¿Estoy deprimido?

La depresión ha pasado a formar parte del vocabulario común para indicar ciertos estados de ánimo que a modo de vaivén envuelven a veces a algunas personas.
agua y ramas
“tener la depre”, “estar con la depre” suele ser el modo coloquial como se refieren a este estado tanto los que la padecen como los de su alrededor.

Asumiendo un estado de apatía y de desinterés por el mundo que les rodea: familia, amigos, estudios, trabajo… acompañado a veces de cansancio físico, inapetencia u otros síntomas en el cuerpo, como también pensamientos despreciativos o negativos.

En ocasiones se asume como “natural” la aparición y desaparición de estos estados produciéndose una cronificación ya que la persona va asumiendo como parte de ella este estado emocional.

Un trabajo psicológico permite detectar los signos que indican que algo no va bien, lo que facilita su análisis y da la posibilidad de que las personas puedan dar una respuesta diferente a lo que les causa problema.

El amor y sus dificultades

 

  • El amor y sus dificultades
  • Los sentimientos son las primeras manifestaciones del vínculo afectivo con los demás.
  • Se experimentan , originalmente, en el entorno familiar y más adelante en la pubertad y en la adolescencia se inician las elecciones amorosas.
  • parejas modernas
  • ¿A quién elegimos como pareja?
  • Si bien las condiciones de amor son del orden de lo más íntimo, de lo más desconocido para uno mismo, un “divino detalle” nos hace caer enamorados y entrar en el hipnotismo del amor, esta fase del enamoramiento se caracteriza por la exaltación y admiración de la persona amada.

    Habitualmente esta fase de enamoramiento va transformándose hacia otros estados y en ocasiones deriva hacia el desencuentro y el malestar.

    ¿Por qué ese estado de exaltación se ha convertido en fuente de sufrimiento?

    ¿Qué posiciones tomó cada uno en la pareja?

    ¿Qué se esperaba del otro?

    Estas y otras cuestiones pueden ponerse al trabajo para elucidar las causas que hacen del amor un sufrimiento.

Tratamiento con niños

Tratamiento con niños

Los cambios sociales ocurridos en los últimos años han producido nuevos estilos de vida en los que se han diversificado los modelos familiares y por tanto se ha hecho más complejo el lugar de los hijos en las familias.

La infancia es el tiempo en el que se  dan las primeras formas de relación con el mundo: con los padres, con la familia, con el propio cuerpo, con el entorno, con el lenguaje…

Es pues un tiempo de grandes cambios vitales en los que se aprende a conquistar el mundo

niño a saltando vaya

que nos rodea, aprendemos a caminar, a manipular objetos… a la vez que se inicia la socialización, las normas de convivencia de cada cultura, lo que requiere ir renunciando a los impulsos más básicos para poder vivir en sociedad.

Este complejo avatar ocasiona a veces conflictos o dificultades que pueden entenderse como totalmente normales en el proceso de crecimiento.

Ahora bien cuando se constata un sufrimiento persistente, respuestas continuamente inadecuadas, una falta de afectividad con las personas más cercanas u otro tipo de manifestaciones que llamen la atención es aconsejable iniciar un tratamiento.

Se trata entonces de ofrecerles un lugar para que puedan manifestar lo que les causa problema y encontrar las propias soluciones.

Cuando se trabaja con las niñas y los niños se necesita de la colaboración de los padres; son necesarias entrevistas para que los padres puedan aportar su perspectiva del problema y encontrar la forma más adecuada de abordarlo, así como valorar los cambios y progresos del tratamiento.

VARIACIONES SINTOMÁTICAS ACORDES A NUESTRA ÉPOCA

         

        Muchas gracias por invitarme a participar en este ciclo de conferencias sobre el síntoma en el siglo XXI, que el mismo título es ya una indicación de que algo nuevo se ha producido en este comienzo de siglo, y me ha parecido muy oportuno el tema porque es necesario una apuesta a punto de lo que entendemos por síntoma en el momento actual, en el 2014.

