CLINICA ESTRUCTURAL / CLINICA NODAL

LA CLÍNICA, HOY. SCF Valencia 2025

            CLÍNICA ESTRUCTURAL / CLÍNICA NODAL

El tema que hoy queremos introducir Clínica estructural versus Clínica Nodal abarca la historia del psicoanálisis desde sus inicios hasta nuestra actualidad pues sigue siendo un debate abierto: cómo manejarnos con estas dos concepciones de la clínica, distintas, pero quiero decir desde el principio y volveré sobre ello que son dos concepciones que no se excluyen, que más bien se complementan y que en este momento ya no podemos pensar la una sin la otra.

Tenemos también como punto de partida una paradoja lógica: si bien por un lado vamos a introducir los que Freud ha llamado tipos clínicos y Lacan los ha nombrado como estructuras clínicas, nos orientamos fundamentalmente por la orientación de Freud de escuchar cada caso como si fuera el primero, justamente para poder detectar lo que cada caso tiene de más propio, es decir, su singularidad.

Tenemos la famosa fórmula: nada se parece menos a una neurosis obsesiva que otra neurosis obsesiva.

El esfuerzo de Freud por aislar tipos clínicos es el intento para orientarnos en los tratamiento o en las direcciones de las curas que realizamos, hay un manejo diferente del dispositivo analítico si consideramos que estamos en el terreno de la neurosis o si consideramos que se trata de una psicosis, aún, sabiendo que hay algo fundamentalmente inclasificable en cada una de las personas que vienen a vernos, pero para llegar a esta singularidad de cada caso, por eso Lacan la denominó “la clínica del uno por uno”, hace falta, un trayecto, recorrer un camino hasta extraer lo que incluso para los que vienen a vernos, y a hablarnos, es desconocido, y más bien se presentan con sintomatologías de las que toman diagnósticos prestados del discurso social, de Google, hoy en día está muy extendido el autodiagnóstico, incluso para enfermedades físicas, algunos viene ya con una etiqueta de lo que les ocurre: estoy deprimido, tengo ansiedad, tengo el síndrome del impostor, me han hecho ghosting, incluso: creo que soy autista … Y habrá que ir desplegando las cadenas significantes, el discurso de cada uno tiene, con las significaciones propias de cada uno, porque el síntoma en psicoanálisis, no es en sí, no es objetivable y no es medible, es más bien un punto de partida desde el que se habla, desde el que se expresa la queja, el malestar, el sufrimiento, dirigiéndose a un Otro, al que se le supone un saber, sobre esto que le sobrepasa, que le supone un sufrimiento psíquico y quiere que esto cambie. Hay personas que se presentan diciendo que los síntomas que padecen aparecieron hace mucho tiempo. Es importante detectar en estos primeros momentos porqué acuden en ese momento. Cuál es el plus, el exceso que ha aparecido.

Podemos empezar teniendo en cuenta una distinción de los síntomas, la fenomenología con la que se acude a un psicoanalista: ansiedad, estrés, apatía, obsesiones, crisis con la pareja, en el trabajo … y el lugar desde el que se habla, es decir, la tipología o la estructura clínica desde la que se habla. Tenemos una primera distinción entre los síntomas en plural y la estructura en singular, el estrés o la apatía puede aparecer en las distintas estructuras, pero los matices son distintos.

Sabemos que la invención del psicoanálisis se debe al genio de Freud, a la originalidad de su pensamiento, con el encuentro con pacientes histéricas, en su mayoría mujeres, que presentaban sobre todo síntomas corporales: cegueras, parálisis, cojeras, sin que hubiera una causa orgánica que pudiera justificarlo, es decir, los casos, que no eran interesantes para la medicina, y después de varios años de escucha Freud formula una primera hipótesis sobre los trastornos histéricos: “El histérico padece la mayor parte de reminiscencias”, es decir los histéricos sufren por recuerdos, pero he aquí la genialidad de Freud al plantear que esta reminiscencia de la que sufre el histérico, cuyo efecto son síntomas corporales, son experiencias traumáticas, dolorosas para las personas que han caído en una especie de “olvido” especial, esta forma de olvido es lo que Freud llamó “la represión”. Es decir, los traumas psíquicos, ocasionan los síntomas histéricos.

Tenemos pues esta primera hipótesis de la causa de la enfermedad psíquica, que Freud amplió primero a la neurosis obsesiva, y también a la paranoia y a la esquizofrenia, categorías clínicas que abordó con la clasificación de “Psiconeurosis de defensas”, es decir el estado patógeno es una defensa, es una respuesta a una experiencia vivida, y en estos momentos de por qué se genera una histeria o una paranoia depende del momento en el que haya acontecido la experiencia traumática.

El siguiente paso, o la siguiente rectificación sobre lo que causa las enfermedades psíquicas lo encontramos en el artículo que os hemos propuesto leer: “Sobre los tipos de contracción de neurosis (1912), porque desplaza la causa de la “contracción” a la neurosis, ya no en una experiencia vivida que proviene del exterior, si no que habla de una “predisposición a enferma”, cada persona tiene una predisposición a enfermar, que depende del factor libidinal, llegando a afirmar que no existe ninguna diversidad cualitativa entre las condiciones de salud y de enfermedad, los “sanos” llevan la misma lucha para dominar la libido, pero les va mejor, dice textualmente.

Y distingue 4 tipos: a, b, c y d. Lo que me parece realmente asombroso tanto en 1912, como en 2025; alejado de cualquier etiqueta clasificatoria, simple, básico, pero que da la maqueta de su concepción de la causa del sufrimiento psíquico del ser hablante.

Lo habéis leído, podemos hacer un resumen rápido:

.-a) Primer tipo: Los que por la pérdida de un objeto real que satisfacía los requerimientos amorosos del individuo. Al orden del día.

.- b) el conflicto sobreviene entre el afán  de preservar tal como se es y el afán de alterarse según propósitos nuevos. Adolescencia.

.- c) Se enferma por exigencia de la realidad, se enferma tan pronto se rebasa la infancia. Psicosis.

.- d) acrecentamientos libidinales repentinos. Psicosis.

Lo importante a resaltar de lo que introduce en esta etapa, lo encontraréis más desarrollado en el texto: “Introducción al Narcisismo” es que el factor primario de la causa de la enfermedad es el estancamiento libidinal, es la predisposición que cada uno tiene a que la libido quede fijada en los momentos de la constitución de la subjetividad, y para Freud hay tres momentos claves constitutivos:

Una pequeña aclaración sobre el concepto de la libido, para las personas que estáis recién llegadas, libido es un término que Freud toma del lenguaje común, como otros, para darle un uso específico en psicoanálisis, entonces la libido para Freud designa en un primer lugar la energía de las pulsiones sexuales, lo que tendría que ver con el erotismo, para en un segundo extenderlo al interés psíquico en general, por eso utilizamos expresiones como: “Tiene mucha libido puesta en tal proyecto”.

Bien, retomo lo que quería decir sobre el estancamiento de la libido en las fases del desarrollo como causa de la enfermedad, para Freud hay tres momentos lógicos decisivos en la constitución de la subjetividad:

Autoerotismo (esquizofrenia)

Narcisismo (paranoia)

Elección de objeto (Histeria y neurosis obsesiva)

La segunda parte de la obra freudiana, la segunda tópica, diferenciará las categorías clínicas, no ya tanto con la libido, que habrá sido, en cierto modo desplazado por la pulsión y proponiendo un nuevo modelo psíquico con las tres instancias psíquicas que distingue en ese momento: el ello, que es la referencia a lo pulsional, el yo, que es el que rige la consciencia y el superyó, que es la instancia de la conciencia moral, entonces el yo enferma, porque está siempre escindido por la lucha que el yo debe libra con el ello y con el superyó.

Haciendo finas distinciones entre neurosis y psicosis, a partir de los mecanismos que subyacen, en la relación del ser hablante con el lenguaje, en la neurosis, la represión, en la psicosis, la forclusión.

Encontrareis estas referencias en dos artículos sobre la neurosis y la psicosis, ya al final de su obra: “Pérdida de la realidad en la neurosis y la psicosis” (1924). “Neurosis y psicosis” (1924)

Lacan comienza su enseñanza con lo que llama el retorno a Freud, y para ello lo hace retomando los cinco casos fundamentales que Freud había escrito, voy a decir los nombres abreviados, tal como son conocidos coloquialmente: El caso Dora, que sienta las bases de la histeria, pone de relieve lo paradigmático a través de un solo caso de lo que podemos entender como histeria, en un caso corriente, nada extraordinario, del que extrae varias nociones:  la localización de síntomas en el cuerpo de origen psíquico, la relación con un deseo insatisfecho y el lugar de la Otra mujer, figura clave en gran parte de lo que llamamos Histeria; con el caso del Hombre de las ratas, saca las coordenadas de la neurosis obsesiva, marcadas por sostener un deseo imposible de alcanzar, que suele acompañarse con pensamientos obsesivos recurrentes, rumiaciones,  y con acciones que son rituales para mantenerse alejados de lo que pudiera causar deseo. El deseo como imposible, se presenta en la neurosis obsesiva como queja y como defensa.

El caso del Hombre de los Lobos, a lo largo de los años fue clasificado con todos los diagnósticos posibles, hasta nombrarlo como “inclasificable”, o como más tarde hemos nombrado: Psicosis ordinaria, haré hoy una breve introducción de este término, y en este curso se dedicará la última clase a este caso, que bien merece la pena dedicar una clase, porque abre ya la clínica a conceptos que manejamos en la actualidad.

Contamos con el caso del Presidente Schreber, para sentar las bases de las psicosis, y no solamente para establecer lo que es el cuadro clínico de las psicosis, si no que el estudio de este caso fue determinante para introducir la libido, como la energía psíquica general y no solo como la energía de las pulsiones sexuales, y fue también determinante para articular lo que Freud piensa sobre el inconsciente.

Lo verdaderamente original de la construcción de este caso, es que Freud nunca vio a Daniel Paul Schreber, si no que basó su estudio sobre las memorias que el mismo Schreber había escrito, libro que tituló: Memorias de un neurópata, y a partir de lo que escribe de su experiencia psicótica, Freud extrae tanto los fenómenos: alucinaciones y delirios, lo que llamamos fenómenos elementales como también lo que es la causa de la psicosis, del que Freud dirá: “desde el inicio de la relación del sujeto al mundo algo no ha sido concluido”, por el momento voy a dejarlo así.

Y por último tenemos el caso Juanito, que es un caso de doble entrada: abre la clínica infantil y a la fobia, es el caso de un niño de 5 años que le tiene fobia a los caballos, y aquí la originalidad es que Freud tampoco trató a este niño, era el padre del niño el que visitaba a Freud, le contaba lo que le pasaba a su hijo, Freud le daba orientaciones, el padre apuntaba las conversaciones con el niño y se las daba a Freud.

Son historiales clínicos concretos, lleno de precisos detalles, de tomar las palabras, los significantes a la letra, como nos dice Jacques Alain Miller la clínica que  propone el psicoanálisis es que “este detalle clínico es cernido con precisión y llevado al extremo de la minucia”, y este ejercicio de buscar el detalle clínico hasta la minucia es lo que se realiza en la práctica del control, porque encontrar lo más singular de cada caso es lo que nos orienta en las curas y en los tratamientos que realizamos.

