La mística, escritura del goce femenino.

A propósito de San Juan de la Cruz

La mística, escritura del goce femenino.

 A propósito de San Juan de la Cruz.

                                             … nos fundiremos en el éxtasis, …, jubilosos y a puerto seguro del necio lenguaje humano, tú y yo.

                        Jaláluddín Rumi (Poeta místico musulmán persa 1207 – 1273)

Juan de Yepes procede de la cultura de la pobreza[1], el encuentro con los Carmelitas y con sus luchas le llevan a pasar nueve meses en la cárcel, donde creará Cántico espiritual, considerada la cumbre de la poesía mística española; lo que hace con ayuda de su memoria pues carecía de papel y pluma.[2] 

En dos ocasiones Lacan hace referencia al místico hispano, la primera en su seminario sobre Las psicosis, y dice: “La poesía hace que no podamos dudar de la autenticidad de la experiencia de San Juan de la Cruz […]. La poesía es creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el mundo.”[3]

La experiencia mística creadora de la experiencia poética.

Con su poesía intenta lo imposible, comunicar su experiencia mística, su encuentro con lo inefable, a través del lenguaje.

Surge así una poesía extraordinaria, que él mismo llama de “dislates”, y para los que tiene que hacer “declaraciones”, supuestamente para los sorprendidos lectores, ante el erotismo y el enigma de sus versos.

En esta alegoría del coloquio entre el alma y Dios, no hay equivalencias fijas, “montes”, por ejemplo, va cobrando significados diferentes, a lo largo de las  “declaraciones”. Sus analogías son cambiantes e ilógicas, por lo que se hace verdaderamente difícil adivinar las significaciones de este lenguaje; que quedan pues vacías; pocas veces hay un mismo y único sentido a una palabra, estos aparentes “dislates” son de gran fecundidad y es la genial manera que tiene de abordar esta experiencia, a priori, inenarrable, sin lógica pero que le produce sensaciones equívocas y misteriosas.

Que mi alma se ve ya

Sin arrimo y con arrimo

Verdadero alquimista del lenguaje[4], transmuta aceleradamente las palabras en un estilo de metaforización desconocido hasta el momento, liberando así al lenguaje de la rutina del significante y significado, sus versos están en una evolución constante, así lo declara en el Prólogo al “Cántico espiritual” … “por ser cosas tan interiores y espirituales, para las cuales comúnmente falta el lenguaje … es todo un estado de transformación… porque los dichos de amor es mejor declararlos en toda su anchura”[5]

La escritura de un goce: … que voy de vuelo!

La segunda referencia de Lacan la encontramos en el seminario Aún: “La mística … Es una cosa seria, y sabemos de ella por ciertas personas … gente capaz como San Juan de la Cruz… ¿Y con qué goza? Está claro que el testimonio esencial de los místicos es justamente decir que lo sienten, pero que no saben nada”[6]

             Entréme donde no supe,

y quedéme no sabiendo,

toda sciencia trascendiendo

era cosa tan secreta,

que me quedé balbuciendo,

toda sciencia trascendiendo

y el espíritu dotado

de un entender no entendiendo

Quien se supiere vencer

Con un saber no sabiendo,

           irá siempre trascendiendo.[7]

Con estos versos elegidos de “Coplas sobre un éxtasis de alta contemplación” en el que nos resonará fácilmente este “saber no sabiendo”, pues es una referencia para nosotros sobre lo que es el inconsciente, que pone en el corazón de la experiencia subjetiva del goce en el cuerpo, un vacío, imposible de llenar con el lenguaje, al que solo se le puede aproximar balbuciendo.

No poder decir nada, que es como Lacan, se aproxima a lo que llama goce femenino, acerca el lenguaje al silencio, no se puede decir nada, porque apunta a la dimensión a la que no alcanza la lógica del significante ni el goce fálico. Tal vez lo podemos pensar como el silencio mudo de la pulsión o como un eco sin decir.

El silencio y la soledad, – en profunda soledad, escribe, – es como alcanza la experiencia mística, sin el ruido de las voces y entonces goza de la música callada.

Y sus lectores nos deleitamos con las resonancias de sus canciones.

Concha Lechón

Velada de Cárteles: Grand Assises: La mujer no existe.

Valencia, 9 de marzo 2022

Sede CV – ELP


[1] Gamoneda, A. Discurso. Entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana “Miguel de Cervantes 2006”

[2] Gorostiza, L. La música callada. Jacques Lacan con San Juan de la Cruz. Lacan Hispano. Gramma Ediciones, 2021

[3] Lacan, J. Seminario, Libro 3. Las psicosis. Paidós, Buenos Aires, 1981, p. 114

[4] López – Barat, L. Los lenguajes infinitos de San Juan de la Cruz e Ibn – Arabi de Murcia

[5] San Juna de la Cruz. Llama de amor viva y poesía espiritual.  Madrid. Ed. Arca de Sabiduría. 1994

[6] Lacan, J. Seminario, Libro 20 Aún. Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 92

[7] San Juan de la Cruz. Llama de amor viva y poesía espiritual. Editorial EDAF, Madrid, 19954. P.  170 – 171