He titulado mi aportación :

     VARIACIONES SINTOMÁTICAS ACORDES  A NUESTRA EPOCA

Pensé en un título con resonancias musicales, que necesariamente introduce el factor tiempo. Una variación tiene el mismo patrón armónico pero varía fundamentalmente el tiempo y la melodía.

Así pues, puse el meridiano en el año 2000, en el momento justo del cambio de siglo, y llevé mi reflexión unos 14, 15 años antes, a mediados de los 80, que es el tiempo en el que comencé mi práctica, con lo que para un psicoanalista de orientación lacaniana conlleva de formación teórica, de controles (supervisiones) y del propio análisis. Me interesé pues en este período del que he sido testigo directo y os puedo contar.

Al pensar en los años 80, dos acontecimientos me parecieron los más relevantes a nivel planetario: la irrupción del SIDA, que considero que fue una emergencia de lo real que vino a poner fin a la fiesta de los 70 y primera mitad de los 80 , causó horror y estragos en ciertos estilos de vida, ciertos modos de  gozar y puso en jaque al narcisismo científico del momento, no sabían cómo había aparecido ni cómo curarlo. Y la proliferación de todo tipo de teorías y moralinas. La peste rosa hizo surgir los mismos prejuicios que la peste negra.

Los movimientos ciudadanos anti-SIDA, dando respuesta, haciendo invenciones frente a este real, del que no se sabía nada.

El otro acontecimiento que destacaría fue la caída del muro de Berlín, que puede leerse como la caída del dominio de los ideales, el mundo estaba dividido entre un sistema capitalista y un sistema comunista, y la demolición del muro fue el ejemplo de cómo el capitalismo reabsorbía el comunismo, como anecdótico la venta de trocitos de muro como souvenir, y abriendo paso a la era de la globalización, de un único mercado.

Qué pasaba esos años en el campo del psicoanálisis de orientación lacaniana: pasaban muchas cosas, porque fue un tiempo de fundaciones de los institutos del campo freudiano,  fue un momento de creación, de organizarse, de formar estructuras que nos fueran propias para promover la formación y la transmisión del psicoanálisis.

Desde el lado más teórico, Jacques Alain Miller, dictó un seminario, allá por el año 1987 – 88, que tituló: Diagnóstico Diferencial entre Neurosis y Psicosis, que fue un seminario para clarificar la distinción de las neurosis y de las psicosis; pero para ello eligió, en un buen número de sus lecciones, trabajar el caso del Hombre de lo Lobos, que es el caso más complejo que escribió Freud, que ha recibido todos los diagnósticos posibles y que él mismo se presentaba como el Hombre de los Lobos y firmaba así sus cuadros, en fin construyó una clasificación en la que sólo cabía él. Es decir, escoge el caso que no encaja bien ni en la neurosis ni en la psicosis.

Era un tiempo, los años 80, que se trabaja fundamentalmente en torno al diagnóstico diferencial, considerando que hay un tiempo para las entrevistas preliminares para detectar el diagnóstico, de neurosis y psicosis y entonces hacer la dirección de la cura en las neurosis y ver el posible tratamiento para los casos de psicosis.

Y había la idea que es desde la neurosis desde donde se podía hacer verdaderamente la experiencia de un análisis, y ésta es la tradición freudiana, Freud exploró las neurosis, su interés por las psicosis era puramente teórico, su teoría, en concreto su teoría sobre la libido, tenía que ser válida para todas las categoría, y de hecho su estudio de las psicosis es el estudio de un libro, de un testimonio de un señor al que no vio nunca.

Y la construcción teórica sobre las neurosis la hizo en torno a lo que se llamó el complejo de Edipo, lo que haría la diferencia es si se pudo salir o no del avatar del complejo de Edipo, si se pudo sepultar.

Los tres tiempos del Edipo

Hoy sabemos que es orientativo pero no es decir mucho sobre las psicosis si nos quedamos aquí.

