¿Trastornos o síntoma?

Dentro del ciclo: ¿Qué (y cómo trata) el psicoanálisis?
Abordar dos títulos en forma de pregunta, que ya es de entrada posicionarse del lado del interrogante, de tener abierta la puerta a la investigación y al debate.
¿Qué trata el psicoanálisis? El sufrimiento, paradojal, del ser humano, del ser hablante. Qué significa un sufrimiento paradojal es lo que voy a intentar explicar en esta conferencia.
¿Cómo lo trata? El instrumento con el que operamos en la cura analítica es lo que llamamos la “Transferencia”, de la que también voy a hablar hoy.
¿Trastornos o síntoma?
Plural y singular.
En primer lugar para diferenciar la clínica del psicoanálisis de una clínica heredera de la psiquiatría clásica que diferencia entre lo normal y lo patológico, y que ha dado como resultado los manuales diagnósticos y estadísticos de las enfermedades mentales, pero en otro sentido es el trayecto de una cura psicoanalítica: al comienzo tenemos los trastornos, los síntomas, los malestares, las quejas, los fracasos… y a lo largo de una cura se va extrayendo una lógica de las respuestas sintomáticas que cada uno da ante los avatares de la vida: el amor, el trabajo, los vínculos sociales…
Es del encuentro de Freud con la histeria que surge el psicoanálisis. Es el encuentro de Freud, neurólogo, con lo que se llamó los síntomas de conversión, síntomas en el cuerpo: parálisis, cegueras, dolores… que no tenían un correlato orgánico y que desafiaban a la anatomía. Y Freud las pone a hablar, más bien las interrogaba a fondo, porque tenía la idea de que hechos ocurridos en su vida, traumáticos, y de que pensamientos y deseos que habían sido desalojados de la conciencia estaban en el origen de estos síntomas.
Casos “Estudios sobre la Histeria”, el trabajo que hace Freud a partir del dolor de piernas de Elizabeth von R, como a modo de resolver un jeroglífico con los significantes que ella le va contando de su historia yendo cada vez a un tiempo anterior, en el que el amor y el deseo en su corriente erótica ha ido siendo reprimido.
Para obtener estos relatos, estos recuerdos olvidados: 1º Hipnosis (dos niveles de conciencia, fue fundamental para llegar al concepto del inconsciente), 2º Presión de manos (sugestión) y 3º: Llega una paciente que le dice deje de preguntarme y deje que diga lo que yo quiera: ASOCIACION LIBRE. Técnica por excelencia, con la que trabajamos hoy en día: Diga usted lo que se le ocurra, aunque parezca una tontería.
1ª Tópica: Consciente e Inconsciente
Síntoma: Formación del inconsciente.
1ª versión del síntoma: mensaje cifrado, jeroglífico. En cada síntoma: los vestigios de la vida del sujeto, lo que le dejó huella, de lo que ha sido importante decisivo, en la vida de las persona.
Pero con lo que se encuentra Freud es que este desciframiento del síntoma que producía su desaparición encuentra un obstáculo, más allá del desciframiento quedaba algo, había algo en el síntoma que se resistía a ser descifrado, a ser dicho, e inventó conceptos: reacción terapéutica negativa, el síntoma volvía a aparecer, a veces con más virulencia.
El síntoma tiende a repetirse: ya lo he vuelto a hacer, ya me ha vuelto a pasar.
¿A qué le damos estatuto de síntoma?
.- Lo que se presenta como un exceso, aunque sea marcado por un menos (no tengo ganas de hacer nada, no me motiva nada…, depresión, una falta de ganas), ansiedad, formas actuales del malestar, incluso combinadas. NO PUEDO MÁS (de tristeza, de cansancio, con mi pareja, en el trabajo)
.-Lo que se presenta como algo desconocido, extraño para el sujeto… aunque sepa la causa (pérdida de un trabajo, separación afectiva… ) pero en algún momento aparece un : NO SÉ, no sé por qué me pasa esto, no sé qué hacer para que deje de ocurrirme tal cosa. Aunque la mayoría de las veces las personas ya tienen una interpretación de su síntoma.
Hay que favorecer la reconstrucción de la aparición de los síntomas, incluso de los egosíntonicos. En los adolescentes apáticos hay que favorecer la construcción de síntomas.
.- Carácter de fijeza, de repetición, a diferencia de las otras formaciones del inconsciente: los sueños, los lapsus, los actos fallidos, el chiste y los síntomas.
Los sueños: Vía regia al inconsciente: leyes de la metáfora y de la metonimia. Condensación y desplazamiento
Los actos fallidos y los lapsus: la psicopatología de la vida cotidiana. La muestra del inconsciente.