Entonces, Lacan vuelve sobre Freud, estudia minuciosamente la obra de Freud, tanto de sus textos más teóricos como sobre sus Cinco historiales clínicos, no para repetir, ni resumir lo que ya ha escrito Freud, sino para introducir lecturas nuevas, desde los conceptos que se manejan primeramente en los años 50, desde la lingüística, la antropología … es decir influenciado por el estructuralismo de Lévi- Strauss fundamentalmente, podemos pensar que toma de aquí la nomenclatura: “estructuras clínicas”, y por estructura debemos entender un conjunto de elementos que están relacionados entre sí pero que albergan un vacío, agujeros. Es así como Lacan concibe las cadenas significantes, es decir, el discurso con el que cada uno habla en el que está incluido los lapsus, los olvidos y el silencio.

Para poder pensar las estructuras clínicas en psicoanálisis voy a introducir la original aportación de Lacan desde el inicio de su enseñanza que retomando la idea freudiana de que la realidad es la realidad psíquica, es decir que lo que vivimos, lo que experimentamos siempre está leído por nuestra subjetividad, esta realidad psíquica, Lacan la ordena en tres registros: lo imaginario, lo simbólico y lo real.

Lo imaginario: es la referencia por un lado a las fantasías, a las ensoñaciones como también es la referencia al “yo”, a nuestro lado más consciente, a la imagen de nuestro cuerpo, como también es la sede de las tendencias agresivas, donde se juega la rivalidad con los semejantes.

Lo simbólico: es la referencia al lenguaje, a la ley, a lo social …

Lo real: en la primera parte de la enseñanza de Lacan, lo real es lo que no se puede imaginar y lo que no se puede simbolizar, por ejemplo, el momento que uno se golpea contra algo.

La aprehensión de la realidad psíquica para cada ser hablante pasa por la articulación del lenguaje (simbólico), con el deseo (imaginario) y la pulsión (real).

En cada estructura se pondrá en juego la articulación de estos tres registros, en la primera enseñanza de Lacan el orden simbólico es el que predomina y ordena a los otros dos registros: el imaginario y el real, de ahí la importancia de la palabra para ordenar nuestro mundo subjetivo, pensamos y sentimos con palabras, incluimos también lo que no tiene palabras.

Partimos de los síntomas, en plural, lo que se dice de los síntomas, de los malestares para trabajar con la hipótesis de una estructura que subyace a estos dichos, a lo que se dice, para tomar una orientación en la dirección de las curas en las neurosis u orientar los tratamientos en las psicosis.

Durante muchos años, hasta finales de los años 90, acercándonos al cambio de milenio, comenzó a ponerse de manifiesto una crisis del diagnóstico estructural, es decir la división frecuente, clásica entre Neurosis, con su variantes histeria y obsesión, y psicosis, con sus tipologías paranoia y esquizofrenia, un número importante de casos presentaban dudas diagnósticas, casos que se presentaban como histerias, cuando se volvían a controlar o a presentar parecían psicosis y viceversa, las formas más paradigmáticas, más ejemplares de la sintomatología en las neurosis, no parecían tan evidentes, y los casos de psicosis, de francos desencadenamientos con alucinaciones y delirios consistentes ya no se solían escuchar, también como efecto del aumento de la farmacología, del uso extendido de antipsicóticos, que eran administrados y lo siguen siendo en los momentos iniciales de los desencadenamientos psicóticos.

Hay que decir también que esta crisis en los diagnósticos clásicos fue correlativa a los cambios sociales respecto de la ciencia y la técnica, sobre todo, que ha producido nuevas subjetividades, como comenzamos a constatarlo hace unos treinta años y como seguimos constatándolo hoy en día.

Entonces, finales de los años 90, se puso al trabajo esta situación, y se empezó por estudiar, de la mano de Jacques Alain Miller, lo que llamamos “Los inclasificables de la clínica”, aquellos casos que no correspondían claramente a las dos grandes categorías de neurosis o psicosis. Después de tres encuentros importantes abordando estos casos difíciles de diagnosticar, Jacques Alain Miller propuso el término “Psicosis ordinarias”, para aquellos casos en los que no se podía justificar una neurosis, la neurosis hay que justificarla, dando cuenta de una neurosis infantil, de una relación con el inconsciente: sueños, lapsus, fallidos … con una relación al deseo… insatisfecho o imposible.

Entonces una buena cantidad de casos, que podemos decir que cada vez son más frecuentes, lo vemos en las presentaciones de casos del SCF, corresponden más bien a lo que llamamos psicosis ordinarias, y que se pueden explicar, o que podemos abordar en los tratamientos con las herramientas que Jacques Lacan nos ha aportado en lo que se llama su última enseñanza, que empieza en el seminario 20. Seminario “Aún” y que explora detalladamente en el Seminario 23, en el Seminario El Sinthome, que es el periodo que abarca lo que llamamos la clínica nodal.

Al comenzar a hablar de la enseñanza de Lacan he indicado los tres registros con los que Lacan aborda la realidad subjetiva: imaginario, simbólico y real; lo que introduce Lacan con la topología de los nudos, de ahí el nombre de clínica nodal, es que estos tres registros están entrelazados, si uno de estos tres redondeles se suelta, lo que ocurre en una desestabilización o en un desencadenamiento, los otros dos redondeles se sueltan, entonces es el caos subjetivo, como se dice coloquialmente : “está desatado”, algo sabe el acervo popular de estas cuestiones.

Entonces el concepto de Sinthome, viene a indicar el cuarto nudo que mantiene unido los tres registros: imaginario, simbólico y real.

Si en su primera enseñanza Lacan mantiene que el orden simbólico domina y prevalece sobre los otros dos registros, en esta nueva concepción clínica los tres registros están homologados.

“Lo simbólico ya no es lo que era”, fue el título de un Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, hace unos 25 años, y efectivamente lo simbólico ya no es lo que era, la crisis del patriarcado es más que evidente, la crisis de autoridad, de la que llevamos hablando hace años … en educación, en sanidad, en la relación al saber, con la introducción de las nuevas tecnologías.

Como os decía los nuevos tiempos han producido nuevas subjetividades.

Ahora bien, el concepto de sinthome no anula las otras lecturas de la clínica, sino que se agrega a ellas …  se agrega y supera las divisiones y las multiplicidades de conceptos precedentes.

En nuestra práctica seguimos orientados por la distinción de neurosis o psicosis pero de una manera que nos permite preguntarnos qué es lo que anuda en una neurosis los tres registros, o qué se ha desanudado cuando algo ha desbordado, cuando alguien ha llegado al punto de “no puedo más con esto”, “necesito que me ayuden”, cuando la angustia, o como la suelen llamar “la ansiedad” se hace persistente, o un síntoma que se sobrellevaba se vuelve insoportable, podemos preguntarnos que lo mantenía estable y que lo ha desestabilizado, del mismo modo que podemos preguntárnoslo cuando trabajamos con la hipótesis de una psicosis, o de una psicosis ordinaria, que son más difíciles de detectar porque no hay francos desencadenamientos, ni alucinaciones, ni delirios, es una clínica de detalles discretos, nada ruidosos, de certezas que pueden pasar por creencias aceptadas colectivamente …

Si Freud abrió el camino para acercarnos a la subjetividad de los seres hablantes desde la neurosis, Lacan, que era psiquiatra y desde el inicio estuvo en contacto con las psicosis, subvierte lo que nos enseña la psicosis para entender la neurosis.

Lo que nos enseña Lacan con el concepto de sinthome (que hay que diferencias de los síntomas del inicio, con los que las personas llegan) es que el sinthome es un modo singular, único, de mantener entrelazados los tres registros, y esto es en lo que nos orientamos en las direcciones de las curas o en los tratamientos que realizamos, cada cual tendrá su trayecto, pero de lo que se trata es de buscar lo que hay de singular en cada ser hablante.

Concha Lechón

4 de diciembre de 2025

Centre cultural 9 d´octubre

Palabras de amor

¿Qué dice el Psicoanálisis?

Curso 2024 – 2025. La clínica psicoanalítica, hoy
                   PALABRAS DE AMOR
                 ¿Qué dice el psicoanálisis del amor?