Incluso cuando Lacan comienza su enseñanza años 50 – 60, el corpus teórico es para la neurosis: la demanda, el deseo, la falta en el Otro, la división subjetiva, las operaciones de Alienación y Separación para la construcción subjetiva en el campo del Otro son términos utilizados para las neurosis.

Nos orientábamos en la neurosis, como os digo, por una clínica heredera del complejo de Edipo: un niño y sus padres, entonces la vida era así, las relaciones familiares eran mucho más estables y sólidas, y las identificaciones, tanto imaginarias como simbólicas tenían un peso específico. Podríamos decir que una clínica en torno a las identificaciones, que se habían construido organizadas en torno al complejo de Edipo, o en la relectura de Jacques Lacan en torno al Nombre del Padre, como operador que posibilita la metáfora del sujeto.

En los tratamientos posibles para las psicosis, se trabajaba con muchísima prudencia, con la orientación lacaniana: de ser secretarios del alienado (explicar), con mucho respeto: el psicótico sabe que ignora la lengua que habla, no simule saberla usted.

Posición de respeto: dejarse enseñar por el psicótico.

En muchos casos surgía la pregunta por la transferencia: ¿cómo ha  hecho lazo social con el analista, cuando no hay una suposición de saber?  ¿Qué función podía cumplir el psicoanálisis para un psicótico?

Los casos tenían valor de enseñanza cuando eran paradigmáticos, cuando podían explicar bien lo que era una histeria, lo que era una obsesión, una paranoia, una esquizofrenia… y si no estaba claro, si habían dudas, era porque aún no habían surgido cuestiones más cruciales respecto a la transferencia, fundamentalmente; a veces se controlaba eran neurosis, otras parecían psicosis.

A principio de los 90, con la remodelación de Europa, tras la caída del muro, con la guerras también en territorio europeo, sin dejar de explosionar por el mundo entero, y el avance de la globalización vimos emerger 2 tipos de patologías, lo que llamamos: las nuevas formas del síntoma:  las patologías relacionadas con el objeto: las adicciones, primero las tóxicas y luego a una gran diversidad: al juego, al sexo, al deporte, a internet… , y con otro cariz, en relación al objeto y al cuerpo: la anorexia, la bulimia; y

un 2º fenómeno fue la expansión de la clínica infantil,  hasta entonces una clínica minoritaria, lo más grave que le pasaba a un niño era tener dislexia, luego apareció el diagnóstico de fracaso escolar y la escala ha ido en aumento en una progresión geométrica, en cuanto al número, a la vez que se han ido adelantando los diagnósticos, cada vez a edades más tempranas, en psicosis infantil y autismo.

Estas nuevas formas del síntoma, complicaron todavía más la clasificación diagnóstica. Ni se pueden considerar síntomas, en el sentido freudiano, es decir formaciones del inconsciente a descifrar, ni son una estructura clínica pero  sin embargo socialmente tuvo un impacto a nivel mundial dentro de la Salud mental, se abrieron servicios, centros… Una clínica que ponía en primer plano la cuestión del goce, y la cuestión del objeto.

A mediados de los 90, cada vez habían más casos difíciles de diagnosticar. En el 96, en Angers, se convocó un conciliábulo, por cierto el Conciliábulo, no es un  Concilio, es una conspiración o una camarilla, éste término, escogido por Jacques Alain Miller, es como se llamaron las reuniones previas a la revolución francesa. Entonces, se invita ir a Angers, una ciudad pequeña, a hora y media de París, a los analistas a “conspirar” de nuestra teoría, con aquellos casos que algo llamaba la atención. Se pone sobre la mesa, a cielo abierto, escuchando, una vez más: lo que no encaja: “Efectos de sorpresa en las psicosis”, y se invita a los analistas, no tanto lo paradigmático del caso, si no más bien lo que les llamaba lo que les sorprendía de lo que no encajaba con la teoría. Se vuelve a convocar al año siguiente, ahora ya una “Conversación”, en Arcachon, más lejos de París, descentralizar; con el título: “Casos raros: los inclasificables de la clínica” pero se inaugura esta conversación con un caso titulado: “Un caso no tan raro”, pues la sorpresa había sido que no son tan raros los casos raros, que no son tan infrecuentes, y que justamente la dificultad para el diagnóstico, es que no son grandes manifestaciones, son por ejemplo leves fenómenos en el cuerpo; por ejemplo: un tono vital bajo. 

