.- Fragmentos de real

CONVERSACIÓN CLÍNICA DEL INSTITUTO DEL CAMPO FREUDIANO                      BARCELONA 2 Y 3 DE MARZO DE 2013

Fragmentos de lo real

Ahora bien, lo que pasa por arbitrariedad es que los efectos de significado parecen no tener nada que ver con lo que los causa.

Pero es que, si parecen no tener nada que ver con lo que los causa, es porque se espera que lo que los causa tenga cierta relación con lo real. Hablo de lo real serio. Lo serio – desde luego, se necesita hacer un buen esfuerzo para percibirlo, se necesita haber seguido bastante mis seminarios – no puede ser sino lo serial.

J. Lacan. Seminario 20, Aún, p. 29

 

Esta es una cita extraída del Seminario XX: Aún, seminario que Jacques Alain Miller en la distribución que hace del movimiento de la enseñanza de Jacques Lacan, escandido en 6 momentos, como “Paradigmas del goce”, lo denomina: VI Paradigma: La no relación. Se produce en este seminario una inversión del recorrido hecho hasta ese momento; pues ahora el punto de partida es el goce, hasta entonces había sido el lenguaje y la palabra como comunicación dirigida a un Otro, lo que queda ahora radicalmente cuestionado.

La emergencia de nuevos términos como lingüistería o lalangue, vienen a indicar la disyunción entre el lenguaje y el ser que habla; a la vez que pone el acento en una dependencia originaria entre la palabra y el goce.

En este último paradigma en el que se inicia una nueva era de su enseñanza, hay dos vertientes a explorar: primero, la vertiente de la no relación, la disyunción entre el significante y el significado, entre el goce y el Otro, entre el hombre y la mujer. Lo que transforma la conceptualización de términos, que estaban en el eje de su enseñanza, como falo, Otro, Nombre del padre, que daban cuenta de la conjunción entre los registros (Imaginario y Simbólico, Simbólico y Real), son reducidos a conectores, a suplencias de lo que no hay.

En la otra vertiente, desde la perspectiva del goce, Lacan despeja: un Hay. Hay goce, goce que es propiedad de un cuerpo viviente. Varias son las versiones sobre las que avanza, resalto sólo: Hay un goce de la palabra.

La cita de la que hemos partido para esta reflexión la encontramos en el capítulo II: A Jakobson, que comienza con un homenaje y una objeción: pensar que todo lo que es lenguaje pertenece a la lingüística, pues faltaría la dimensión del sujeto, introducida por Freud. Lacan se pregunta, en una primera vuelta: ¿Qué es el significante? Responde: Es primero aquello que produce efectos de significado, siendo importante no elidir la barrera a franquear. Pero, y aquí la cita: … si parecen no tener nada que ver con lo que los causa es porque se espera que lo que los causa tenga cierta relación con lo real. Y continúa explicando: Esto quiere decir que las referencias, las cosas a las que el significante permite acercarse, siguen siendo, aproximativas: macroscópicas, por ejemplo.

Podemos considerar que hay una doble disyunción: en la relación significante y significado; y en la relación del significado con el referente, el tercer elemento indispensable, pues el significado… lo yerra, dice Lacan. Es decir, no hay ninguna identidad entre las cosas y su nombre, no hay nada de las cosas que indiquen su nombre, con lo que queda abierta la puerta de la significancia por donde se fuga el sentido.

¿Cuál es pues la función del significante?. Lacan lo toma desde el inicio de esta clase, del lado de la necedad, podríamos decir de su “seria necedad”, pues al sujeto que acude a un análisis se le invita a decir necedades, se le anima a decir lo que se le ocurra, aunque sea una tontería. Es más, mejor si dice las tonterías que se le ocurren, pues de este modo  es como se puede obtener, después de un tiempo de extracción, la serie de los significantes amos que comandan el modo de gozar, es una extracción a partir del lenguaje de lo que está prendido de él.

Concluyo esta breve aproximación con la idea que deja planteada Lacan sobre “el dicho”, pues si el analizante consiente en no pensar se pueden sacar consecuencias de los dichos, ésta sería la prueba de que se puede alcanzar algún real.

Concha Lechón

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