Se ha escrito y se ha dicho mucho sobre el amor en psicoanálisis y en la literatura y en todas las disciplinas que se refieren a los seres humanos, a los seres hablantes, como los llamamos en psicoanálisis, en palabras del poeta Schiller: “Hambre y amor mueven al mundo”, y diría que la mirada de Freud lo que introduce al considerarlo bajo la lupa del psicoanálisis es intentar dar cuenta qué experiencia subjetiva es el amor.
Primeramente Freud tomó el ejemplo del enamoramiento para construir uno de los pilares de la teoría analítica: el narcisismo, que es el tiempo 1 de la constitución de la subjetividad, es el momento en el que la pequeña criatura humana se reconoce al ver su imagen en el espejo y es una imagen que se asume con alegría, en este primer momento produce satisfacción reconocerse en la propia imagen, en términos freudianos hay una investidura libidinal hacia la propia imagen, pero si esta investidura libidinal queda estancada en la propia imagen se vuelve patógena, es así como explica lo que ocurre en las psicosis; entonces el yo para no enfermar ha de investir los objetos del mundo que le rodean y por objetos del mundo hay que entender también a las personas que lo rodean, más bien a los que le prodigan los cuidados, a nivel de la supervivencia, a nivel de la satisfacción de las necesidades vitales, lo que crea potentes lazos afectivos hacia las personas que nos animaron el cuerpo y nos dieron las palabras al inicio de la vida. Se puede entender así, el lazo de dependencia afectiva, amorosa, hacia quienes nos cuidaros.
Entonces, se sale del narcisismo por amor, pero como también nos advierte Freud en el “Malestar en la cultura” (1930), que es un texto de su última etapa, en el que plantea la imposibilidad de una felicidad completa y duradera, debido a que las tres fuentes principales que provocan nuestro sufrimiento son el cuerpo propio, porque enferma, porque no nos gusta, porque nos causa problemas…, las catástrofes naturales, desgraciadamente estamos teniendo esta experiencia en las poblaciones tan cercanas a Valencia y como tercera causa del sufrimiento ineliminable, los vínculos con los demás, con los otros seres hablantes: padres, parejas, hijos, compañeros de trabajo… y aunque muchas veces no sea el motivo de la demanda de una consulta, pronto o tarde va surgiendo, se va dando forma al lazo afectivo con el que cada cual tiende a relacionarse.
Primera paradoja, se sale del narcisismo, por amor, para no enfermar, pero, de todas formas, el amor tiene un lado sufriente, como también tiene un lado loco, un lado alegre … y son todos estas versatilidades de la vida amorosa las que van surgiendo en un trayecto analítico.
Entramos pues al amor, en la teoría analítica por el lado de la imagen, del registro de lo imaginario, pero ya en este primer texto de Freud, el de “Introducción al Narcisismo”, cuando introduce la base de lo que posteriormente estará en las elecciones amorosas distingue dos tipos:
.- el amor narcisista: se eligen a la pareja tomando como referencia a la propia imagen, en la entrevista a Jacques Alain Miller que os hemos propuesto en la bibliografía inicial, alude justamente al ejemplo de un señor de unos 50 años que recibe candidatas para un puesto de secretaria, llega una joven mujer de 20 años, y despierta en él un súbito enamoramiento, lo que descubre es que encontró en ella rasgos que le evocaban lo que él mismo era a los 20 años, cuando se presentó a su primera solicitud de trabajo.
El ejemplo de una mujer que al preguntarle qué le gustó de su marido: los dos jugábamos al baloncesto.
Y tenemos otro tipo de elección amorosa, que también tiene sus orígenes en la primera infancia, que Freud llama anaclítico, que es un término que introduce Freud, que inventa Freud, para designar el lazo primigenio del lactante con la madre, o con quien haga las funciones, también usa los términos de “apuntalamiento” o “apoyo”, para designar las vías de elección hacia las figuras de la madre nutricia o el padre protector, es decir, un Otro del cual se depende, con esta distinción se introduce una diferencia entre lo mismo y lo Otro.
La salida de la etapa del narcisismo está también indicada cuando se instaura en esta primera infancia la función del Ideal del yo, cuando se abre una cierta hiancia entre lo que uno es y lo que a uno le gustaría ser… le gustaría ser como su padre, como su médica, como su prima mayor… estas figuras ideales para cada quien, son el tronco de las primeras identificaciones y son la brújula de las elecciones amorosas.
Asumir este Ideal, poder asumir las identificaciones simbólicas, implica asumir la experiencia de una falta subjetiva, algo falta en mí que voy a buscarlo en el Otro, por decirlo de un modo sencillo.
Jacques Lacan hará una cuestión central de la asunción de la falta subjetiva para que haya la posibilidad del amor. Me dirijo a un Otro porque algo me falta, pero de este Otro primordial: la madre o la pareja parental y todas las figuras que vienen a ocupar estos lugares y con los que se establecen lazos afectivos, tiene dos caras, dos lados:
El Otro que tiene y que da: el alimento y el apellido, por resumir, el Otro que tiene y que da, que satisface las necesidades básicas. Lacan da una gran importancia a la cuestión del don, del regalo, que eleva el objeto a otra categoría, un regalo lleva implícito lo amoroso, y en especial, considera el don más preciado: las palabras de amor.
Introduzco así el otro lado de este Otro primordial, que es el lado del Otro que no tiene, es uno de los grandes aportes que hizo Lacan, al leer la figura de este gran Otro primordial, que en Freud, es la madre, a quien también algo le falta. Y es este lado del Otro, como el que no tiene donde se puede alojar, propiamente, la dimensión del amor.
Lacan hace también una relectura de “Introducción al Narcisismo” y que encontramos también en el mito griego sobre el nacimiento de Eros, hijo de Poros y Penia, recogido en el “Banquete” de Platón. El Olimpo está de fiesta, los dioses están celebrando el nacimiento de Afrodita, la diosa del amor, corre abundante néctar por la copas, y terminando el festín, aparece la escuálida y andrajosa Penia, que representa la pobreza, a mendigar los restos. Poros, dios de la Abundancia, se retira a dormir, embriagado, y Penia que lo ve toma en ese instante la decisión de tener un hijo con él, y así ocurre, lo abraza, lo despierta y concibe el hijo deseado. Me sirvió mucho conocer este mito, que Jacques Alain Miller relata en sus conferencias sobre “Lógicas de la vida amorosa” para entender que la noción de amor que propone Jacques Lacan es un amor que tiene en cuenta la contingencia, el azar, en la que se pone de manifiesto que el amor es un modo de dirigirse a la falta del Otro, por eso el papel fundamental de las palabras de amor y de las cartas de amor, que han jugado un papel fundamental en la civilizaciones, tanto en la occidental como en lo poco que conozco de la oriental, las demás las desconozco, pero apostaría que es inherente a la cultura de los seres hablantes; creo que la forma que toma hoy en día es sobre todo en los wasaps, que hay todo un código de las formas, de los tiempos de respuesta…
Quedaría por introducir, la dimensión de la pulsión, de la satisfacción pulsional implicada en la vida erótica, el punto de partida lo pueden encontrar en “Tres ensayos de sexualidad infantil”, en el que Freud va a indagar en las raíces de lo que ocurre con las pulsiones sexuales. Lo que encuentra es que la pulsión no puede satisfacerse plenamente en un objeto sexual, hay una parte de la pulsión que queda ligada al autoerotismo y otra que se satisface en su desviación de la meta sexual, por la vía de la sublimación. En este sentido se puede entender que el amor es una sublimación.
Ahora bien, en este texto pone de relieve, el componente autoerótico de la pulsión, que hace obstáculo al vínculo amoroso, porque hay una parte de la pulsión que se satisface “sola”, autoeróticamente.
Quería pues dejar introducidas las mimbres en las que se juega el amor: el deseo, la demanda y la pulsión, cuya articulación ha de inventarse cada vez, pues no hay fórmulas para resolver esta ecuación.
Podemos avanzar para el coloquio que, si algo ha cambiado en este siglo XXI, es la estructura y el concepto mismo de la familia, no solamente en sus modalidades: monoparentales, enlazadas, padres de los colectivos LGTBIQ+… si no también en la duración temporal de las familias, que también es cambiante. Mi idea es que lo que conocemos como vida líquida, o amor líquido, gracias a Zigmunt Bauman; estos lazos lábiles, cambiantes, fluidos en las elecciones amorosas actuales; son correlativos a los modos de familias también cambiantes tanto en la forma como en la duración, a la vez que no son tan potentes las identificaciones simbólicas.
Diría también que una de las características del momento actual es la presencia de lo virtual en nuestros modos de vida que ha organizado de una manera inédita hasta ahora los vínculos sociales, y por supuesto amorosos, es evidente su enorme influencia en las formas actuales de encontrar y elegir nuevos partenaires amorosos.
En una magnífica entrevista de Eric Laurent, que le realizaron en 2017, titulada: “Gozar de Internet”, que se encuentra fácilmente en Internet, en la que transmite que la pantalla virtual responde: “a la implacable ley del espejo en que cada uno se hace rana y se infla creyéndose que es uno en su pasión narcisista.” Podemos entender así la adicción que crean, a veces, casi, hipnóticas, las pantallas, y Eric Laurent, lo extiende también al wasap, a las redes sociales, apuntando a la demasiada presencia del Otro de la civilización.
Me encontré en Facebook una foto en la que en un muro había una pintada, en la que, parafraseando a El principito, ponía: “Lo esencial es invisible a la pantalla del móvil.”
Son muchos los usos que se hacen del mundo virtual darían para un Congreso, pero sí que quisiera dejar planteados cómo la relación con lo virtual tiene al menos estos dos polos: puede encerrar al ser hablante en su burbuja y puede proporcionarle un vínculo social, sin presencia, lo que está siendo una manera habitual de vínculo con los otros, que hay que considerar también.
Para finalizar mi intervención, quería dejar planteado que un trabajo analítico puede dar lugar al encuentro con lo inesperado, con lo que apela a lo nuevo, a lo que aún está por decir y a lo que aún está por escribir.
Concha Lechón
19 de diciembre de 2024
Centre Cultural 9 d´octubre

Sueños y despertares

        CONFERENCIA SCF MÁLAGA. 2019-2020

  SUEÑO Y DESPERTARES. ¿Cómo leemos hoy el inconsciente?

Es el título que propuse para esta conferencia pues es el tema que se está trabajando ya para el próximo Congreso de la Asociación Mundial del Psicoanálisis, que se celebrará en este mes de abril en Buenos Aires, y que tiene por título: “El sueño. Su interpretación y su uso en la cura lacaniana”.

Me sorprendió que se propusiera trabajar el sueño, porque no ha sido un tema de estudio desde hace muchos años, Freud publicó su gran texto La interpretación de los sueños, hace 120 años y después no ha sido un tema que ocupara un lugar muy importante.

A mi entender ha sido volver a poner la lupa en una manifestación del inconsciente que nos sirve para preguntarnos qué uso hacemos en la práctica de estos relatos tan precisos, tan concretos que son los sueños y que los analizantes siguen contando cuando se les invita a que digan lo que se les ocurra. Creo también que es notable la presencia del relato de sueños en los testimonios de pase de los analistas de la escuela, que marcan a través de sueños momentos decisivos de viraje en su experiencia analítica, como sueños que les dan valor de sueños conclusivos del análisis, o esclarecen la decisión de hacer la demanda de pase para devenir analista de la escuela y testimoniar de lo que ha acontecido en su análisis. Lo que me parece que está en concordancia con la idea de Freud de que los sueños se anticipan a la cura.

 Freud nos aportó todo un universo simbólico a través de los sueños. Construyó alrededor de ellos una gran teoría, en la que articula de un modo fundacional para el psicoanálisis el lenguaje y el deseo, que a su vez se forma un escenario, ese Otro escenario que son las imágenes oníricas, y del que muy pronto se topó con la opacidad de lo que no puede ser descifrado, con el límite del significante, que es lo que llamó el ombligo del sueño, podemos decir que en la concepción freudiana estaban esbozados los tres registros desde los que abordamos la realidad, y cada uno abre un campo de investigación.

Formuló dos hipótesis básicas:

.- el sueño es la realización de un deseo, de un deseo latente.

.- el sueño sirve al deseo de dormir.

Un ejemplo, el Dr. Kaufmann, ha sido perturbado por un golpe de la señora que ha ido a limpiar, y sueña que se encuentra ya en su lugar de trabajo y que está recostado sobre un cabezal que lleva su nombre, entonces sueña como ya ha ido el doctor Kaufmann, es decir realiza un desdoblamiento de su persona, como ya ha ido el otro Dr Kaufmann a trabajar, ya no hace falta que vaya yo, y sigue durmiendo.

Lo que le hace decir a Freud: El sueño es el guardián del dormir.

El tema de los sueños, Lacan lo abordó, sobre todo en su primera enseñanza, en el seminario que estáis trabajando, para esclarecer qué es el deseo inconsciente. Y después muy ocasionalmente hace referencia al sueño, a modos de pinceladas, de happax, frases que dice una vez y toman un peso de relevancia en la teoría analítica, o breves explicaciones, enigmáticas, que han tenido que ser cuidadosamente desbrozadas.

Hay toda una variedad de situaciones respecto de la relación del soñante con el sueño, hay quien dice que no sueña, otros que saben que sueñan pero no lo recuerdan  (aquí cumple el sueño su función), otros que se acuerdan pero no les dan ningún valor, a no ser que sean pesadillas, estos sí que suelen llamar la atención y hay sueños que realmente sorprenden, son los que se suelen llevar a las sesiones, y este factor sorpresa de alguna manera convoca al ser hablante a una pregunta, a un enigma, a la idea de que el sueño quiere decir algo, que es un mensaje, lo que no es tan claro en las otras formaciones del inconsciente: el síntoma, por ejemplo, hace falta a veces todo un trabajo previo para que algunas de las personas que nos visitan le den un valor de mensaje a descifrar.

Entonces, tenemos estas dos partes del sueño: la elaboración, la producción que se produce en el momento de dormir y hay un segundo tiempo en el que el sueño es relatado en palabras tal como si se leyera un texto. Es como un libreto de una obrita de teatro, a veces del teatro del absurdo, pero es un absurdo que toca al soñante, cuando lo toca, por eso lo cuenta. Lo que toca es lo que hace resonar la pulsión.

Lacan por un lado mantendrá esta tesis, diciendo que la función del sueño es separar el goce del cuerpo, entendiendo aquí el goce como lo que molesta al cuerpo, con el soñar se suspende el goce del cuerpo, es lo que permite que se haga un ovillo, que se enrosque y pueda descansar, hay también esta ideaque dormir es como un repliegue narcisista, la libido se retira del mundo para que el cuerpo pueda descansar. Lacan añade: aunque el significante sigue cabalgando sobre el cuerpo.

Entonces; ¿por qué hay sueños que nos despiertan?

¿Por qué hay sueños que nos hacen pasar de inmediato de la escena del sueño a la realidad?

Son sueños que objetan, en principio, el cumplimiento de un deseo y el sueño como guardián del deseo de dormir.

La referencia al cuadro de la Pesadilla Nocturna de Füssli; una joven yace sobre un lecho, profundamente dormida, con un íncubo, una figura demoníaca sentada, en cuclillas sobre el vientre de la joven, aplastándola. Pesando sobre ella, pues el origen de la palabra en castellano, “pesadilla”: lo que pesa. En latín “pesadilla”: es incubus, el demonio que oprime al durmiente.

