Conferencia sobre Ética

CAMPO FREUDIANO DE GRANADA

CONFERENCIAS: ¿QUÉ ÉTICA A LA MEDIDA DE NUESTROS TIEMPOS?

¿ CÓMO ORIENTARSE EN EL NUEVO DESORDEN SIMBÓLICO ?

Agradecer a los colegas del CF- Granada su invitación y a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología

Me pareció realmente interesante programar un ciclo de conferencias con una pregunta entorno a la ética, que es verdaderamente una dimensión compleja y  ya hace mucho que escuchamos hablar de la “crisis de valores”, por esto me  pareció muy pertinente poner en relación la ética con nuestros tiempos, lo que nos apremia a ponernos al día, a actualizarse sobre esta cuestión.

Pensé pues también en un título en forma de pregunta: Cómo orientarse en el nuevo des-orden simbólico, y como la mayoría de preguntas lleva implícita una hipótesis, voy a decirla ya: “Creer aún en el síntoma”, y es lo que voy a intentar desarrollar.

¿Cuáles son nuestros tiempos?
¿Desde cuando contamos? Con estas reflexiones vino en mi ayuda una conferencia del filósofo italiano Giorgio Agamben, que fue la conferencia inaugural  de un Seminario en 2006 – 2007 en la Facultad de Arte y Arquitectura de Venecia, que lleva por título: ¿Qué es lo contemporáneo?, se pregunta al inicio: De quién y de qué somos contemporáneos, y toma la fórmula de Roland Barthes, que tuvo en mí el efecto de un fogonazo: lo contemporáneo es lo intempestivo. Idea que está tomada a su vez del texto de Nietzsche: Consideraciones intempestivas, texto en el que toma posición respecto a su presente después de trabajar años con textos griegos.

La idea que desarrolla Giorgio Agamben es la siguiente: es contemporáneo aquel que no coincide a la perfección con su tiempo. Esa relación con el tiempo que se adhiere a través de un desfase y un anacronismo. Lo que me parece una primera orientación: No ser ego-sintónicos de la época. No estar totalmente sintonizados con la época. Poder asombrarse  de lo cotidiano.

 

Una 2ª definición, que toma del poeta ruso: Osip Mandelstam: que escribió un poema en 1923, titulado “Siglo”, en el que habla del cambio de siglo y la interpretación que extrae Agamben es: contemporáneo es aquel que mantiene la mirada fija en su tiempo, para percibir, no sus luces, sino su oscuridad.

Con estas dos definiciones podemos decir que el psicoanálisis es contemporáneo de su época, desde su origen. Incluso hay una convergencia  en la estructura del discurso de la civilización hipermoderna y del discurso del analista. Jacques Alain Miller en “Una fantasía”. Convergencia que viene dada por el declive de los ideales.

En una entrevista que se le hizo a Jacques Alain Miller en el periódico Le Point, el 18 de Agosto, que llevaba por título: Las profecías de Lacan, y encabeza el artículo: Lo que Lacan hubiera dicho sobre nuestra época, después de una interesante entrevista en la que da su opinión sobre la crisis, la cifra, la ciencia, el dinero, finalmente le preguntan: ¿Lacan tiene la bola de cristal?, .- No es Nostradamus, pero se puede descifrar nuestro presente en su gramática y entrever el gesto del futuro que nos espera.

 

DESCIFRAR NUESTRO PRESENTE EN SU GRAMATICA

Esto es lo que hizo Freud con los síntomas, primeramente con los síntomas histéricos, con los síntomas en el cuerpo que habían sido desechados por la neurología, por la ciencia, pues no había ningún correlato orgánico. Freud  escucha los malestares, les da un estatus de síntomas, los clasifica,  les supone un origen, una etiología.

 Y esto comienza a hacerlo Freud sobre 1900, pero los psicoanalistas de hoy, también tenemos que hacer un proceso parecido, dar estatuto de síntoma a fenómenos que han caído bajo los sloganes actuales: “lo hace para llamar la atención” es “hiperactivo”, “desafiante” y extraer la gramática de la disfunción.

Hay pues éste primer momento en el que Freud concibe el síntoma como un mensaje cifrado, un mensaje dirigido a un Otro, del cual se desconoce el contenido y el destinatario; y que se descifra precisamente hablando.

Por esto hace falta el tiempo para desplegar la cadena significante, para que vaya tomando relieve la posición subjetiva y del lado del analista hacer un cálculo de cómo se le puede acompañar a cada sujeto. analista.

