Sueños y despertares

        CONFERENCIA SCF MÁLAGA. 2019-2020

  SUEÑO Y DESPERTARES. ¿Cómo leemos hoy el inconsciente?

Es el título que propuse para esta conferencia pues es el tema que se está trabajando ya para el próximo Congreso de la Asociación Mundial del Psicoanálisis, que se celebrará en este mes de abril en Buenos Aires, y que tiene por título: “El sueño. Su interpretación y su uso en la cura lacaniana”.

Me sorprendió que se propusiera trabajar el sueño, porque no ha sido un tema de estudio desde hace muchos años, Freud publicó su gran texto La interpretación de los sueños, hace 120 años y después no ha sido un tema que ocupara un lugar muy importante.

A mi entender ha sido volver a poner la lupa en una manifestación del inconsciente que nos sirve para preguntarnos qué uso hacemos en la práctica de estos relatos tan precisos, tan concretos que son los sueños y que los analizantes siguen contando cuando se les invita a que digan lo que se les ocurra. Creo también que es notable la presencia del relato de sueños en los testimonios de pase de los analistas de la escuela, que marcan a través de sueños momentos decisivos de viraje en su experiencia analítica, como sueños que les dan valor de sueños conclusivos del análisis, o esclarecen la decisión de hacer la demanda de pase para devenir analista de la escuela y testimoniar de lo que ha acontecido en su análisis. Lo que me parece que está en concordancia con la idea de Freud de que los sueños se anticipan a la cura.

 Freud nos aportó todo un universo simbólico a través de los sueños. Construyó alrededor de ellos una gran teoría, en la que articula de un modo fundacional para el psicoanálisis el lenguaje y el deseo, que a su vez se forma un escenario, ese Otro escenario que son las imágenes oníricas, y del que muy pronto se topó con la opacidad de lo que no puede ser descifrado, con el límite del significante, que es lo que llamó el ombligo del sueño, podemos decir que en la concepción freudiana estaban esbozados los tres registros desde los que abordamos la realidad, y cada uno abre un campo de investigación.

Formuló dos hipótesis básicas:

.- el sueño es la realización de un deseo, de un deseo latente.

.- el sueño sirve al deseo de dormir.

Un ejemplo, el Dr. Kaufmann, ha sido perturbado por un golpe de la señora que ha ido a limpiar, y sueña que se encuentra ya en su lugar de trabajo y que está recostado sobre un cabezal que lleva su nombre, entonces sueña como ya ha ido el doctor Kaufmann, es decir realiza un desdoblamiento de su persona, como ya ha ido el otro Dr Kaufmann a trabajar, ya no hace falta que vaya yo, y sigue durmiendo.

Lo que le hace decir a Freud: El sueño es el guardián del dormir.

El tema de los sueños, Lacan lo abordó, sobre todo en su primera enseñanza, en el seminario que estáis trabajando, para esclarecer qué es el deseo inconsciente. Y después muy ocasionalmente hace referencia al sueño, a modos de pinceladas, de happax, frases que dice una vez y toman un peso de relevancia en la teoría analítica, o breves explicaciones, enigmáticas, que han tenido que ser cuidadosamente desbrozadas.

Hay toda una variedad de situaciones respecto de la relación del soñante con el sueño, hay quien dice que no sueña, otros que saben que sueñan pero no lo recuerdan  (aquí cumple el sueño su función), otros que se acuerdan pero no les dan ningún valor, a no ser que sean pesadillas, estos sí que suelen llamar la atención y hay sueños que realmente sorprenden, son los que se suelen llevar a las sesiones, y este factor sorpresa de alguna manera convoca al ser hablante a una pregunta, a un enigma, a la idea de que el sueño quiere decir algo, que es un mensaje, lo que no es tan claro en las otras formaciones del inconsciente: el síntoma, por ejemplo, hace falta a veces todo un trabajo previo para que algunas de las personas que nos visitan le den un valor de mensaje a descifrar.

Entonces, tenemos estas dos partes del sueño: la elaboración, la producción que se produce en el momento de dormir y hay un segundo tiempo en el que el sueño es relatado en palabras tal como si se leyera un texto. Es como un libreto de una obrita de teatro, a veces del teatro del absurdo, pero es un absurdo que toca al soñante, cuando lo toca, por eso lo cuenta. Lo que toca es lo que hace resonar la pulsión.

Lacan por un lado mantendrá esta tesis, diciendo que la función del sueño es separar el goce del cuerpo, entendiendo aquí el goce como lo que molesta al cuerpo, con el soñar se suspende el goce del cuerpo, es lo que permite que se haga un ovillo, que se enrosque y pueda descansar, hay también esta ideaque dormir es como un repliegue narcisista, la libido se retira del mundo para que el cuerpo pueda descansar. Lacan añade: aunque el significante sigue cabalgando sobre el cuerpo.

Entonces; ¿por qué hay sueños que nos despiertan?

¿Por qué hay sueños que nos hacen pasar de inmediato de la escena del sueño a la realidad?

Son sueños que objetan, en principio, el cumplimiento de un deseo y el sueño como guardián del deseo de dormir.

La referencia al cuadro de la Pesadilla Nocturna de Füssli; una joven yace sobre un lecho, profundamente dormida, con un íncubo, una figura demoníaca sentada, en cuclillas sobre el vientre de la joven, aplastándola. Pesando sobre ella, pues el origen de la palabra en castellano, “pesadilla”: lo que pesa. En latín “pesadilla”: es incubus, el demonio que oprime al durmiente.