Voy a rescatar como J.A. Miller inauguró esta conversación, fue diciendo: “Entramos en lo vivo del sujeto” y efectivamente cada vez más la rareza, lo más peculiar, la singularidad de cada caso es lo que nos enseña “lo vivo del sujeto”.

Al año siguiente, sí hubo ya una “Convención”, en Antibes, en septiembre de 1998, donde se trabajó de una forma más sistemática, por Secciones Clínicas las nuevas formas de desencadenamiento (más sutiles): Conexiones, desconexiones y reconexiones (Marseille), respecto de lo social.

Las neo-conversiones. Referidas al cuerpo (Burdeos)

Las neo-transferencias (Angers).

En la lógica temporal lacaniana podemos decir, que el efecto sorpresa fue el instante de ver, la conversación el tiempo de comprender y la convención fue el momento de concluir. Y se concluyó, con un significante nuevo: “Psicosis ordinarias”, para significar que eran frecuentes, normales, para distinguirlas de las psicosis extra-ordinarias, de ruidosos desencadenamientos, de construcción de metáforas delirantes sólidas, complejas, o de las manifestaciones esquizofrénicas, normalmente graves.

Se puso de manifiesto una clínica “flou”, vaga, ligera, líquida, por tomar el término de Zigmut Bauman, en consonancia con lo que él mismo describe de la “sociedad líquida”, un aflojamiento de los vínculos sociales, afectivos, laborales y una movilidad inédita en estos lazos.

Tres años verdaderamente fructíferos de renovación de la teoría analítica, que produjo incluso una especie de “epidemia” de diagnósticos de psicosis ordinarias; pero sin duda ha abierto el campo a la investigación.

Para explicar estos casos había que recurrir a la última enseñanza de Lacan, que va en la dirección que tanto en las neurosis como en las psicosis, hay un punto de abrochamiento, en las neurosis es lo que llamamos Nombre del padre, como un operador lógico y en las psicosis es un abrochamiento, tipo no-nombre-del-padre, y esto es lo que nos pusimos a explorar a finales de siglo, y seguimos.

El inicio del Siglo XXI, estuvo marcado por los atentados de Nueva York, Madrid y Londres, lo que evidenció una vez más, y de forma inédita: lo real sin ley y que confrontó a cada uno con el impacto de lo imprevisto. Me parece muy adecuada la expresión del Eric Laurent que denominó: La sociedad del trauma, también es suya la expresión: el trauma generalizado. Las últimas Jornadas de L´ecole.  “Los traumatismos en la cura analítica. Buenos y malos encuentros con lo real”. Es complejo el concepto de “trauma” en psicoanálisis. No es lo que le pasa a Cary Grant en “Recuerda”.

Ha sido un período de preocupación por la clínica de lo social : Realización de Foros, creación de redes, centros de tratamiento…  que ha revertido en una diversificación de la clínica y una flexibilización de la práctica, aunque tal como era el tema del Congreso del 2004: “Sin standars pero con principios”

Una práctica que acoge, que escucha la particularidad de cada sujeto, para ello hace falta el tiempo, el tiempo para tener efectos de tratamiento, es decir para poner de relieve lo que ha comandado la vida del sujeto, lo que lo ha mantenido estable o lo que lo ha desestabilizado.

Lo que se ha podido resolver a través del sentido, es decir lo que se ha podido descifrar y lo que no.

Podríamos entender como síntoma, en el siglo XXI,  lo que no se puede dejar de hacer, lo que insiste, la tendencia más básica del sujeto, lo que no cambia, el patrón  armónico o des-armónico más bien que repetimos. Recuerdo a un músico de jazz hablando de lo interesante que es la arritmia, entonces no lo entendí, hoy lo entiendo un poco más

Y justamente esta des-armonía que cada uno tiene, es lo que podemos considerar como lo más propio de cada uno, porque es también lo que hace que cada uno esté forzado a apañárselas con lo que no funciona. Hay una discordia fundamental en el ser hablante que es ineliminable. La cuestión es ver qué se hace con esto.

