe como una fase de comportamiento psicótico, fijaos que deja la hipótesis de Freud: la de una neurosis obsesiva, pero que en determinado momento tuvo una desestabilización, que duró unos meses, el tratamiento duró 5 meses (de Octubre de 1926 a Febrero de 1927), es decir después de haber tenido un período más o menos “sano”, durante más de 12 años sufre esta desestabilización; y después de este tratamiento, hasta el acontecimiento del suicidio de la esposa también vuelve a tener un periodo largo de estabilidad, con momentos depresivos, pero alternándose con otros momentos de vitalidad de interés por la cultura, y especialmente por la pintura, conocía muy bien a los impresionistas y pintaba paisajes, lo reconfortaba mucho.
La analista que lo recibe, se sorprende, que el hombre que tiene delante sea el HL, que para ella había quedado descrito como un hombre elegante, educado, de una honestidad compulsiva; pero ella se encuentra con alguien que se comporta como un loco, entraba gritando a la consulta (la mucama le tenía miedo), se paseaba por la sala dando vueltas en círculo, iba del espejo a una esquina a mirarse en un espejito; dentro ya de la consulta quería controlar él las sesiones, de que se hablaba y de qué no, confiesa un engaño a Freud, sobre joyas de la familia… y la interpretación que hace Ruth Mac B. Es que ha habido un cambio de carácter parecido al que le ocurrió cuando tenía 3 años y medio. De un niño dócil a un salvaje.
Y su hipótesis es que esta nueva enfermedad es la manifestación de un residuo no resuelto de la transferencia, y que era la nueva forma de una vieja enfermedad.
Hay dos cuestiones sintomáticas, que sobresalían, y que voy a intentar seguir el hilo:
La 1ª: aparece con una idea fija hipocondríaca: un agujero en la nariz, o una cicatriz, se pasaba el día mirándose en un espejito, que le había tomado prestado a su mujer; pensaba que todos miraban el agujero en su nariz, se preguntaba si se curaría su agujero… dándose cuenta también de la reacción anormal, entre otras cosas porque no tenía ningún agujero en la nariz.
El decía estar desesperado por esta irreparable mutilación, que ponía en serie – era alguien sobreinterpretado, que conocía muy bien el historial escrito por Freud – con el momento de ensuciar el calzón, así no puedo vivir más, y con la gonorrea a los 18 años; es decir, marca así los 3 momentos en los que él tiene un daño narcisista, y se desestabiliza.
La preocupación por su nariz había comenzado unos 2 años antes, cuando recibió la vista de su madre, a la que le había salido una verruga negra en la nariz, a partir de ese momento comienza a tener extraños pensamientos sobre su nariz, cuando le sale un grano de extraña apariencia, entonces se le vino el mundo abajo, mutilado no podía vivir. Podemos situar aquí el comienzo de esta desestabilización: al ver la mancha, que no puede asumir, en el rostro de la madre, en la imagen fálica de la madre, lo que le repercute en una extrañeza en su propio cuerpo. Y comienza una observación vigilante de su nariz, que acaba en un “catarro histérico” (como ya le había ocurrido en la adolescencia). Entra en un repliegue narcisista ( no veía más allá de su nariz). Se hace operar y es a partir de esta pequeña extirpación que la desestabilización toma forma. Y aquí la analista ofrece un detalle revelador: sintió un agudo éxtasis ante la vista de su sangre discurriendo por la mano del médico. Y Ruht escribe: No puede ser considerado como típicamente psicótico, pero es esencialmente no neurótico.
La otra vertiente sintomática que la analista desarrolla, es que él está: extremadamente neurótico con el dinero: acusaba a su madre de apropiarse de su herencia. Ella dice: extremadamente neurótico, podemos decir de tinte paranoide, pues parece ser que disfrutaba de su herencia como quería.
Es un período en el que hay una alternancia de los síntomas nasales y de síntomas dentales, su vida estaba centrada en las visitas a otorrinos, dermatólogos y dentistas, de los cuales se quejaba de que habían hecho algo mal, pero después volvía a los mismos médicos que lo habían defraudado, como a los satres.
Con Freud mantenía una hostilidad más encubierta, se quejaba de que la influencia personal era demasiado fuerte, que a veces lo había aconsejado mal,y que era una relación de carácter no profesional; e interpretaba que el dinero que recibía de Freud, se le debía, como la prueba de amor de un padre a su hijo.