Cuando Freud repara  en los sueños de angustia, ya no le interesa tanto qué pasa con el sueño, si no de qué se trata en la angustia; su idea es que la angustia que despierta de un sueño es una manera de proteger al durmiente de un deseo reprimido, es decir, que los sueños de angustia tienen que ver con la realización de un deseo, que se articula a la pulsión.

Lo que despierta es la emergencia de la pulsión cuando no puede no puede ser dominada por el deseo de dormir.

La gran objeción a la tesis sobre el sueño en Freud son los sueños traumáticos que se caracterizan por ser repetitivos, fijos, del retorno de la situación traumática.

Me ha impresionado mucho, el relato que Carolina Koretzky, en su libro titulado: Sueños y despertares, en el que hace un recorrido claro y erudito por estos dos conceptos. El relato de una escritora, Charlotte Delbo, deportada a los campos de concentración nazis, que en su libro La medida de nuestros días, cuenta el siguiente sueño: Allí soñaba que estaba en casa y desde que regresé sueño que estoy allí.

Me parece que es un relato poético, sobrecogedor, que da cuenta de las dos caras del sueño: al servicio del deseo de dormir y como sueño traumático.

 Los sueños traumáticos cumplen otra tarea, asumen una nueva función. La angustia presente en los sueños traumáticos busca producir la angustia que faltó en el momento de un encuentro del sujeto con algo del orden totalmente de lo inesperado sin que la angustia, en su función de señal, haya  preparado al sujeto. El sujeto se encuentra desprovisto de recursos, materiales o simbólicos, para afrontar una intrusión excesiva, esto es lo traumático para Freud. Presencia de lo real, totalmente despojada de cualquier sentido.

Los usos que hace Lacan del “despertar” son metafóricos, aunque también habla del despertar onírico, sobretodo, en la pesadilla, en los sueños que despierta la angustia. Para Lacan, en sus usos metafóricos tiene que ver con esos momentos, puntuales, fugaces, en los que sale a la luz, manifestaciones del inconsciente, pero más bien, cuando se hace presente, la hiancia del inconsciente, de lo que es el lado de lo no realizado, de la falta que nos constituye…

Podemos partir de cómo formula este despertar, tal como lo dice en el Seminario RSI, es uno de mis cuentos que el despertar es un relámpago…

Primera cuestión, pone en relación el despertar y el discurso analítico.

La tesis de Lacan, en estos años, es que despertamos para seguir soñando en la realidad. ¿Qué quiere decir esto?

La realidad en tanto que está siempre mediatizada por la subjetividad, es decir, por la construcción fantasmática, una pantalla desde la que nos posicionamos e interpretamos el mundo.

¿Qué nos adormece en la realidad?

Voy a decir en primer lugar, el narcisismo, la imagen cautivadora de uno mismo, y toda la vía imaginaria que abre, o sea la agresividad. Aquí, la referencia en Lacan, la podemos encontrar en el seminario de la Transferencia, en la preciosa cita de Píndaro, que dice: sueño de una sombra, El hombre. Este es un verso que Píndaro dedica a un atleta triunfador de los juegos deportivos, que es una alabanza, pero hacia el final está este verso: sueño de una sombra, el hombre, para advertirlo sobre la vanidad y recordarle que frente a los dioses, los humanos somos casi nada, una evanescencia.

Todo lo que venga a venir a esclarecer esta sombra opaca será un momento de despertar.

Estamos adormecidos también por estar presos y agarrados a la cadena significante del lenguaje. Los significantes en los  que nos hemos alienado para constituirnos como seres hablantes nos adormecen, pues son los significantes amos a los cuales nos hemos identificado, sin saberlo, por eso Lacan, lo llama la operación de alienación, que junto con la separación es constitutiva del sujeto respecto al Otro; y son los que comandan nuestra vida. Por eso, que salgan a la luz, estos significantes a los que estamos identificados, también son momentos de despertar.

Y respecto de lo real, lo real no adormece, el encuentro con lo real, despierta, y hay un encuentro que despierta especialmente que es el encuentro con la sexualidad, más bien con lo real del sexo, es un encuentro del orden de lo universal, le ocurre a todos los seres hablantes, pero que cada uno tiene que resolverlo a su manera. Y tal como puntualiza Lacan: no siempre es satisfactorio, es más fracasa para cada uno, de una manera distinta, singular. Porque es el encuentro con algo del orden de lo nunca visto. Hay siempre una primera experiencia inédita, es en este sentido, el encuentro con la sexualidad es traumático, porque necesariamente es el encuentro con un agujero, con algo de lo que el sujeto no tenía registro.

Las últimas referencias de Lacan son frases como: la idea de un despertar, en sentido estricto es impensable (1977) o en ningún caso hay despertar (1979).

Porque de lo real solo podemos percibir “fragmentos”, destellos, es por ejemplo el momento que se desvela una identificación, una vez desvelada, lo imaginario y lo simbólico vuelven a recubrir la realidad.

Eric Laurent en el texto de orientación que ha escrito para la WEB del Congreso de la AMP nos anima a hacer del sueño un instrumento del despertar.

Concha Lechón

Rectorado de la Universidad de Málaga

17 de enero de 2020