El síntoma en el siglo XXI, lo retranscribimos poniéndole una “h” intercalada, entre la T y la O, la h muda de la pulsión, que es silenciosa y lo pronunciamos en francés, y así hablamos del sinthome, que es la última aportación de Lacan con la que podemos abordar más adecuadamente la clínica contemporánea, y ofrecer la posibilidad de hacer de otra manera, incluso de encontrar la buena manera de hacer.

Tómese como una variación musical, el sinthome (que incluso escribimos en cursiva) y que nos permite diferenciar los malestares, los síntomas – en plural – es decir, los disfuncionamientos o quejas con los que las personas acuden a consultar, a ser tratados, síntomas que pueden ser descifrados, y el sinthome que es la parte irreductible del síntoma, lo que no se cura, pero puede cifrarse de otra manera y se le puede dar otro uso, pienso que esta es la apuesta, al menos una de ellas, del psicoanálisis hoy en día.

Concha Lechón

Conferencia pronunciada el 21 de Febrero de 2014 en la Universidad de Málaga en el ciclo de Conferencias organizadas por el Instituto del campo Freudiano en Málaga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué es un ataque de pánico?

¿Qué es un ataque de pánico?

El ataque de pánico es una emergencia súbita de la angustia. Ocurre pues de un modo imprevisto que deja a la persona en una situación de desconcierto con un sentimiento de irrealidad, al que inmediatamente después de este momento de suspensión del sentido, aparece normalmente un sentimiento de miedo intenso, que suele estar acompañado por síntomas físicos, a veces mareos, otras palpitaciones, o sudoraciones… cada uno responde con su cuerpo.

Son episodios que dejan sumidos a la persona en una cierta perplejidad ¿por qué me ocurrió esto? ¿me volverá a pasar? ¿cómo puedo evitarlo? Por lo que muchas veces como protección se forman fobias en torno a la situación en la que se produjo el ataque de pánico, siendo la más generalizada y radical, la agorafobia, es decir el miedo a salir a la calle, lo que condiciona de un modo importante la vida de las personas  y suele tener consecuencias en el amor, la familia, los estudios, el trabajo, los amigos…

Un tratamiento da la posibilidad de poner al trabajo este episodio y sus reacciones posteriores, que si bien se presentan como algo totalmente desconocido y sin saber por qué se ha presentado, puede descifrarse, lo que en sí tiene efectos terapéuticos y ayuda a la persona a entender mejor esa parte desconocida de sí misma.

¿A quién se atiende?

¿A quién se atiende?

A personas que tengan problemas de:

. Angustia, ansiedad y estrés

. Obsesiones y comportamientos compulsivos

. Depresión

. Problemas en la pareja

. Síntomas psicosomáticos

. Fobias y miedos

. Problemas en el ámbito laboral

. Dificultades para relacionarse con los demás

 

 

 

                     ¿Cómo salir de la depresión? 

Munch. Melancolía

Melancolía de Edvard Munch

La depresión se caracteriza por una falta de interés general en los diferentes aspectos de la vida que suele ir acompañado de pensamientos negativos que se dirigen a uno mismo.

El ánimo triste suele persistir gran parte del tiempo.

Hoy, en día, es fácil camuflar este sentimiento pues el mundo altamente tecnológico en el que vivimos puede hacer que pasemos nuestro tiempo envueltos en una especie de nube que nos desconecta de nosotros mismo y nos “enchufa” directamente en el mundo virtual, donde se tiene la ilusión de que lo que allí ocurre es lo que importa.

¿Cómo volver a conectar con la realidad exterior?

¿Cómo hacer para que vuelva a ser interesante el desempeño de las actividades cotidianas?

¿Qué proyectos pueden entusiasmarnos?