Le chiste: juego de equívocos, de los desplazamientos, del uso metafórico del lenguaje, pero lo que está en el corazón del chiste, envuelto por los recursos más sofisticados del lenguaje es un sin sentido, es un absurdo. Envuelve algo que no tiene gracia.
Actos fallidos, lapsus, el chiste, son emergencias únicas, son efímeras, y no comporta sufrimiento, y en esto es en lo que se diferencia el síntoma, en su carácter de repetición, que es el componente pulsional del síntoma y en el sufrimiento psíquico que comporta.
El síntoma tiene la misma estructura que las otras formaciones del inconsciente, que el sueño, y que el chiste, están regidos por las leyes del inconsciente: condensación y desplazamiento, metáfora y metonimia.
El inconsciente está estructurado como un lenguaje (Lacan)
Si un síntoma puede descifrarse a través de las palabras es porque tiene la estructura del lenguaje.
Respecto del síntoma se trataría pues de ir despejando los fenómenos, los malestares, las quejas con las que una persona llega, para ir extrayendo la estructura sintomática, J.A. Miller, la gramática del síntoma, que subyace, que sostiene esos malestares.
Dos cuestiones fundamentales: Cuál es el síntoma con el que se inició la cura, qué es lo que precipitó una demanda de tratamiento.
Por esta razón son muy importantes las primeras entrevistas, entrevistas preliminares, y que si hemos estado atentos y hemos recogido exhaustivamente las notas de los primeros encuentros, vemos muchas veces, como el germen del desarrollo de la cura ya se había dicho en esas primeras sesiones. Algo se precipita en el relato y que incluso están ya las directrices para la dirección de la cura.
¿Cómo tratamos?, estos síntomas, estas posiciones subjetivas que tienen un componente de sufrimiento importante en las personas, que les inhibe, que les desasosiega, que les imposibilita llevar su vida como desearían… mínimamente.
El instrumento básico del tratamiento psicoanalítico es la transferencia (no es exclusivo) pero sí tienen unas distinciones respecto a otros tipos de transferencia.
Freud la definió como el motor y el obstáculo de la cura
Freud descubrió pronto y con desagrado la facilidad de las histéricas que atendía para enamorarse del médico. Se tomó en serio este asunto, e interpretó este fenómeno como que en el vínculo que se establecía entre el paciente y el médico se transferían los sentimientos que tenían hacia otras personas, y se transfieren tanto los sentimientos afectivos, tiernos como los hostiles y agresivos. Por eso es el motor y el obstáculo.
Qué hace el analista con estas transferencias afectivas que se le depositan? En primer lugar, estar advertido que es un fenómeno que ocurre. (Con figuras que ocupan el lugar del saber. Otros médicos, profesores, curas…)
Lacan: el analista no responder a la demanda de amor, no dejarse atrapar por el lado más imaginario del vínculo transferencial, y por tanto tampoco entrar nunca en la rivalidad, ni en la agresividad.
Hay que aprender en cada caso cómo manejar esta transferencia, y reconducirla a un amor al saber, a un amor al saber inconsciente, a una cierta creencia en el síntoma que cada uno tiene; hasta llegar al punto en que los analizantes tomen la responsabilidad que lo que les ocurre sí que tiene que ver con ellos, con la posición subjetiva que tienen, aún sin saberlo.
Por eso, es muy importante que el analizante sostenga, de cabida a esta zona de “no sé”, porque en el fondo siempre hay algo que uno no sabe, sobre sí mismo. Porque en este lugar de no saber es donde se aloja la transferencia, que Lacan definió como el lugar del Sujeto supuesto Saber (síntoma-supuesto-palabra) para que sea un mensaje hay que creer en las palabras, en el poder de las palabras (hay personas que no creen que hablando se puedan curar).
El lazo transferencial que vincula al analizante con el analista está anudado por lo que Lacan llama “un significante cualquiera”. Se elige y se mantiene la transferencia por un rasgo, de entrada, normalmente inconsciente.
Tenemos una transferencia positiva, el analista conduce el amor, la filia que le es depositado a un amor al saber, a querer saber sobre sí mismo… al inconsciente, y si se acaba siendo analista se crea una transferencia hacia la Escuela.
Pero tenemos también los efectos de la reacción terapéutica negativa, que si es muy fuerte, abandonan el tratamiento.
Hay algo en el síntoma que se resiste a ser curado.
En primer lugar, porque cumple una función psíquica, Freud habla de un beneficio secundar, es una solución de compromiso. En el tratamiento primero hay que despejar: Qué función desempeña un síntoma, no vamos a la eliminación de los síntomas, la desaparición de los síntomas es una consecuencia lógica del desarrollo de una cura.