Cuando Freud repara  en los sueños de angustia, ya no le interesa tanto qué pasa con el sueño, si no de qué se trata en la angustia; su idea es que la angustia que despierta de un sueño es una manera de proteger al durmiente de un deseo reprimido, es decir, que los sueños de angustia tienen que ver con la realización de un deseo, que se articula a la pulsión.

Lo que despierta es la emergencia de la pulsión cuando no puede no puede ser dominada por el deseo de dormir.

La gran objeción a la tesis sobre el sueño en Freud son los sueños traumáticos que se caracterizan por ser repetitivos, fijos, del retorno de la situación traumática.

Me ha impresionado mucho, el relato que Carolina Koretzky, en su libro titulado: Sueños y despertares, en el que hace un recorrido claro y erudito por estos dos conceptos. El relato de una escritora, Charlotte Delbo, deportada a los campos de concentración nazis, que en su libro La medida de nuestros días, cuenta el siguiente sueño: Allí soñaba que estaba en casa y desde que regresé sueño que estoy allí.

Me parece que es un relato poético, sobrecogedor, que da cuenta de las dos caras del sueño: al servicio del deseo de dormir y como sueño traumático.

 Los sueños traumáticos cumplen otra tarea, asumen una nueva función. La angustia presente en los sueños traumáticos busca producir la angustia que faltó en el momento de un encuentro del sujeto con algo del orden totalmente de lo inesperado sin que la angustia, en su función de señal, haya  preparado al sujeto. El sujeto se encuentra desprovisto de recursos, materiales o simbólicos, para afrontar una intrusión excesiva, esto es lo traumático para Freud. Presencia de lo real, totalmente despojada de cualquier sentido.

Los usos que hace Lacan del “despertar” son metafóricos, aunque también habla del despertar onírico, sobretodo, en la pesadilla, en los sueños que despierta la angustia. Para Lacan, en sus usos metafóricos tiene que ver con esos momentos, puntuales, fugaces, en los que sale a la luz, manifestaciones del inconsciente, pero más bien, cuando se hace presente, la hiancia del inconsciente, de lo que es el lado de lo no realizado, de la falta que nos constituye…

Podemos partir de cómo formula este despertar, tal como lo dice en el Seminario RSI, es uno de mis cuentos que el despertar es un relámpago…

Primera cuestión, pone en relación el despertar y el discurso analítico.

La tesis de Lacan, en estos años, es que despertamos para seguir soñando en la realidad. ¿Qué quiere decir esto?

La realidad en tanto que está siempre mediatizada por la subjetividad, es decir, por la construcción fantasmática, una pantalla desde la que nos posicionamos e interpretamos el mundo.

¿Qué nos adormece en la realidad?

Voy a decir en primer lugar, el narcisismo, la imagen cautivadora de uno mismo, y toda la vía imaginaria que abre, o sea la agresividad. Aquí, la referencia en Lacan, la podemos encontrar en el seminario de la Transferencia, en la preciosa cita de Píndaro, que dice: sueño de una sombra, El hombre. Este es un verso que Píndaro dedica a un atleta triunfador de los juegos deportivos, que es una alabanza, pero hacia el final está este verso: sueño de una sombra, el hombre, para advertirlo sobre la vanidad y recordarle que frente a los dioses, los humanos somos casi nada, una evanescencia.

Todo lo que venga a venir a esclarecer esta sombra opaca será un momento de despertar.

Estamos adormecidos también por estar presos y agarrados a la cadena significante del lenguaje. Los significantes en los  que nos hemos alienado para constituirnos como seres hablantes nos adormecen, pues son los significantes amos a los cuales nos hemos identificado, sin saberlo, por eso Lacan, lo llama la operación de alienación, que junto con la separación es constitutiva del sujeto respecto al Otro; y son los que comandan nuestra vida. Por eso, que salgan a la luz, estos significantes a los que estamos identificados, también son momentos de despertar.

Y respecto de lo real, lo real no adormece, el encuentro con lo real, despierta, y hay un encuentro que despierta especialmente que es el encuentro con la sexualidad, más bien con lo real del sexo, es un encuentro del orden de lo universal, le ocurre a todos los seres hablantes, pero que cada uno tiene que resolverlo a su manera. Y tal como puntualiza Lacan: no siempre es satisfactorio, es más fracasa para cada uno, de una manera distinta, singular. Porque es el encuentro con algo del orden de lo nunca visto. Hay siempre una primera experiencia inédita, es en este sentido, el encuentro con la sexualidad es traumático, porque necesariamente es el encuentro con un agujero, con algo de lo que el sujeto no tenía registro.

Las últimas referencias de Lacan son frases como: la idea de un despertar, en sentido estricto es impensable (1977) o en ningún caso hay despertar (1979).

Porque de lo real solo podemos percibir “fragmentos”, destellos, es por ejemplo el momento que se desvela una identificación, una vez desvelada, lo imaginario y lo simbólico vuelven a recubrir la realidad.

Eric Laurent en el texto de orientación que ha escrito para la WEB del Congreso de la AMP nos anima a hacer del sueño un instrumento del despertar.

Concha Lechón

Rectorado de la Universidad de Málaga

17 de enero de 2020

DISCORDIA Y CONDANZACION

                                  DISCORDIA Y CONDANZACION

Nacer niña o nacer niño nos coloca en una misma posición de Discordia primordial (1), de inadaptación como ser vivo al medio ambiente,pues la relación con el mundo está marcada por el desvalimiento inicial con el que llegamos a él, que inaugura el vínculo con el Otro bajo la forma de la dependencia pero que también conlleva que se desarrolle un dominio imaginario del cuerpo antes que efectivo, lo que abre la posibilidad de la imaginación y de la subjetividad en el ser hablante.

Para aproximarnos al tema que nos convoca en estas Jornadas, podemos tomar algunas de las cuestiones que Freud introduce en Psicología de la vida amorosa (1910 – 1917), tres artículos en los que busca una lógica que explique las elecciones amorosas. Si bien, los hombres y las mujeres que inspiraron a Freud para construir la teoría analítica estaban regulados por un mundo simbólico muy diferente al que vivimos en el momento presente, aún podemos seguir iluminándonos con sus hallazgos y con sus impases.

Entresaco de estos textos algunas puntualizaciones para pensar lo que está en juego entre partenaires, a partir de la lectura del Seminario Divinos detalles de Jacques Alain Miller

1.- Aunque parezca una contradicción, cuando investiga un tipo particular de elección en el hombre, encuentra una generalización para la vida amorosa en el hombre, la figura de un tercero perjudicado introduce una alteridad en una pareja imaginaria, generalidad ya introducida para la mujer, al explicar la figura de la Otra mujer en la histeria, a propósito del caso Dora. De entrada, en la pareja hay tres: uno, otro y el lugar del Otro, que a veces toma las formas más imaginarias, y por tanto más agresivas, pero que, en su función de alteridad, introduce el lugar de la ley (el que tiene derecho) y que Lacan hará equivalente al lugar de la palabra y de sus efectos, es decir, al lugar del lenguaje. Entre los partenaires, las palabras y la relación de cada uno al lenguaje.

2.- Otra cuestión de relieve para pensar lo que no concuerda, es la disyunción que introduce entre el amor y la satisfacción sexual, del lado del hombre. Es por lo que Freud va a indagar en las raíces de lo que ocurre con las pulsiones sexuales. Lo que encuentra es que no puede satisfacerse plenamente en un objeto sexual, hay, una parte de la pulsión que queda ligada al autoerotismo y otra que se satisface en su desviación de la meta sexual, por la vía de la sublimación. Además, encuentra que hay una oposición interna en la vida pulsional – Eros y Tánatos, una antinomia interna de satisfacción y sufrimiento, que Lacan conceptualizará como goce.

3.- En la lógica de la constitución psíquica que pasa por los avatares del Edipo, para ambos sexos, se ha de producir una prohibición y una sustitución, a partir de la cual se establecerá la elección de objeto, inconsciente, comandada por las condiciones de amor, desconocidas e incluso desconcertantes, que serán restrictivas y muy peculiares.

4.- Lo que encontró, del lado de la mujer, es la sobrestimación hacia el hombre. Una servidumbre que se presentaba, a veces, en un estrecho enlace con la hostilidad; finaliza el artículo refiriéndose a los casos de mujeres que pudiendo separarse, no lo hacen y dice: No se liberan de él porque no han consumado su venganza. (2)

Si bien en Freud, la relación entre los partenaires está condicionada por la repetición y la prohibición, Lacan introducirá que la repetición exige lo nuevo, siendo esta condición la posibilidad para la transferencia.

Tomaré dos ideas centrales para orientarnos en la primera enseñanza de Lacan, la primera de” La significación del falo”: … el complejo de castración inconsciente tiene una función de nudo… la instalación en el sujeto de una posición inconsciente sin la cual no podría identificarse con el tipo ideal de su sexo. (1958). (3)

Tenemos introducida la serie: Castración (asunción subjetiva de la falta) – nudo – posición inconsciente – identificación al sexo. Encontramos ya en estas líneas la idea de un nudo que funciona como el operador que posibilita la identificación al sexo. Una vía a explorar en la clínica actual.

La segunda de su texto sobre La sexualidad femenina …aparece como el esfuerzo de un goce envuelto en su propia contigüidad… para realizarse a porfía del deseo que la castración libera en el hombre dándole su significante en el falo (1960) (4).Lo que me parece más relevante es que entrevé, de una forma concentrada lo que desplegará en las tablas de la sexuación respecto de la dualidad de la posición femenina, por un lado un goce contiguo, infinito, que se realiza desafiando a la castración; lo que no es excluyente de tomar también la vía de la significación fálica.

En el inicio de los años 70, Lacan enunciará su máxima: No hay relación sexual… esta verdad de que el sexo no define ninguna relación con el ser hablante. (5); justamente porque tiene que pasar por el significante es por lo que no hay relación sexual que pueda escribirse, no hay una fórmula lógica que pueda establecer una relación entre los sexos, pues algo escapa siempre a su escritura.

Se produce un viraje crucial, al pasar de hablar de la sexualidad a la sexuación, con este neologismo, que implica una elección y una decisión, se introduce una articulación entre la lógica proposicional y la topología para diferenciar dos modos de goce distintos: el goce fálico, que se realiza fantasmáticamente a través de la significación, es decir, la satisfacción que circula a través de la metáfora y la metonimia, en torno a un objeto; y un goce suplementario que se experimenta en el cuerpo y que apunta a lo indecible.

Para el Lacan de 1976, todo debe retomarse a partir de la opacidad sexual… lo sexual no establece de ningún modo ninguna relación… en este sentido que responsabilidad quiere decir no respuesta o respuesta aproximada, solo hay responsabilidad sexual. (6)

A mi entender, cómo tratar la opacidad del goce, lo real de la sexualidad,es la respuesta aproximada que cada analizante busca.

 Al inicio, la discordia y un poco después, el amor propio, el cuerpo tomado como objeto – imaginario, simbólico y real – puede adorarse y puede despreciarse, incluso puede adorar a otros cuerpos, y también menospreciarlos.

Y he aquí la sorpresa de Lacan: …que haya algo donde el cuerpo ya no sirva como tal – es la danza, que permite escribir de un modo nuevo condanzación. (7)

Con este neologismo me pregunto, si sublimar el goce del cuerpo, es decir, sinthomatizarlo, puede permitir vínculos de amor más convenientes, mejor acordados.

La clínica actual nos enseña, cada día, modalidades diversas respecto de la posición sexuada – que incluye, incluso, la no sexuada –, recibimos las respuestas, los impasses y los embrollos que se dan hoy en día para anudar amor, goce y deseo.