Las asociaciones de los sueños que contaba en esos momentos tenía que ver con hijos perseguidos y atormentados por los padres (Cristo, o Alexis – hijo de Pedro el Grande – )
Persistía en él esta fijación fantasmática que Freud interpretó de su famoso sueño:
El lobo es el padre, los padres ( o los doctores, incluso los sastres) tratan de apoderarse de él para destrozarlo y es una ideación que estaba ligada al sentimiento de haber sido irreparablemente dañado.
Pero de pronto tiene un sueño con el que cierra el delirio (p.210)
Recuperación repentina, puede leer novelas y salir del ensimismamiento narcisista.
La paranoia hipocondríaca es una pantalla de ideas persecutorias.
Y es aquí donde sitúa el residuo de la transferencia: en esta fijación al padre, como una figura amenazante, si fue un paranoide latente.
RMB: concluye con una referencia ala sublimación: Me siento inclinada a pensar que su salud depende en gran medida del grado de sublimación del que sea capaz. (p.221)
Para Freud el Edipo es un complejo de 3 términos. Padre, madre, niño/niña.
Lacan aborda las psicosis a partir del Edipo pero lo lleva a una estructura de 4 términos: (sobre esquema landa)
Padre como significante está en el lugar de la causa
Falo como significado en el lugar del efecto
P0 y f0: esta intensidad no es la regla general (Schreber)
No se observa la forclusión del Nombre del Padre, se infiere, es simbólica
Los efectos de la forclusión del NP: 1) Necesario: la elisión del falo
2) Contingente: La vía de resolución que el sujeto elige para resolver esta elisión.
1) NP: como ste, falo como sdo (imaginario)
2) Falo Simbólico: condensa y resume la metáfora paterna
3) Falo: Se transforma en función.
El daño narcisista. Se trata del falo imaginario, para el HL es amenazante que un signo “menos” se aproxime al falo imaginario; cada vez que hay un daño en esa función se produce una desestabilización, pierde las referencias cuando se ataca a su imagen, lo que Freud interpretaba como síntomas histéricos: invasiones libidinales, localizaciones en el cuerpo. Ahora podemos pensar que eran desanudamientos en el cuerpo.
HL. Buscó el apaciguamiento (a los 8 años) en la religión. El conocimento de la Hª Sagrada le dio la posibilidad de sublimar la predominante actitud masoquista hacia el padre.
Sublimar mediante un relato y una estructura fundamentalmente colectiva.
Sublimación: pacificación simbólica.
Hay muchos padres en el HL, tiene una serie de padres, una multiplicidad imaginaria de padres.
Nombre del padre: padre de la paz: Es la función que sobre el gran desorden y esa gran invasión de angustias, ejerce un ordenamiento pacificador por el que el padre merece su posición simbólica.
El padre de la sublimación hace esperar, promete, protege… es el que nombra
HL: texto sobre la sublimación, el final está dedicado a saber por qué ya no sublima. Freud llama sublimación al mecanismo que permitiría a la libido, que está reprimida, se desprenda para adoptar una forma nueva.
Si actualizamos la expresión… permitiría que el goce opaco pueda tomar un camino, un desvío que no sea el de la repetición mortífera del síntoma, o el replegamiento narcisista – autístico – para adoptar nuevas formas.
Concha Lechón
25 de Abril de 2013
REPRESION Y FORCLUSION, a propósito del Hombre de los Lobos
Intentar dar cuenta de la distinción entre Represión y Forclusión a través del caso HL, no es el camino más fácil, al contrario es realmente complejo seguir la lógica que Freud desarrolla para comprender los mecanismos que subyacen a la sintomatología que presentaba HL, y es ésta complejidad la que lo ha hecho un caso moderno, porque están ya los índices para pensar las formas en las que se manifiestan las psicosis actuales, que incluso en el momento que JAM dictó su seminario de investigación, planteaba un problema diagnóstico.
Dora, el caso clásico de la histeria
El hombre de las Ratas, el de la neurosis obsesiva,
Schreber: psicosis; Juanito: fobias
El Hombre de los Lobos, el caso clásico inclasificable.
Aunque hoy podemos decir que entraría más bien en lo que se llaman psicosis ordinarias, de baja intensidad, la clínica líquida (término de Bauman); otros, incluso melancolía, por estos estados depresivos, por esta falta de vitalidad…
El próximo curso: “Los inclasificables de la clínica”. Son casos en los que hay un cierto tono que evoca, que recuerda a estados, a expresiones del HL.
