¿Cómo nos afecta la crisis?

La incertidumbre generalizada
Muchas son las personas que en los últimos años, desde el inicio de la crisis en 2008, se han visto afectadas por los cambios económicos, que se traducen en una precariedad e inestabilidad de la vida laboral, y que repercute, en primer lugar, en la imagen de uno mismo, jóvenes que después de años de formación no pueden acceder a puestos de trabajos para los que están preparados, personas cualificadas y con años de experiencia que han desaparecido sus puestos de trabajo, personas de más edad que aún podrían hacer bien sus trabajos y han quedado fuera del ámbito laboral, dejando a personas en una situación de impotencia e incluso de desesperación.
Vemos así cómo aumenta la ansiedad, la depresión, el insomnio, los problemas de pareja, repercutiendo entonces en las relaciones con los demás.
Es pues necesario reaccionar ante esta situación y no dejarse llevar por el pesimismo que envuelve a estas situaciones, para poder buscar las soluciones posibles y realistas que cada uno tiene a su alcance.

¿Por qué digo sí, cuando quiero decir no?

Esta es una de las quejas que escucho con bastante frecuencia, en sí no es lo característico de ningún tipo de trastorno, ni tampoco es un síntoma, si no más bien se trata de una actitud que acaba siendo molesta e incluso se vuelve en contra de uno mismo.
Esta cuestión que podría parecer simple a primera vista y que con un poco de esfuerzo uno se podría entrenar en decir : no; es más compleja, pues responde al modo en el que se han establecido las bases de las relaciones con los otros.
Cambiar esta actitud requiere de un proceso en el que se va comprendiendo cómo recibimos la demanda de los otros, qué expectativas esperamos cumplir, y por supuesto cuestiones más particulares de cada uno.