Las próximas jornadas será nuestra ocasión para ponernos al día sobre esta cuestión tan candente y tan crucial de la clínica que nos ocupa.

Concha Lechón

 Bibliografia

(1) Lacan, J. El estadio del espejo como formador de la función del yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. Escritos 1. Siglo XXI editores. 1987. P. 89

(2)  Feud, S. El tabú de la virginidad. Amorrortu editores. 1986. Tomo XI, p. 203

(3)  Lacan, J. La significación del falo. Escritos 2. Siglo XXI editores. 1987.

P. 665

(4) Lacan, J. Ideas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina. Siglo XXI editores. 1987. P. 714

(5) Lacan, J. El Seminario 19 … o peor. Ed Paidós. 2014. P. 13

(6) Lacan, J. El Siminario 23. El Sinthome. Ed Paidós. 2006, p.62

(7) Lacan, J. El Siminario 23. El Sinthome. Ed Paidós. 2006, p. 151 -152

Bibliografía consultada.

Freud, S. Contribuciones a la psicología del amor. I, II y III. Amorrortu editores. 1986. T. XI

Miller, J.A.- Los divinos detalles. Ed. Paidós. 2010

Comienzos de análisis

ESFORZARSE POR LO SINGULAR
Concha Lechón
Acogemos en nuestras consultas, las más variadas manifestaciones del sufrimiento en relación al cuerpo, al pensamiento y al lazo social, en una época de búsqueda de soluciones rápidas y de expansión de la farmacología.
¿Cómo crear, entonces, las condiciones para que estos malestares adquieran el estatuto de un síntoma analítico?
Podemos tomar, en primer lugar, la comparación que nos aporta Freud del trayecto analítico con los dos tramos para realizar un viaje . En primer lugar preparamos la entrada en un análisis con una serie de entrevistas destinadas a valorar diversas cuestiones: la primera, orientarnos en el diagnóstico y para estimar el uso que se puede hacer de una experiencia analítica.
En segundo lugar, estamos atentos a las posibilidades de transformar las quejas, los sufrimientos, etc., en una demanda de acceder a un análisis, una experiencia de la palabra que tiene consecuencias.
Es el tiempo de apertura para permitirle a quien ha acudido a nosotros poner en cuestión sus valores, sus identificaciones, las elecciones que ha hecho hasta ese momento… lo que hacemos invitándolo a hablar: no será juzgado, no será aleccionado, escuchamos entonces con una atención flotante, justamente para poder extraer del discurso que traen un texto y poder escandirlo, puntuarlo… e introducir así una dimensión de las palabras y el lenguaje que transciende el valor de la comunicación. Así vamos a ese otro país lejano, en el que los equívocos, las repeticiones, las resonancias e incluso los neologismos nos conducirán a cómo cada cual habita el lenguaje. Es el tiempo de valorar la posibilidad de que quien ha venido a consultarnos pueda ser afectado por su propio decir, para estimar si puede dejarse alcanzar por la asociación libre que establece una nueva relación con las palabras.
Tiempo de apertura para poder acoger lo que es desconocido para el propio sujeto, momento decisivo para alojar el enigma que su malestar encierra.
Lacan hizo una aportación en su Alocución, titulada ”Solo vale la pena sudar por lo singular”, en la que pone en relación la transmisión de la regla fundamental con la responsabilidad del sujeto, dice así: “… el enunciado de la regla fundamental consiste en decirle, en hacerle notar, a una persona que viene a demandarles algo (…) que es necesario romperse un poco el lomo para hacer algo juntos…” . Es lo que introduce al analista en su función de partenaire, el que acompañará, el que seguirá al analizante por los vericuetos de su gramática pulsional, en sus idas y venidas del quehacer de la pulsión, articulando la transferencia con el deseo del analista, el cual no está exento de esclarecer su relación con el inconsciente y con el horror al saber.
Para que las palabras puedan tener consecuencias sobre el cuerpo, sobre el pensamiento, sobre el modo de relacionarse con los demás, habrá que producirse en un primer trayecto de la cura una reducción de lo imaginario para pasar de la queja a dar forma a lo que le ocurre.
“Es un franqueamiento”, en palabras de Jacques Alain Miller . Para poner en palabras los acontecimientos del pensamiento y del cuerpo, incluso la relación entre ambos, para darle la envoltura formal al síntoma que aloja un real, es necesario el despliegue de la cadena significante. Ésta es la paradoja inicial: para una reducción de lo imaginario debe de haber una amplificación de la cadena significante a fin de dar la oportunidad de que emerjan los equívocos, las repeticiones, las certezas, es decir, el material significante que orientará las curas. Esta operación de reducción, puede traer por añadidura efectos terapéuticos, nada desdeñables, que ocurren con frecuencia en los inicios de los análisis y que alivian al sujeto del pathos original. Hay pues esta transformación inicial con la que comienzan los análisis, mutación que requiere del consentimiento del analizante, retomo la cita de Jacques Lacan: “… romperse un poco el lomo para hacer algo juntos… la cosa no marchará si no se llega a lo que displace: hacer un esfuerzo” . Esforzarse para ir acercándose a lo que se rechazó, de lo que no se quiso saber nada, de lo reprimido en términos freudianos; para ello el analista ha de saber esperar, aguardar al momento preciso en el que calcule que la interpretación pueda tener efectos que provoquen rectificaciones subjetivas; dar cuenta de una entrada en análisis muestra el atravesamiento de este umbral en el que el analizante se ha desplazado de la posición con la que acudió: ha comenzado a atisbar que una satisfacción paradojal está en juego y está dispuesto a ponerse al trabajo.
Podríamos decir que es la orientación que tomamos cuando nuestra hipótesis es que estamos en el terreno de las neurosis. Ahora bien, cada vez con una mayor frecuencia recibimos en nuestras consultas -así lo indican las presentaciones de casos que realizamos- lo que consideramos psicosis ordinarias, término acuñado por Jacques Alain Miller, “coherente con la época del Otro que no existe” . Así se abrió el campo de investigación para las psicosis, lo que introdujo la renovación de una clínica ordenada por el nombre del padre o su forclusión.
En su última enseñanza con la introducción del sinthome “que es lo singular que hay en cada sujeto”, Lacan nos conduce a la búsqueda de lo singular de cada ser hablante que ha acudido a nosotros . Despejar la singularidad de la demanda en el inicio podrá orientarnos para acompañarlos en el segundo tramo del viaje.
conchalechon@gmail.com

SOBRE EL ODIOENAMORAMIENTO

                        Apertura del Taller sobre el odienamoramiento

Durante el curso de este Taller vais a poner al trabajo una serie de temas diversos, que están en los debates actuales, como son la infancia a la que os aproximareis de la de la mano de la literatura, dedicaréis una sesión a la familia, otra al estrago, es decir lo que se juega en lo más íntimo de cada casa; abordaréis también la violencia, desde el par violentos-violentados, que ya es una perspectiva de tomar a las personas en relación a un Otro social, que no es propiamente su familia, abordaréis la cuestión del odio y la segregación, que son fenómenos sociales que están muy al orden del día, y que siempre van a ser oportunas las reflexiones que intenten un esclarecimiento de qué puede explicar estos fenómenos, pues en el ámbito en que cada uno desarrolláis vuestro trabajo tal vez os pueda servir contar con más herramientas para enfrentar estas problemáticas tan graves. También trabajareis puntualizaciones más teóricas, sobre el goce opaco, de la mano de Fabiana Lifchitz, y que efectivamente es un término a dilucidar y a esclarecer y concluiréis con la aportación sobre Las pasiones del ser.

No están por este orden en el programa, iréis combinando unos temas con otros, pero es un temario que recoge la relación del sujeto con el Otro, desde los lazos más íntimos a fenómenos sociales, es decir lo que subyace en el vínculo del ser hablante con sus semejantes.

 El prisma que habéis elegido para abordar estas cuestiones es el término odioamoramiento, también traducido por odioenamoramiento, quees una palabra inventada por Jacques Lacan, un neologismo, para dar cuenta del entrecruzamiento de lo que considera pasiones del ser: el amor y el odio, afectos que se originan en la más temprana infancia – por esto me parece muy acertado empezar abordando la cuestión de la infancia – es decir, son afectos cuyo origen y desarrollo parten de caminos diferentes hasta entrelazarse y producir sus efectos en la vida de los seres hablantes.

En la introducción partíais de la pregunta si son dos caras de la misma moneda, diría más bien, que es un par que si bien se presentan profundamente ligados, son procesos que se originan de un modo diferente, son afectos  que se activan, desde el inicio de los primeros vínculos del infans con el mundo exterior, utilizo la palabra “infans” porque etimológicamente significa sin voz, para situar este momento en el que aún no se tienen las palabras o el dominio de las palabras, pero ya comienza su intercambio, su conexión con el mundo que le rodea. Entonces, vamos a ver ahora cómo son modalidades de afectos diferentes de relación del sujeto con el mundo, es decir con los objetos que lo rodean.

Cuando Jacques Lacan inventa este término en el seminario XX, “Aún”, el curso 1972 – 1973, ya está muy avanzada su enseñanza, lo inventa para superar, para sobrepasar el término de “ambivalencia” del amor y odio, utilizado por Freud, que a su vez lo había tomado de Bleuler, por eso, Lacan dice que la ambivalencia es un término bastardo, digamos que no es hijo legítimo de Freud, como concepto.

Vemos aparecer el amor y el odio relacionados en la obra freudiana en el texto Pulsiones y destino de pulsión, en el que Freud distingue tres polaridades, tres polos opuestos, en el inicio de la vida anímica:

.- El sujeto (el yo) – objeto (mundo exterior)

.- Placer – displacer

.- Activo – pasivo

Desde esta triada Freud organiza la vida anímica, el inicio de la subjetividad; entonces partimos del momento en el que el yo ha quedado constituido en la fase del narcisismo, es decir, cuando experimenta la vivencia de una unidad psíquica; lo que más tarde Lacan elabora en el estadio del espejo, es el momento en el que se fija la imagen de uno mismo, momento en el que el pequeño infans se ve en el espejo y se reconoce, a partir de ese momento va a distinguir lo que es el yo –  su cuerpo queda cubierto por el velo narcisista – y lo que no es el yo, que son los objetos del mundo.

Es un momento que lo que es placentero, lo que le produce placer, el yo del sujeto lo asimila como propio, es decir lo incorpora a su yo; por ejemplo, la sensación de satisfacción después de haber sido alimentado – cuando quedan ahítos – y siente displacer o indiferencia hacia el resto del mundo exterior, por ejemplo, la sensación de frío o de ruidos fuertes que pueden perturbarlo.

El mundo exterior se descompone en una parte de placer que el yo se ha incorporado y en un resto que le es ajeno.

Si el objeto – la comida, por ejemplo – se revela como una fuente de placer, entonces es amado, entonces amar, definiría el vínculo del placer del yo con el objeto, lo que se fijará en un momento posterior de una forma definitiva en los objetos sexuales y en aquellos que satisfacen las necesidades de las pulsiones sexuales sublimadas.

Os recuerdo que en este mismo texto Freud distingue entre las pulsiones sexuales, que se dirigen al mundo exterior y pulsiones del yo, destinadas a la conservación del yo.

Freud nos dirá que: “Los genuinos modelos de odio no provienen de la vida sexual, sino de la lucha del yo por conservarse y afirmarse.” P.132

Entonces, amor y odio no han surgido de la escisión de algo común originario, tienen orígenes diversos – el amor, del lado de las pulsiones sexuales, el odio del lado de las pulsiones del yo – y cada uno ha recorrido su propio desarrollo antes de que se constituyeran como opuestos bajo la influencia del placer – displacer.

¿Qué podemos decir del amor? Del que se han escrito ríos de tinta.