Entre este seminario dictado por Miller 87 – 88, y el Conciliábulo de Angers 1995, se trabajó en el Campo freudiano la cuestión del goce femenino, el Otro goce, el goce no fálico, se empezó a trabajar desde las luces del seminario 20. Aún, Lacan trabaja de otra manera el goce femenino, suplementario, las tablas de la sexuación… hay una afinidad entre el goce femenino y las psicosis, en el sentido que es un goce que no pasa por el falo, introduce lo ilimitado… y esto supone una apertura en el estudio de las psicosis.
Pero antes de llegar a la dificultad propia de este caso o de este tipo de casos, Miller llega a destacar 5 momentos de contradicción, más 3 discontinuidades; voy a intentar esclarecer lo que Freud había dicho sobre la R y la F, antes y después del HL, recordar que la hipótesis básica de Lacan y el cambio que Lacan introduce en su última enseñanza.
.- Hasta 1914. 1ª Tópica: Preconsciente, consciente e inconsciente
El aparato psíquico freudiano:
Es tópico: tiene lugares
Es dinámico: el material significante puede pasar de un lugar a otro y
Es económico: del griego: oikonomos : oikos: casa y nemo: administrar. Este material ste tiene una carga afectiva, un quantum de afecto, un monto libidinal… y el aparato psíquico se organiza, se distribuye según la carga libidinal, la economía es una economía de la libido, que es un concepto energético.
Pero qué hace que un material pase o no de un lugar a otro.
La idea de Freud es que lo que pone en marcha este circuito es un “displacer” (el niño tiene hambre y llora) a partir de ahí se pone en marcha todo el proceso de humanización y de socialización.
Por decirlo de un modo muy sencillo: lo que produce displacer – un pensamiento, una fantasía, que ha entrado en contradicción con el yo, más bien con el Ideal del yo, se echa fuera de la consciencia, se “desaloja”, hay un “esfuerzo de desalojo”, y esto es a lo que Freud llama “Verdrängung”, Represión; que consiste en separar el significante, el pensamiento, las palabras de su carga afectiva, separa significante y libido, y con este material reprimido comienza la formación de síntomas a través de la vía metafórica y metonímica.
Freud denominó a todas las categorías clínicas: histeria, n. Obsesiva, paranoia y d.precoz (o esquizofrenia) psiconeurosis y las definió como modos de defensa frente a lo pulsional.
Mientras que en la histeria y en la n.obs lo que ha sido “reprimido”, retorna en forma de síntomas, que pueden ser leídos, hay algo de la vía ste que se conserva, en la paranoia y en la d. Precoz, el mecanismo de defensa es mucho más enérgico y arranca de la conciencia, desestima, la representación junto con su afecto.
Por eso no se puede descifrar un delirio o una alucinación.
Psicosis: alteración entre el yo y el mundo exterior.( Juicio de atribución, de existencia, cómo el yo aprende a distinguir un objeto alucinado de un objeto deseado).
Antoni Vicens. Cuestión Preliminar: Si se abre un agujero en lo simbólico será soportable para el sujeto en la medida que una construcción imaginaria (delirio, alucinación, hipocondría…) sea capaz de rellenarlo con una realidad suplente.
En HL: Tenemos un primer tiempo: alucinación del dedo cortado (una alucinación en menos)
Un fenómeno en la percepción del mundo: Desgarramiento del velo del mundo y una suplencia: Firmar sus creaciones artísticas como Wm. (HL)
Para Freud subsistieron 2 corrientes opuestas, para Freud se trataba de una n. obsesiva; respecto de la castración. Freud hace girar lo más problemático del caso en torno si se reconoció o no la castración; las Luces de la castración.
¿Qué es la castración? Es la falta en el Otro, asumir la castración, es asumir la falta en el Otro, asumir que el Otro no está completo, y cuando se trata de un Otro encarnado, es el Otro del deseo; y asumir la propia falta, la falta-en-ser.
Lo que es eldiagnóstico o la posición subjetiva tiene que ver cómo cada uno se enfrenta, toma, trata lo que no hay, la castración apunta a un vacío.
La castración simbólica apunta al agujero en lo simbólico; lo S como una red de significantetes: cadenas de hilos y agujeros.
Lacan en la Cuestión Preliminar. Cap. IV: Por el lado de Schreber, p.540:
La Verwerfung será pues considerada por nosotros como preclusión (pérdida o extinción de una facultad o potestad procesal) del significante. En el punto donde, ya veremos cómo, es llamado el NP, puede responder en el Otro un puro y simple agujero, el cual por la carencia del efecto metafórico provocará un agujero correspondiente en el lugar de la significación fálica.