Dejando hablar es cómo Freud formula las leyes del inconsciente: la metáfora y la metonimia.

Hay un breve periodo, que yo llamo “optimista” hasta 1914,  o digamos hasta la 1ª Guerra mundial, hasta ese momento Freud tenía la idea de que hay una verdad amordazada en el síntoma, una vez “liberada” vía significante, el síntoma desaparecía, pero después de este inicio, hacia 1920 se produce un viraje tanto en la teoría como  en la técnica: lo que encuentra es que hay algo en el síntoma que se resiste al desciframiento de la operación significante y más allá del desciframiento quedaba algo, que lo llamó:

.- reacción terapéutica negativa

.- compulsión a la repetición, y finalmente pulsión de muerte.

Y esto que no pasa por el significante tiene una fuerza que comanda al sujeto a repetir actos, acciones, pensamientos que no le sientan bien.

Consideremos dos dimensiones del síntoma:

.- En relación al Otro, la parte significante del síntoma. Lo que cada uno puede desplegar de su vivencia personal, de su malestar, y lo que es determinante, la fijeza, la repetición…

.- En relación a la pulsión, la parte silenciosa.

Siguiendo la trayectoria de Freud: Primer momento de “desencanto” del poder de las palabras, de lo simbólico, hay algo que resiste a pasar a lo consciente, y por lo tanto al pensamiento articulado y a las palabras. A la vez  que se pone de relieve que hay una  satisfacción paradojal  en el síntoma: algo se satisface en el síntoma y lo que se satisface es lo que llamó pulsión.

No me parece que sea una casualidad que el período de la 1ª Guerra Mundial (1914 -1919) es el período en el que Freud reformula su teoría pulsional, del primer dualismo: pulsiones sexuales y pulsiones del yo (autoconservación) pasa a  la dicotomía: Eros y Tánatos, pulsión de vida y pulsión de muerte, y el síntoma aparece lidiando con estas tendencias opuestas; pero lo que es me parece más importante a rescatar es el punto en el que Freud habla de la “mezcla pulsional”, porque éste es el punto conflictivo de la neurosis. Lacan más tarde lo tradujo como goce.

La 1ª GM mermó la juventud europea, es cuando se acuñó el término “generación perdida” que se ha vuelto a re-editar con otro sentido, para los jóvenes de hoy en día, con un porvenir, parece que más incierto, aunque ya están dando respuestas, a nivel planetario.

Los jóvenes que quedaron, en especial, los grupos intelectuales tomaron posiciones muy críticas con los ideales imperantes, sobre todo con la idea de la patria. Manifestaban que el lenguaje de los mayores  no les decía nada; que el simbólico construido, instalado no lo querían.

El dadaísmo es uno de los ejemplos más claros que apostaban por construir una ley nueva no contaminada por el lenguaje de los mayores.

Se mostraba un rechazo al simbólico establecido

Hace más de 100 años que se intenta desordenar los órdenes simbólicos establecido.

La primera mitad del siglo XX, ha estado orientada por los Ideales, “ a favor o en contra”. Lacan, en los años 50, es decir,  después de la 2º Guerra Mundial, es el momento que empieza fraguarse y consolidarse el capitalismo, comienza con su enseñanza en los Seminarios, con sus Escritos y promueve el “Retorno a Freud”, al pie de la letra, “hay que tomar el deseo al pie de la letra”, es decir el retorno al Freud del significante, apoyándose en las formaciones del inconsciente: lapsus, chistes, olvidos y por supuesto, los síntomas

Es el momento que ordena la teoría a partir de la fórmula: El inconsciente está estructurado como un lenguaje.

Homología entre el inconsciente y el lenguaje.

Quita el peso de lo imaginario, el dominio del yo, para hacer emerger al sujeto del inconsciente, el que se equivoca con un lapsus, el que tiene un olvido “incomprensible”… Como veis en el psicoanálisis siempre estamos rescatando los restos, lo que, aparentemente, no sirve para nada (que es una definición de goce)

Aunque Lacan considere que hay una primacía del orden simbólico, sobre lo Imagiario y lo real, pone el acento en lo in-sensato, en lo que no tiene sentido.

Por ejemplo, en el chiste, que tiene un lado “comunitario”, el chiste es para “parroquianos”, tiene otro lado que es absurdo y que no tiene gracia. 