Claro que hay efectos terapéuticos rápidos, claro que la mayoría de las veces con pocas sesiones, cede sobre todo la angustia, o hay una mejoría, a veces notable, otras, ligera de los síntomas iniciales. La palabra tiene un poder curativo, en la cultura occidental lo sabemos desde los griegos, la katarsis, la liberación a través de las palabras…
Pero llegar a elaborar, a dilucidar por qué se formó un síntoma, qué función tiene, qué sentido tiene lleva su tiempo.
Lo que Freud encuentra es que hay una compulsión a la repetición, hay una tendencia a repetir el síntoma; hay un componente pulsional en el síntoma: el síntoma está construido con significante, pero tiene un componente mudo; la pulsión; Jacques Alain Miller, la define como una cadena muda que al mismo tiempo que se despliega al mismo tiempo que la cadena significante.
La pulsión: es el motor interno, que empuja hacia la vida, hacia el mundo, pero como fuerza constante interior puede llevar al sujeto a lo peor. Es uno de los cuatro conceptos fundamentales.
2ª Tópica: Yo, Superyó y ello.
Antes, el síntoma una solución de compromiso entre lo reprimido y lo que empuja para hacerse presente, entre lo consciente y lo inconsciente, es el retorno de lo reprimido.
Pero en esta 2ª Tópica: es más compleja, hay tres lugares.
YO: sigue siendo el lugar de la conciencia, el lugar de la imagen de la unión corporal, de la permanencia y de la consistencia interna.
Superyó: es el resultado del proceso de socialización de los primeros años de vida, en el que el niño y la niña han ido renunciando a la satisfacción pulsional inmediata, a demorarla, a sublimarla…, es la instauración de la conciencia moral.
Ello: reservorio de las pulsiones, esto que nos empuja, que es una demanda e exigencia, que no cesa, y es una demanda de pura satisfacción.
En esta tópica, el síntoma aparece como la solución de compromiso entre el superyó y la pulsión por mediación del yo; Y Freud da la expresión: Las servidumbres del yo, que por un lado tiene que contentar al superyó, que está ligado íntimamente al sentimiento de culpa, que es estructural en la neurosis. Porque es una instancia que siempre exige más y más renuncias. El sentimiento de no estar nunca a la altura de las circunstancias.
Uno siempre tendría que haber hecho, más, estudiar más, visitar más a un familiar enfermo, etc… En los tratamientos indagar sobre la culpa, por un lado estar advertidos que en la neurosis la culpa es estructural, que además tiene una función civilizadora muy importante pero tiene este otro lado, feroz.
Voy a introducir algunas nociones del síntoma en J. Lacan, no voy a profundizar mucho. (La próxima clase, en enero sobre Las psicosis, me basaré fundamentalmente en J. Lacan)
La noción que tenemos de síntoma como una formación del inconsciente está ligado a las neurosis, y Lacan en el Sem. 5: Las formaciones del inconscientes, hace una lectura desmenuzada de lo que llamamos el Freud del significante, pasa clases enteras deshilvanando los ejemplos freudianos de algunos chistes, de algunos sueños… para poner de relieve la potencia del lenguaje, la potencia de lo simbólico para ordenar la subjetividad humana, son los significantes, determinadas palabras para cada uno los que organizan nuestra vida psíquica, los significantes de nuestros ideales, que Lacan los convierte en significantes amos. En una cura se trataría de recorrer estos significantes, que aparecen una y otra vez en el discurso de los analizantes, que son las palabras que nos vinieron del Otro: las poderosas respuestas del Otro, y que nos dejaron una marca, provocaron un impacto, pero… hay que hacer la advertencia, que son las palabras que vinieron del Otro y que el sujeto las hizo propias: Lo que hace insignia (imagen y significante). El sujeto manipula el espejo del Otro hasta encontrar una imagen en la que verse representado. Y es desde esta representación, inconsciente, que responde.
Tenemos una nueva concepción del síntoma, que vamos acercándolo al uso en singular. Tanto en los análisis como en la teoría vamos del plural a lo singular.
También Lacan pondrá de relieve la relación del síntoma con el deseo, del lado de la histeria, el síntoma mantiene al deseo insatisfecho. La forma de hacer pervivir el deseo es manteniéndolo insatisfecho. La queja.
Del lado de la neurosis obsesiva: es mantener el deseo como un deseo imposible. La demora.
El último Lacan hará una verdadera revolución de su propia teoría. Y que viene del lado de la psicosis: El Shintome: inventar con lo que no se puede dejar de hacer.

Concha Lechón
17 de Noviembre de 2016
Itinerario de Enseñanza Clínica del Psicoanálisis
Seminario del Campo Freudiano en Valencia

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