Son las preguntas que pueden venir a despertarnos y desear darle otro rumbo a nuestra vida.

 

 

 

 

UN CUERPO QUE HABLA

Alma Tadema

La relación que cada persona tiene con su cuerpo es siempre compleja y en algunas ocasiones problemática. Podemos distinguir varios orígenes:

.- Cuando hay síntomas en el cuerpo (dolores de cabeza, musculares, malestares difusos…, cansancio) que no se corresponden con una enfermedad orgánica, aunque no por ello son menos molestos.

.- Cuando aparece una sintomatología hipocondríaca, es decir un miedo desmedido e irracional a contraer enfermedades, lo que produce mucha preocupación a la persona que lo padece.

.- Las dolencias de las enfermedades psicosomáticas, en las que hay una ligazón fuerte entre los factores físicos y los psíquicos.

.- Y, cuando sí que hay una enfermedad física que produce síntomas crónicos en el cuerpo.

Todas estas situaciones pueden variar o mejorarse con el apoyo de un tratamiento psicológico. En los que no hay patología orgánica se puede descubrir qué llevo a la formación de ese síntoma y por qué se mantuvo; lo que generalmente lleva a su desaparición.

En los casos en los que sí hay un origen orgánico está constatado que cuando las personas pueden hablar de sus dolencias se alivia gran parte el malestar psíquico que éstas producen.

 

Capturar en la red

                           SOBRE LA INICIATIVA: CAPTURAR EN LA RED, EN EL TRATAMIENTO CON NIÑOS

Comienzo con un resumen, como introducción, de la intervención de Jacques Alain Miller en las II Jornadas del Instituto del Niño, celebradas el 23 de marzo de 2013, que inicia con la propuesta del título para las próximas Jornadas, a celebrar en 2015: Interpretar al niño.

Título, a la sombra o a la luz de : El deseo y su interpretación, seminario recientemente publicado, cuya torsión introduce el equívoco: es el niño el que interpreta el mundo y a la vez se le interpreta.

El concepto clave de la  presentación de las próximas Jornadas es el psicoanalista instrumento, rescatado de la fórmula: el psicoanálisis con niños, introduciendo  la noción de instrumento, inspirada en la referencia lacaniana  que a su vez remite a Aristóteles: El hombre piensa con su alma;  ahora bien, cuando se trata del tratamiento con niños se debería decir “el niño con el analista”. El analista como instrumento, aunque sirve menos que en el adulto pues está obligado a tomar iniciativas.

Este título nos servirá para reflexionar sobre nuestra práctica, no para normalizarla o estandarizarla, sino más bien a título de cambio de experiencias y sobre todo, anima J.A. Miller, salir de la interpretación como un modelo de traducción, y tomar de ella lo que tiene valor de mensaje, a la  espera  que uno de estos mensajes tenga un valor transformacional. En su máxima extensión va de la señalización a la transformación. Estamos en el entre-dos.

 Así, el niño, es pensado por Lacan entre enunciado y enunciación: en el niño, algo no está aún  acabado, precipitado por la estructura. Algo no está aún distinguido en la estructura. (Sem VI) Este algo nos reenvía a la distancia del “yo” (je) del enunciado y del “yo” (je) de la enunciación. En mi reflexión: el niño como producto del discurso del Otro y como emergencia subjetiva, que J.a Miller aproxima al uno-solo.

 

Invita a una reflexión en torno al grafo del deseo, nuestra red, arquitectura en la que encontramos relacionados el grito, el sujeto, la imagen especular, el Otro, la significación del Otro, el deseo, la demanda, la falta en el Otro, el fantasma, y el ideal del yo, sin duda un recorrido para dos años.

 

 

 

Propone cinco iniciativas que pueden hacernos avanzar en el tratamiento con niños: situar el ideal del yo, interpretar los padres, capturar en la red, extraer el sujeto, criticar la alucinación.

 

Capturar en la red

            La orientación de  J.A Miller es que encontramos en el primer piso del grafo, las llamadas necesidades, es decir la exigencia pulsional, que reciben la marca del lenguaje, y en las que el código del Otro debe dominar y hacer pasar por los desfiladeros del significante.