Voy a circunscribirme a lo que dice Freud en este texto.

El amor es originariamente narcisista, nuestro primer amor es nuestra imagen en el espejo, después pasa a los objetos que se incorporaron al yo ampliado. Lo podríamos definir como el motor interno del yo por alcanzar esos objetos en cuanto fuentes de placer; y aquí Freud ya matiza que en las etapas previas al amar se presentan, lo que llama “metas sexuales provisionales”: en las que incorporar o devorar, es una modalidad del amor compatible con la supresión de la existencia del objeto como algo separado.

Precisa que en la etapa sádico – anal: para el apoderamiento del objeto, al sujeto le es indiferente el daño o la aniquilación de dicho objeto.

En esta etapa el amor es a penas indiferenciable del odio.

Solo con la organización genital el amor deviene opuesto al odio.

Vemos pues como en la constitución del yo: amor, odio e indiferencia se organizan en su relación con el placer y el displacer.

¿Qué podemos decir del odio? Bastante menos, muchísimo menos que del amor, sabemos bastante menos del odio. Seguimos también lo que dice Freud en este texto.

Define el odio como una relación con el objeto más antiguo que el amor, porque brota de la repulsa primordial que el yo narcisista opone al mundo exterior que le prodiga estímulos, por ejemplo, la sensación de frío.

La idea de Freud es que este odio mezclado con el amor proviene de las etapas previas del amor no superadas.

Es el residuo de estas etapas primarias, en las que predomina la vida pulsional a las que la adquisición del lenguaje irá domeñando, sublimando; por eso finalmente Freud asimila, el amor a las pulsiones sexuales y el odio a las pulsiones del yo.

Entonces podemos deducir, el amor del lado de la vida, el odio del lado de la pulsión de muerte.

Hay una tercera pasión del ser que viene hacer de contrapunto a este par: La ignorancia.

Si el psicoanálisis se interesa por esta triada es porque son pasiones que están en relación a lo que se pone en juego en la experiencia analítica a través de la transferencia que es a la vez el motor y el obstáculo para la cura analítica.

Es la frase que Fabiana ha entresacado del seminario, XX, Aún para introducir este Taller: “Odiamoramiento es el relieve que el psicoanálisis supo introducir para situar la zona de su experiencia”, sin duda el amor y el odio se ponen en juego en la experiencia analítica, con la transferencia, que Freud la define como “amor al saber”, querer saber sobre sus síntomas es lo que puso a las histéricas a hablar, también la transferencia hace surgir el odio, cuando aparece la transferencia negativa, que aparece, en formas más o menos veladas: a veces con las críticas: no avanzamos, no me dice nada … Y también la dimensión de la ignorancia está presente desde el inicio, un ejemplo muy claro es cuando se presentan las personas, diciendo: no sé por qué me pasa esto, y más hoy en día, con los llamados “ataques de ansiedad” o “ataques de pánico”, que realmente desconcierta a las personas que los sufren, muy frecuentes en los últimos años, otras vienen con síntomas, que también son enigmáticos para quien los padece.

Lacan se ocupa ya desde el inicio de su enseñanza de estar tres pasiones del ser, que acabará llamándolas pasiones del alma, se ocupa ya en el seminario 1, dedicado a “Los escritos técnicos de Freud, al final de este curso, en el capítulo XXI, y las va a poner en relación a los tres registros que constituyen la realidad subjetiva: Imaginario, Simbólico y Real.

Son las tres dimensiones que constituyen, para Lacan, la subjetividad,

Lo imaginario es el registro de la imagen del cuerpo, fundamentalmente y de lo que se juega en la relación con los otros como semejantes, también es el registro por tanto de la agresividad y de las fantasías.

Lo simbólico es el universo del lenguaje, lo que se relaciona con la ley, con lo social, y que ordena y predomina sobre el registro imaginario.

Lo real, en el inicio de la enseñanza de Lacan lo podemos entender como lo que no puede representarse con imágenes y lo que no puede decirse con palabras, pero que tiene todo su lugar en nuestra subjetividad.

 Es a través de la relación entre estos tres registros y estas tres pasiones que da cuenta de la entrada en análisis y de la transferencia.

Entonces, en la juntura, en la unión entre lo imaginario y lo simbólico, Lacan sitúa el amor, porque solo podemos hablar de amor allí donde existe relación simbólica, cuando hay las palabras de amor y las cartas de amor – que podemos entenderlas en su sentido más amplio, los wasaps pueden hacer esta función de carta de amor, de breve carta de amor, hay un estilo literario que se extendió en el siglo XVIII, que son las novelas epistolares, unos de las joyas de este tipo de literatura son Las cartas de la monja portuguesa, atribuidas a María Alcoforado, en las que en cinco cartas da cuenta de su experiencia amorosa y posterior abandono, con un militar francés, es decir que no es una mística, es del lado del amor carnal.

 Lacan nos introduce ya en esta lección del seminario 1, a distinguir el amor como pasión imaginaria del amor como un don que se constituye en el plano simbólico, que apunta más allá del cautiverio imaginario. Sin la palabra, sin las letras, solo hay fascinación imaginaria, no amor. Y nos da una definición de lo que es amar: es amar a un ser más allá de lo que parece ser.

Creo que este es un matiz importante porque vivimos cautivados por el mundo virtual, que es predominantemente imaginario, y por donde hoy en día se juega, comienza la vida erótica, en el sentido de la vida amorosa de muchas personas.

Del odio ¿qué nos dice del odio en esta lección?

El odio lo sitúa entre la juntura de lo imaginario y lo real.

 En este momento, dice: El odio no se satisface con la desaparición del adversario … en nuestro discurso cotidiano se reviste de muchos pretextos, encuentra racionalizaciones sumamente fáciles… Somos una civilización del odio. Esto lo dice en la clase del 7 de julio de 1954, a menos de diez años de la Segunda Guerra Mundial, pero hoy podríamos suscribir también si no una afirmación tan rotunda, personalmente me asusta una afirmación así, somos una civilización del odio y de muchas más cosas, pero es una idea que consuena con nuestra actualidad, hay los “odiadores” amateurs, los haters, hace unos años se puso de moda decir: “Odio el sabor a fresa”, por ejemplo, ligar la palabra odio  a cualquier banalidad, parece que ya ha pasado esta moda, pero vemos una gran cantidad de fenómenos sociales que animan al odio; y podríamos decir que si el amor mueve montañas, el odio mueve montañas, ríos y mares…

La ignorancia la sitúa entre los simbólico y lo real, como os decía la posición del analizante es de entrada la del ignorante que quiere obtener un saber sobre su síntoma, sobre esto que le ocurre y no entiende, no tiene sentido para él, podemos pensar así lo real, lo que no tiene sentido para cada uno, y esta posición del ignorante que quiere saber es lo que pone en marcha una cura analítica, en las neurosis; en las psicosis habría que hacer otro planteamiento.

Voy a dar todavía una vuelta de tuerca más, solo para dejarlo introducido, estamos hablando de temas muy amplios, pero para indicar algún camino para su abordaje.

Jacques Alain Miller trató el tema del amor y del odio en una conferencia que dio en Bilbao, a principio de los años 90, que tituló “Sobre fenómenos de amor y odio en psicoanálisis”. Lo que pone de relieve Jacques Alain Miller en esta conferencia es que justamente a través de la experiencia analítica se han producido dos grandes descubrimientos sobre el amor, más bien sobre la lógica de la vida amorosa, el primero su carácter automático; el segundo, su carácter disimétrico.

Sobre el carácter automático del amor.

Cuando Freud explora el enamoramiento en el texto sobre el Narcisismo, llega a la conclusión de que hay una condición de amor, de que hay una condición subjetiva para la elección amorosa, Freud utiliza el término liebe, que tiene los dos valores: amor y deseo, porque estamos hablando del amor erótico, el amor ligado a las pulsiones sexuales, a Eros, a la pulsión de vida.

Y lo que desvela la experiencia analítica es que existe una fórmula del enamoramiento para cada sujeto, a veces, no llega a desvelarse nunca, pero es la que comanda en las elecciones de objeto de amor. Los divinos detalles.” Tiene un no sé qué”, “No se parece a nadie que conozca”, el objeto amado tiene el valor de lo único, de lo especial.

En este sentido el amor estaría marcado por una inercia fundamental.

Dejo introducida esta cuestión que nos abre al debate al amor como repetición o el amor como el encuentro con un azar, con una contingencia que es siempre de la sorpresa, de lo inesperado

El segundo carácter que pone de relieve Jacques Alain Miller es el amor disimétrico, porque en las relaciones amorosas están las dos posiciones: la del amado y la del amante, que lo habitual en las fases de enamoramiento estén compensadas estas dos posiciones, o sea que la admiración que se siente por el amado o por la amada, es compensada por la admiración que se recibe, pero la reflexión que introduce Miller en esta conferencia es poner en relación el amor con las estructuras clínicas, en la histeria vemos como busca provocar la falta en el Otro, porque esta es su vocación, busca que el Otro, el amado/la amada experimente su propia falta, porque su estructura la empuja a querer ocupar el lugar que obtura su falta. Cristina Pedroche decía de su marido: “Para ser perfecto le hacía falta que yo fuera su mujer”, resumiría muy bien este punto; entonces se despierta el odio en la histeria cuando el amado o la amada no está muy dispuesto a mostrar que está en falta, que es autosuficiente.

Del lado de la neurosis obsesiva, hay serias dificultades para reconocer que se está en falta, y despierta su agresividad, su odio, cuando percibe que el partenaire quiere que experimente su falta. Dice Miller: “cuando reconoce el poder de la amada entonces la odia”.

Bien, como suele decirse “Cada pareja es un mundo”, pero todos tenemos experiencias de parejas que ejemplifican muy bien lo de estar como el perro y el gato, en esta combinación de “odioenamoramiento”.

Podemos introducir ahora la ignorancia para hablar de la triada de las pasiones del ser en relación a la falta, cuando se hace evidente que no se quiere saber nada de la falta subjetiva o cuando se tiene la ilusión de que alguien puede llegar a completar a otro.

En la práctica analítica nos orientamos por el principio de la neutralidad analítica, es decir el analista no participa de esas pasiones: del amor, del odio y de la ignorancia; – por eso tantos años de diván para los psicoanalistas -; respecto de la ignorancia habría que hacer matizaciones, hay una vertiente en la que el analista no sabe, pero aquí en la vertiente el analista anima a querer saber sobre lo que le ocurre a la persona que llega a su consulta.

Respecto del amor y del odio es más claro, que es preciso abstenerse de estas pasiones en las curas y en los tratamientos; pero no solo los psicoanalistas, creo que las personas que ejercen profesiones en los que se crean vínculos transferenciales: Trabajadores y educadores sociales, maestros, médicos, en los que se ocupa cierta posición de saber es mejor estar advertidos de que el amor puede virar fácilmente en odio.

Concha Lechón

Las Palmas de Gran Canaria, 9 de octubre de 2023

Lectura de los poemas:

El odio, de Wislawa Szymbroska

Wislawa Szymborska

‘El odio’

«Miren qué buena condición sigue teniendo

qué bien se conserva

en nuestro siglo el odio.

Con qué ligereza vence los grandes obstáculos.

Qué fácil para él saltar, atrapar.

No es como otros sentimientos.

Es al mismo tiempo más viejo y más joven.

Él mismo crea las causas

que lo despiertan a la vida.

Si duerme, no es nunca un sueño eterno.

El insomnio no le quita la fuerza, se la da.

Con religión o sin ella,

lo importante es arrodillarse en la línea de salida.

Con patria o sin ella,

lo importante es arrancarse a correr.