El superyó, que es también in-sensato. Es, en principio, una instancia simbólica, altamente simbólica, se tiene que constituir una neurosis, lo cual necesita de 3 tiempos lógicos…

Es la interiorización de la ley, lo que Freud asemejó a la conciencia moral, articulación que estuvo muy precisamente articulada en la conferencia de Juan Carlos Ríos, pero que tiene una faz in-sensata, reducida a una forma imperativa, a una voz de mando.

Aquí haría un apunte más para  diferenciar lo que es del orden de la moral, como lo que se transmite en la cultura del modo de gozar. Tiene un lado civilizador, y por tanto varían los modos del superyó. Y la ética como el modo de tratar el goce, el modo que cada uno trata su paradoja fundamental.

En nuestra época: la de la gobalización comanda un  imperativo de gozar, de derecho al goce.

 Eric Laurent ha trabajado en muchos artículos esta cuestión, por ejemplo en La sociedad del síntoma, en el que habla “del peso de la relación al goce”, el sujeto se ha aliviado del peso de los ideales, pero ahora tiene el peso del empuje a gozar.

Y podemos añadir: hay un empuje a gozar de lo nuevo, hay un culto a lo nuevo, una valoración de la juventud, no se quiere envejecer.

Hay una exigencia de lo nuevo, y esta es una de las marcas de nuestro tiempo, no siempre fue así. Lo nuevo era una dimensión, ahora son objetos y como tal “lo nuevo” cada vez dura menos. Pero es un “falso nuevo”, como lo llama J. A. Miller, porque está programado. Y es en esto en lo que podemos ver su carácter sintomático, en la repetición de ir a buscar lo “nuevo”, y como nos enseñó Freud en esta repetición uno se encuentra con lo “más viejo”, con lo más antiguo de cada uno.

Sobre los años de cambio de siglo, del XX al XXI, también el psicoanálisis se planteó trabajar sobre las Nuevas Formas del Síntoma (Miller en Brasil en 1997), las adicciones, ansiedad-depresión, la clínica infantil: hiperactividad;  incluso no sólo respecto a las nuevas manifestaciones sintomáticas, sino respecto de las estructuras, se puso en evidencia que habían casos que no se podían explicar por la clasificación clásica del psicoanalisis, que es minimal: Neurosis , Psicosis y Perversión, que en un primer momento se llamó Los inclasificables, y cuyo estudio permitió reorganizar la clínica, sobre todo haciendo una amplitud de miras en lo que llamamos psicosis

Distinguiría pues entre estar bajo el influjo del empuje a lo nuevo y acoger lo nuevo, acoger las nuevas modalidades de goce (plus de gozar, con un exceso, aunque sea un exceso de inhibición), en el momento de su fracaso, para poder separar el elemento de pathos, de sufrimiento y extraer la lógica, la gramática que lo sostiene.

Otra de las marcas que nombraría como característica de nuestra contemporaneidad, más que el derecho a la felicidad, diría la obligación a la felicidad, pase lo que le pase alguien, está obligado a ser feliz, pues por lo menos tiene la medicación para ello.

Advierte Freud: se diría que el propósito de que hombre sea “dichoso” no está contenido en el plan de la “Creación”. Los tres lados, por los que acecha el sufrimiento son el cuerpo propio, el mundo exterior y los vínculos con otros seres humanos (p. 76). Es decir, tres cuestiones ineliminables.

No estoy haciendo una Oda al sufrimiento, ni mucho menos.

Justamente lo que permite un análisis es des-afectarse del componente sufriente, desnudar las formas “patológicas”, para encontrar el nudo lógico que lo mantiene, y que es la respuesta que el sujeto ha encontrado, en este sentido  el síntoma tiene un valor de verdad, representa la verdad bajo una máscara, y por eso hay que tomarse tiempo para verificar el síntoma, para hacerlo verdadero.

Sólo cada quien puede decir la verdad sobre su goce, que es siempre del orden de lo singular, y que es un hallazgo para el sujeto que llega a tener la experiencia.En este sentido, retomaría la ética, en su dimensión de “carácter”, de lo que es propio de cada uno y cómo hace con esto, la ética está ligada a la acción, cómo hacer con lo que no cesa de escribirse, lo que aún insiste, lo que aún está por decir.

Voy a concluir con las palabras de María Zambrano: Ser fiel a lo que pide ser sacado del silencio.                                               

  Concha Lechón

  Granada, 23 de Marzo de 2012

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