 

 

 

El primer piso del grafo del deseo podemos tomarlo como el primer efecto del encuentro del ser hablante con el lenguaje; el llanto como la primera expresión de la emergencia subjetiva ($) y que encuentra un lugar en el Otro (A), entendido aquí como el lugar del código del Otro, que interpreta esta emergencia subjetiva y le da una significación: llora, entonces tiene hambre, frío…

Este llanto, grito… se convertirá en demanda si un Otro le da significación s(A).

Hay 2 puntos de entrecruzamiento:

1º: $ y A, en el que el sujeto – constituido a través de la captura en una imagen [ m – i (a)] -, necesariamente ha de precipitarse en A, posteriormente se verán los efectos.

2º: $ y s(A), lugar donde se constituye la significación.

Estos primeros significantes que el sujeto recibe del Otro,  conformarán sus insignias, sus trazos unarios, las identificaciones primarias que darán las primeras identificaciones y más adelante, el Ideal del yo.

 

El primer piso del grafo podemos leerlo también como la mutación del esquema 

      Significante                              Simbólico

    ———————–               —————————

         significado                            imaginario

 

al esquema landa, en el que hay un entrecruzamiento entre lo Simbólico y lo imaginario, este entrecruzamiento, abrochamiento, punto de almohadillo o Nombre del Padre, introduce una rutina en el discurso, una estabilización de las significaciones, lo que podemos entender por código.

J.A Miller plantea el problema de la captura en la red simbólica de la emergencia subjetiva en su encuentro con el lenguaje y que se manifiesta en el grito, las jaculaciones,  y añadiría los usos neológicos, metonímicos y autístico del lenguaje.

Cito, con  mi traducción

¿Cómo capturar algo del sujeto en este “código”? El analista se encuentra en posición de validar el código del Otro, de validar las reglas, y digamos que aquí, “interpretar al niño”, es del orden de la captura. Intentemos tener ejemplos de estas capturas. 

Biblioteca de Orientación Lacaniana de Valencia
Les invita al coloquio
Menores con medidas de protección o judiciales:
¿Cómo escucharles?
Ponencias:
¿Qué nos dicen los adolescentes cuando cometen un “acto delictivo”?
Mercedes Diez – Psicóloga, psicoterapeuta. Equipo Técnico de Fiscalía de Menores
Menores infractores en la consulta de Salud Mental. Visión del Psiquiatra infantil
Dra. Mila Fuentes – Psiquiatra. Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil La Coma
La mochila: suposición o escucha. Una aportación desde el Psicoanálisis
Inmaculada Martín – Psicoanalista, psicóloga. Sección de Protección de Menores. C. Bienestar Social
Presenta:
Concha Lechón. Psicoanalista, psicóloga
Viernes, 29 de Noviembre de 2013, 19:00 h.
Lugar:
Escuela Lacaniana de Psicoanálisis
Padilla, 8-2. 46001 Valencia
Comisión organizadora: M. Carratalá, C. Lechón, E. Tabernero, MA. Vázquez
ENTRADA LIBRE
Información:
Sede de Valencia de la ELP Padilla nº 8 pta. 2
46001 Valencia
Teléfono: 963 94 46 28
e-mail: bolvalencia@gmail.com
e-mail: elp.cvalenciana@gmail.com

XII Jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Barcelona 9 y 10 de Noviembre de 2013

XII Jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Barcelona 9 y 10 de Noviembre de 2013