Lo bueno y lo justo al principio.

Después ya agarra vuelo.

El odio. El odio.

Su rostro lo deforma un gesto

de éxtasis amoroso.

Ay, esos otros sentimientos,

debiluchos y torpes.

¿Desde cuándo la hermandad

puede contar con multitudes?

¿Alguna vez la compasión

llegó primero a la meta?

¿Cuántos seguidores arrastra tras de sí la incertidumbre?

Arrastra solo el odio, que sabe lo suyo.

Talentoso, inteligente, muy trabajador.

¿Hace falta decir cuantas canciones ha compuesto?

¿Cuántas páginas de la historia ha numerado?

¿Cuántas alfombras de gente ha extendido,

en cuántas plazas, en cuántos estadios?

No nos engañemos,

sabe crear belleza:

espléndidos resplandores en la negrura de la noche.

Estupendas humaredas en el amanecer rosado.

Difícil negarle patetismo a las ruinas

y cierto humor vulgar

a las columnas vigorosamente erectas entre ellas.

Es un maestro del contraste

entre el estruendo y el silencio,

entre la sangre roja y la blancura de la nieve.

Y ante todo, jamás le aburre

el motivo del torturador impecable

y su víctima deshonrada.

En todo momento, listo para nuevas tareas.

Si tiene que esperar, espera.

Dicen que es ciego. ¿Ciego?

Tiene el ojo certero del francotirador

Y solamente él mira hacia el futuro

con confianza.»

Lluvia, de Juan Gelman

Lluvia

hoy llueve mucho, mucho,

y pareciera que están lavando el mundo

mi vecino de al lado mira la lluvia

y piensa escribir una carta de amor/

una carta a la mujer que vive con él

y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él

y se parece a su sombra/

mi vecino nunca le dice palabras de amor a la

mujer/

entra a la casa por la ventana y no por la puerta/

por una puerta se entra a muchos sitios/

al trabajo, al cuartel, a la cárcel,

a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/

ni a una mujer/ni al alma/

es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/

como hoy/que llueve mucho/

y me cuesta escribir la palabra amor/

porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/

y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/

y cuándo/y cómo/

pero el alma qué puede explicar/

por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/

palabras que naufragan/

palabras que no saben que hay sol porque nacen y

mueren la misma noche en que amó/

y dejan cartas en el pensamiento que él nunca

escribirá/

como el silencio que hay entre dos rosas/

o como yo/que escribo palabras para volver

a mi vecino que mira la lluvia/

a la lluvia/

a mi corazón desterrado/

La mística, escritura del goce femenino.

A propósito de San Juan de la Cruz

La mística, escritura del goce femenino.

 A propósito de San Juan de la Cruz.

                                             … nos fundiremos en el éxtasis, …, jubilosos y a puerto seguro del necio lenguaje humano, tú y yo.

                        Jaláluddín Rumi (Poeta místico musulmán persa 1207 – 1273)

Juan de Yepes procede de la cultura de la pobreza[1], el encuentro con los Carmelitas y con sus luchas le llevan a pasar nueve meses en la cárcel, donde creará Cántico espiritual, considerada la cumbre de la poesía mística española; lo que hace con ayuda de su memoria pues carecía de papel y pluma.[2] 

En dos ocasiones Lacan hace referencia al místico hispano, la primera en su seminario sobre Las psicosis, y dice: “La poesía hace que no podamos dudar de la autenticidad de la experiencia de San Juan de la Cruz […]. La poesía es creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el mundo.”[3]

La experiencia mística creadora de la experiencia poética.

Con su poesía intenta lo imposible, comunicar su experiencia mística, su encuentro con lo inefable, a través del lenguaje.

Surge así una poesía extraordinaria, que él mismo llama de “dislates”, y para los que tiene que hacer “declaraciones”, supuestamente para los sorprendidos lectores, ante el erotismo y el enigma de sus versos.

En esta alegoría del coloquio entre el alma y Dios, no hay equivalencias fijas, “montes”, por ejemplo, va cobrando significados diferentes, a lo largo de las  “declaraciones”. Sus analogías son cambiantes e ilógicas, por lo que se hace verdaderamente difícil adivinar las significaciones de este lenguaje; que quedan pues vacías; pocas veces hay un mismo y único sentido a una palabra, estos aparentes “dislates” son de gran fecundidad y es la genial manera que tiene de abordar esta experiencia, a priori, inenarrable, sin lógica pero que le produce sensaciones equívocas y misteriosas.

Que mi alma se ve ya

Sin arrimo y con arrimo

Verdadero alquimista del lenguaje[4], transmuta aceleradamente las palabras en un estilo de metaforización desconocido hasta el momento, liberando así al lenguaje de la rutina del significante y significado, sus versos están en una evolución constante, así lo declara en el Prólogo al “Cántico espiritual” … “por ser cosas tan interiores y espirituales, para las cuales comúnmente falta el lenguaje … es todo un estado de transformación… porque los dichos de amor es mejor declararlos en toda su anchura”[5]

La escritura de un goce: … que voy de vuelo!

La segunda referencia de Lacan la encontramos en el seminario Aún: “La mística … Es una cosa seria, y sabemos de ella por ciertas personas … gente capaz como San Juan de la Cruz… ¿Y con qué goza? Está claro que el testimonio esencial de los místicos es justamente decir que lo sienten, pero que no saben nada”[6]

             Entréme donde no supe,

y quedéme no sabiendo,

toda sciencia trascendiendo

era cosa tan secreta,

que me quedé balbuciendo,

toda sciencia trascendiendo

y el espíritu dotado

de un entender no entendiendo

Quien se supiere vencer

Con un saber no sabiendo,

           irá siempre trascendiendo.[7]

Con estos versos elegidos de “Coplas sobre un éxtasis de alta contemplación” en el que nos resonará fácilmente este “saber no sabiendo”, pues es una referencia para nosotros sobre lo que es el inconsciente, que pone en el corazón de la experiencia subjetiva del goce en el cuerpo, un vacío, imposible de llenar con el lenguaje, al que solo se le puede aproximar balbuciendo.

No poder decir nada, que es como Lacan, se aproxima a lo que llama goce femenino, acerca el lenguaje al silencio, no se puede decir nada, porque apunta a la dimensión a la que no alcanza la lógica del significante ni el goce fálico. Tal vez lo podemos pensar como el silencio mudo de la pulsión o como un eco sin decir.

El silencio y la soledad, – en profunda soledad, escribe, – es como alcanza la experiencia mística, sin el ruido de las voces y entonces goza de la música callada.

Y sus lectores nos deleitamos con las resonancias de sus canciones.

Concha Lechón

Velada de Cárteles: Grand Assises: La mujer no existe.

Valencia, 9 de marzo 2022

Sede CV – ELP


[1] Gamoneda, A. Discurso. Entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana “Miguel de Cervantes 2006”

[2] Gorostiza, L. La música callada. Jacques Lacan con San Juan de la Cruz. Lacan Hispano. Gramma Ediciones, 2021

[3] Lacan, J. Seminario, Libro 3. Las psicosis. Paidós, Buenos Aires, 1981, p. 114

[4] López – Barat, L. Los lenguajes infinitos de San Juan de la Cruz e Ibn – Arabi de Murcia

[5] San Juna de la Cruz. Llama de amor viva y poesía espiritual.  Madrid. Ed. Arca de Sabiduría. 1994

[6] Lacan, J. Seminario, Libro 20 Aún. Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 92

[7] San Juan de la Cruz. Llama de amor viva y poesía espiritual. Editorial EDAF, Madrid, 19954. P.  170 – 171

Basquiat. Polifonía visual

Texto presentado en el espacio central de la ELP-CV el día 24 de noviembre de 2021.Sesión preparatoria de las XX Jornadas de la ELP, “Marcas del trauma”.

Jean Michel Basquiat. Polifonía visual con cuadros

Impacta ver las obras de Jean Michel Basquiat, una eclosión de elementos se impone a nuestros ojos, en ellas encontramos escrituras poéticas, alusiones literarias, estructuras cromáticas en una multiplicidad de representaciones.

Su obra se considera como un legado en el que existe un equilibrio perfecto entre la tradición del arte occidental y la cultura cotidiana de la vida de los afroamericanos en el Downtown de Nueva York de los años ochenta.

Me acerco a la obra de Basquiat buscando en qué puede ilustrarnos sobre la última enseñanza de Jacques Lacan y en esta ocasión, desde el sesgo del trauma y sus marcas.

Un acontecimiento imprevisto es su primer recuerdo infantil, a la edad de siete años: fue atropellado por un coche mientras jugaba en la calle. Ya en el hospital su madre le llevó un ejemplar de Gray´s Anatomy.

Si bien Jacques-Alain Miller, nos orienta a no buscar la diacronía de una herida antigua como origen del trauma[1], sí que podemos pensar que este accidente fue un encuentro con lo imprevisible, en el que quedó ligado y desligado la vida y la muerte.

Los coches y los juegos callejeros desempeñaron un papel protagonista en las primeras pinturas de Basquiat, las partes del cuerpo y sus nombres científicos son recurrentes en su obra, Gray fue el nombre de su grupo de música experimental. En uno de sus últimos cuadros Pegasus, letras y palabras en negro sobre un fondo blanco, se repite con insistencia ASPHALT.

Los cuerpos que pinta y dibuja Basquiat, parecen más bien esbozos, están incompletos, en muchos de ellos se ve el interior, los órganos, la mayoría de estos cuerpos tienen sobre ellos rayas, trazos, palabras, hay en ellos una tensión entre lo inacabado y lo excesivo de marcas, de colores…e incluso la fealdad salta a la vista, al mismo Cassius Clay, lo pinta sin brazos; los del batería Max Roach, son apenas un esbozo en movimiento, por citar cómo representa a algunos de sus héroes.

Pinta lo que ve y lo que escucha, dice: “Plasmo una idea directa” (1983)[2]. “Obtengo la información en libros, en cosas de espray… la carta de un restaurante es una pintura…” (1985)[3].

Sus cuadros se asemejan a cómics de la crónica social, a la vez que están presentes las referencias bíblicas, literarias, mitológicas. Pero a diferencia de lo que a primera vista pudiera parecer, un salpicado sin ton ni son o una copia de la realidad que le rodea, hay en ellas miríadas de constelaciones significantes que remiten a la infinitud de las resonancias, en torno a los temas que le preocupan: el origen de la esclavitud, la situación de los afroamericanos, la ferocidad del capitalismo.

Si bien la dimensión social salta a la vista en su obra, no es lo que cautivó a los entendidos en arte: críticos, galeristas, otros artistas, sino su potencialidad creativa; es también de nuestro interés poder ver y leer la obra de Jean Michel con la clave que Jacques-Alain Miller nos aproxima a Finnegans Wake, como ese eco translingüístico que desconcierta, como una cámara de reverberación, – aquí de imágenes acústicas y visuales -, en la que se demuestra la relación de cada uno con lalengua y es esta contingencia la que provoca la resonancia del troumatismo en cada uno.

En sus primeras obras traslada los grafitis SAMO a lienzos, grafitis que realizaba con su compañero de instituto Al Díaz, firma de la que se apropia, con la que llenaron de máximas enigmáticas puntos estratégicos del Soho, del tipo: “Jimmy Best de espaldas al golpe a traición del expediente de su niñez” o, “SAMO COMO UNA CLAÚSULA DE EXCEPCIÓN”.

La excepción de su singular relación al lenguaje.

Introduce pronto un nuevo tipo de pintura en su meteórica trayectoria, reutiliza piezas viejas encontradas en la calle, que no funcionaban y las eleva a obras de arte, ventanas, puertas, ruedas de automóvil, cuyos marcos les sirve de marco para los cuadros.