Se trata aquí de un desorden provocado en la juntura más íntima del sentimiento de la vida del sujeto.
Po à Fio P à Fi
En Schreber hay muchos fenómenos que indican que su ser de vivo ha sido tocado: el ocaso del mundo
El asesinato de las almas
Él mismo como un cadáver acompañando a otro cadáver…
Pero Forclusión del Nombre del Padre y elisión del falo no son la misma cosa, hay una relación de causa – efecto.
Tenemos al Nombre del Padre, en el lugar del significante, de la causa y el falo en el lugar del significadodo, del efecto.
Lo que introdujo Miller en este seminario del año 87 – 88, que es lo que ha abierto el campo para repensar la clínica es la variante : Po à Fi
Es una clínica en la que suelen aparecer fenómenos de desvitalización, o de poca vitalidad, con dificultades para establecer relaciones afectivas, laborales…
de una relación con el mundo, como de lo que se quejaba el HL: el mundo se escondía tras un velo, que se desgarraba al defecar y que se fue disipando en “tenébres” y “otras cosas inconcebibles”.
Uno de los casos más emblemáticos de esta clínica llevaba por título: “Una nebulosa”, que era la expresión del paciente, de que él vivía en una especie de nebulosa…
Para el HL hay una forclusión que no alcanza a implicar el orden simbólico en su totalidad, ni a desorganizar hasta el estadio del espejo.
Para Freud: “hay un punto débil de su posición”, El punto en la que la castración, lo que apunta a la falta en el Otro, o en él mismo, le supone un daño narcisista, que lo desestabiliza (la gonorrea, el grano en la nariz)
“La convicción de la realidad no quedó bien atornillada en este sujeto”
Hay diferentes maneras de resolver esta elisión del falo.
No se observa la forclusión del Nombre del padre, se infiere
Doble efecto:
1) Efecto necesario: elisión del falo (desvitalización à corporal.
A nivel del lenguaje, hay también trastornos, desde el delirio hasta los neologismos, a veces muy sutiles, incluso poéticos)
2) Efecto contingente, que es la vía de solución, de cada uno encuentra, o elige.
En el HL tenemos este “velo de la vida” en la juntura misma del sentimiento de la vida hay este velo.
Miller aporta en este seminario algo muy preciso que es la articulación de “El padre y la angustia”. Cap. VI: la multiplicidad de los padres, p. 76: Lo que permite situar legítimamente al padre como NP es la índole de la angustia. La angustia que está vehiculizada está atemperada, significantizada, reducida.
Angustia y deseo, causa del deseo.
Como os decía el otro día: El Nombre del padre es el padre de la paz; la función que sobre ese gran desorden y esa gran invasión de angustias ejerce un ordenamiento pacificador y es por lo que el padre merece su posición simbólica.
Jacques Alain Miller aconseja ver en cada caso, si lo que está en el lugar de la posición simbólica del padre ha ejercido esta función pacificadora o no.
La angustia en HL: “perseguía a una bella mariposa, un macaón, cuando la mariposa se hubo posado sobre una flor, le sobrecogió una terrible angustia ante el animal, y salió disparado y dando gritos”
“El paciente observó que el abrir y cerrar las alas la mariposa, cdo se posó, le había hecho la impresión de algo siniestro”
Freud relaciona la con las piernas de la mujer, con el 5 romano, la escena primaria.
Me parece más interesante centrarnos en esta pulsación del abrir y cerrar las alas, el pulso de la vida
Didi-Hubermas en una entrevista reciente al referirse a Aby Warburg sugiere que la imagen es una mariposa. Él dice que si quisiéramos verla tendríamos que matarla y luego colocarla en una vitrina y es así muerta que conseguiríamos contemplarla tranquilamente, pero si quisiéramos conservarla con vida sólo lograríamos verla un pequeño instante, un aleteo fugaz, en un abrir y cerrar de ojos. Esto para Didi-Hubermas es una imagen viviente, una imagen de la vida, que es capaz de mostrar su capacidad de verdad en un ápice de tiempo, un instante.
El ejemplo de Miguel Ángel Vázquez, en el seminario sobre autismo, una niña psicótica que al pasar las hojas de un cuento cierra los ojos.
La angustia ante la imagen del aleteo de la mariposa
La angustia ante la imagen del sueño de los lobos
La zoofobia es una primera defensa contra la angustia.