Aún da un paso más y comienza a construir sus propios bastidores, sujetando maderas con cuerdas que deja al descubierto, o con clavos también a la vista. La mirada puede pasar así también por el “interior” del cuadro, por lo nudos y los enganches que lo sostienen. Cuando le preguntan por esta forma de presentar sus cuadros, dice: “Está todo bien atado, aunque no lo parezca”[4], en un equilibrio sutil de rudeza y elegancia.

Su curiosidad y su afán de investigación en el campo visual, más su sentido práctico, le llevan a una forma original de enlazar sus pinturas – que realiza en formatos muy grandes -, a enlazar varias pinturas, incluso de tamaños diferentes, en polípticos, que puede plegar, lo que facilita el traslado de las obras.

Podemos entender este ensamblaje de piezas sueltas, desde la diversidad de sus representaciones, sus bastidores, sus polípticos con la función de la pieza suelta, de la que Jacques-Alain Miller, dice: “… la pieza suelta, una vez que se le ha separado como tal de su función, se torna enigmática, …, la pieza suelta, cuando ya no sirve para nada, es una figura fuera del sentido.

Una vez eliminado de la pieza suelta su uso natural, ella se presta a ocasionales para los que no estaba hecha. Esa práctica de bricolaje es un proceso, un procedimiento fundamental”[5].

Podemos decir de Basquiat que es un hombre de saber hacer, un artista, que es como Lacan nombra a James Joyce.

Basquiat se veía como una celebridad, personaje que representa unos meses antes de darse a conocer como SAMO y comenzar su fulgurante trayectoria. Su amiga y documentalista Tamra Davis dice de él: “Se hizo famoso por ser artista, después era famoso por ser famoso”[6].

En sus autorretratos suele representarse con una corona de tres puntas, reconociendo así la majestad de sus héroes: escritores, músicos y boxeadores, inspirándose en sus logros. Consideraba su labor como una continuación de este noble linaje.

Corona que bien puede representar su escabel.

Así en sus obras encontramos listados de nombres en el que están los héroes épicos de la historia universal haciendo serie con los nombres de músicos, poetas y deportistas.

Dirá: “Quería copiar toda la historia de arriba abajo, pero era demasiado aburrido, me limité al elenco de los personajes. Solo me gustan los nombres”[7], lo que podemos poner en relación con la cita de Jacques Alain Miller sobre un dicho de Lacan del seminario anterior a El sinthome: “La nominación es por donde el parloteo se anuda a lo real”[8].

Su amigo, el pintor activista Keit Haring dice de él: “El poeta supremo, cada gesto un símbolo, cada acción, un acontecimiento. Creó suficiente obra para mantener el suspense entre las generaciones venideras”[9]. Lo que lo constata una obra de más de mil lienzos y más de mil dibujos en ocho años.

Más me acerco a su obra, más me interesa.

Concha Lechón. Psicoanalista. Miembro de la ELP y de la AMP.

Cassius Clay, 1982

Acrílico y barra de óleo sobre lienzo, 106,5 x 104 cm

Sin título, 1982

Acrílico y barra de óleo sobre madera, 183 x 122 cm

Grillo, 1984

Acrílico, óleo, collage de fotocopias, barra de óleo y clavos sobre madera, políptico: 244 x 537 x 44,5 cm

Pegasus, 1987

Acrílico, grafito y lápices de colores sobre papel, montado sobre lienzo, 223, 5 x 228, 5 cm

CPRKR, 1982

Acrílico, barra de óleo y collage de papel, montado en soportes de madera. 152,5 x 101,5 cm


[1] Miller, Jacques-Alain. Causa y consentimiento. Paidós, Buenos Aires, 2019, p. 138

[2] Nairne, Eleanor. Jean-Michel Basquiat. Taschen, 2020, p. 240

[3] Op, cit, p. 368

[4] Op, cit, p. 240

[5] Miller, Jacques-Alain. Piezas sueltas. Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 14

[6] Davis, Tamra. Jean-Michel Basquiat: The Radiant Child. Documental, Estados Unidos, 2010.

[7] Nairne, Eleanor. Jean-Michel Basquiat. Taschen, 2020, p. 235

[8] Miller, Jacques-Alain. Piezas sueltas. Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 70

[9] Nairne, Eleanor. Jean-Michel Basquiat. Taschen, 2020, p. 448

REFLEXIONES SOBRE LA FEMINIDAD

                    Reflexiones sobre la feminidad

Inicio este trabajo de investigación con las miras puestas al Congreso 12 – 13 de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, es decir para avanzar hacia este sintagma durante año y medio, para lo que me he planteado un programa de trabajo de 7 puntos:

1.- La niña

2.- La sexualidad femenina

3.- La feminidad

4.- La posición femenina

5.- Del lado mujer

6.- El goce femenino

7.- La mujer no existe

Hoy, me quedaré en la vereda freudiana vislumbrando las posibles rutas lacanianas.

La niña aparece en el marco del mayor escándalo freudiano, la sexualidad infantil, con la que Freud se atreve a poner patas a arriba a la moral imperante, dándole a la pulsión sexual infantil un carácter de ley: se manifiesta en todos los seres hablantes.

De entrada, presupone que hay un mismo proceso de desarrollo libidinal para ambos sexos en los primeros años de vida, hasta la encrucijada nodal que es el complejo de Edipo.

En estos primeros años de vida, ambos, son pulsionalmente activos, es decir, la sexualidad en las niñas tiene un carácter masculino. Para dejar enmarcada la cuestión, de la polaridad masculino-activo, femenino-pasivo, de la que parte Freud, me remito a la reflexión que hace en 1925, al explicar las consecuencias psíquicas de las diferencias anatómicas, dice: Todos los seres humanos tienen una disposición bisexual , por su herencia cruzada… la masculinidad y la feminidad son construcciones teóricas de contenido incierto. (1)

Las diferencias entre la niña y el varoncito comienzan con el apercibimiento de la diferencia anatómica de los sexos, y aquí, de la niña dice: en el acto se forma su juicio y su decisión. Sabe que no lo tiene y quiere tenerlo. (2). O bien comienza, la desmentida: la creencia de que lo posee. A partir de la envidia de pene, puede hacer la equivalencia pene = hijo, y entrar así en la encrucijada edípica y tomar al padre como objeto de amor. Es decir, en la niña el complejo de Edipo es una formación secundaria, que está precedida por el complejo de castración, por este instante de ver y de tomar una decisión. Freud nos indica que el complejo de castración tanto en la niña como en el muchachito son procesos inhibidores y limitadores  de la masculinidad, a la vez que promotores de la feminidad.

Quisiera introducir una cuestión que me parece también relevante: el asombro de Freud por la amnesia infantil sobre los primeros años de vida, en la que hay una intensidad de la vida pulsional, emocional, en la que gran parte de las funciones cognitivas se ponen en marcha, y sin embargo la memoria queda inactiva.

Los textos sobre la sexualidad femenina y la feminidad son producciones de la obra ya madura de Freud, que nada tiene que ver con un tratado de sexología, aunque sus títulos pudieran evocarlo.

En el texto de la sexualidad femenina trata de explicar cómo una niña se convierte en una mujer, y para ello introduce conceptos como identificación y elección de objeto, además para hablar de la sexualidad femenina se retrotrae a la infancia, a la relación que ha tenido con su madre y con su padre. Lo que me ha hecho recordar la orientación que Lacan dio a Francoise Dolto; si quiere saber sobre sexualidad femenina, estudie antes la sexualidad infantil.

Quiero también poner de relieve que tampoco es un tratado sobre la vida amorosa de las mujeres, ya en los Tres ensayos, Freud advierte: La vida amorosa del hombre es la única asequible a la investigación, la mujer permanece envuelta en una oscuridad todavía impenetrable. La oscuridad estaría en suponer que la psicología de la mujer podría considerarse simplemente análoga a la del hombre. (3)

Desde el inicio Freud pone el acento en la importancia de la fase preedípica, de la primera vinculación, la ligazón a la madre; Freud dice: es difícil, nebulosa, pérdida en tinieblas, difícil de revivir… ha sucumbido a una represión inexorable. (4)

En la conferencia 33ª sobre La feminidad, pone el acento en el vínculo  entre feminidad y vida pulsional, y dice: no se puede comprender a la mujer si no se pondera esta fase de la ligazón con la madre preedípica. (5)

Es decir, más allá de las ficciones de la novela familiar, me parece importante poner de relieve; el peso que tiene en la subjetividad, para cada quien, el tiempo anterior a la entrada en el lenguaje, el tiempo anterior al consentimiento de dejarse atrapar en el orden simbólico, porque aquí, es mi primera hipótesis, está el germen de la feminidad, para cada ser hablante.

 Freud define la feminidad como la resolución que una mujer ha tomado en su vida adulta, es algo a lo que se accede, a lo que se llega.

Las rutas lacanianas que me parece se pueden tomar, tienen para mí las siguientes indicaciones:

.- El texto de Lacan de 1958, sobre la sexualidad femenina, en el que  hay dos referencias que se pueden seguir para abrir campos de investigación:

1.- El sintagma: “El narcisismo del deseo”, (6) podemos orientarnos con los textos de Eric Laurent sobre las posiciones femeninas del ser, que lo entiende, este sintagma, como un amor al deseo, un deseo de deseo, y con ella se abre la vía de la relación que el sujeto femenino tiene con la falta y con la nada. Abriendo la clínica de la privación, del estrago  y del superyó femenino.

2.- El otro sintagma: “la sexualidad femenina aparece como el esfuerzo de un goce envuelto en su propia contigüidad” . (7)

Ahí donde Freud percibía oscuridad, Lacan empieza a concebir un goce que envuelve por su inmediación, es decir sin la medida fálica.

Me parece el punto de partida para despejar este goce contiguo que experimenta el sujeto femenino “entre una pura ausencia y una pura  sensibilidad”. (8)

La siguiente indicación será el seminario 19, O peor, en concreto el capítulo XIV, que es una charla, que se titula: ”Teoría de las cuatro fórmulas”, entonces para despejar este goce contiguo, es decir, separarlo, diferenciarlo del goce fálico, Lacan recurre a la lógica formal, que introduce dos tipos de NO:

.- No existe, que llevará al No hay, no hay relación sexual, no hay la mujer.

.- No todo, no todo Fi de x, la mujer no toda es.

Quiero introducir también de esta charla sobre las cuatro fórmulas, el lugar de lo indecidible, en el lado derecho, en lo que llamará el lado mujer. Situando lo indecidible en el movimiento de lo imposible al encuentro con lo contingente, y nos dice: lo que está en juego es lo imposible, es decir a fin de cuentas, lo real.

Sigan bien ese caminito. (9)

Concha Lechón. Psicoanalista. Miembro de la ELP

Espacio Central Sede CV-ELP: Preparación del 12 – 13 Congreso de la AMP: La mujer no existe.

Notas

1.- Freud, S. Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos. (1925). Amorrortu editores, Vol. XIX, p. 276

2.- Ibid, p. 271

3.- Freud, S.  Tres ensayos de teoría sexual. (1905). Amorrortu editores. Vol VII, p. 137

4.- Freud, S. Sobre la sexualidad femenina (1931). Amorrortu editores. Vol. XXI p. 228

5.- Freud, S. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis. 33ª Conferencia. La feminidad. (1933 [1932])Amorrortu editores. Vol. XXII, p. 111

6.- Lacan, J. Ideas directivas para una congreso sobre la sexualidad femenina. Escritos 2. Siglo XXI, editores, p. 712

7.- Ibid, p. 714

8.- Ibid, p. 712

9.- Lacan, J. Seminario 19. O peor. Editorial Paidós, p. 205