REFLEXIONES EN TORNO A LA CULPA, EL DESEO Y EL SINTHOME
Elegí tres referencias de momentos históricos diferentes para reflexionar sobre el tema de estas Jornadas, tres escansiones en las que apoyarme para encontrar un trayecto que partiendo de la “culpa” llegara a la “responsabilidad” pues es el trayecto de la experiencia analítica: desafectarse del pathos de la culpa para encontrar la lógica de la posición subjetiva de la que cada cual es responsable.
La primera referencia, está extraída de Malestar en la cultura, que se puede tomar como un compendio de la obra freudiana, en la que el “malestar” se introduce en relación a la culpa, tomo un párrafo en el que se relaciona sentimiento de culpa, superyó y deseos prohibidos:
1ª.- “Entonces, hemos tomado noticia de dos diversos orígenes del sentimiento de culpa: la angustia frente a la autoridad y, más tarde, la angustia frente al superyó. La primera compele a renunciar a satisfacciones pulsionales: la segunda esfuerza, además, a la punición, puesto que no se puede ocultar ante el superyó la persistencia de los deseos prohibidos” . (p. 123)
Primero, señalar que la culpa, en psicoanálisis, está ligada al sentimiento, no se trata de la culpa en el sentido jurídico, sino que es un malestar que zozobra, muchas veces de una manera difusa, angustiosa. El sentimiento de culpa puede aparecer por lo que no se ha hecho o dicho, por lo que se ha pensado, fantaseado, sentido y también, por supuesto, por lo que se ha hecho o dicho. Incluso se puede uno sentir culpable sin saber por qué ni de qué, y es justamente este sentimiento de culpa inconsciente lo que Freud exploró y lo que situó como el afecto que indica las complejas y conflictivas relaciones del ser hablante y la civilización en la que vive.
Tenemos pues en esta referencia 2 orígenes, más bien 2 tiempos, que se activan por la angustia:
1º.- Angustia frente a la autoridad, la autoridad parental, el Otro del amor, que puede resolverse por la renuncia a la satisfacción pulsional, renuncia que se hace por temor a la pérdida del amor.
2º.- Angustia frente al Superyó : que más severo que la moral cultural, exige la punición, el castigo (en la clínica lo escuchamos a veces con los insultos que los sujetos se dirigen, las depreciaciones, las acciones sacrificiales, las prohibiciones impuestas).
Al ojo interior no se le escapa la “persistencia” de los deseos prohibidos, pues la tendencia pulsional insiste. Encontramos aquí una articulación del deseo y las pulsiones.
La renuncia pulsional puede tomar varios destinos, nombro sólo dos, el de la represión, deriva que será el germen de los síntomas neuróticos, entendidos como una satisfacción paradojal de la pulsión a través del sufrimiento; o puede tomar la suerte de la sublimación, que es la satisfacción desviada de su meta, que para Freud es un destino forzosamente impuesto pues la cultura se edifica sobre la renuncia pulsional. Ahora bien, hay algo inherente a la pulsión que se tiene que satisfacer directamente, como sostén básico y necesario para la vida, es la ración de avena , que Freud ejemplifica con la agudeza de los habitantes del pueblecito alemán Schilda: cuando acostumbraron al caballo a no comer, se murió. Hay una parte de la pulsión que tiene que satisfacerse en la vida.
La parte de la pulsión que no es susceptible de sublimación es a lo que Lacan llamó: goce. “Sublimen todo lo que quieran, hay que pagarlo con algo. Ese algo se llama el goce”. Sem Etica, p 383

2ª Escansión, tomada del Seminario de la ética, que es una relectura de Malestar en la cultura, pues es su principal referencia.
.- “Propongo que de la única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica, es de haber cedido en su deseo”. (p. 379)
Me apoyé en esta máxima por la pregunta que implica: “¿Has actuado en conformidad a tu deseo”, que es la invitación propuesta por Lacan durante este seminario, hacer una revisión de la ética a la que nos lleva el psicoanálisis, tomando la relación de la acción con el deseo. Lo que implica introducir otra dimensión: la de la acción. En “La ciencia y la verdad”, Lacan había formulado: “De nuestra posición subjetiva somos responsables”, en consonancia con el modo de trabajar de Freud que devolvía la responsabilidad de la queja, mostrado de un modo paradigmático en el Historial del caso Dora, indicándole su complicidad en el desorden del que se quejaba; ahora, en el Seminario de la ética, toma la acción, es decir “lo que se hace”, desde una perspectiva de Juicio Final, colocando como medida el deseo.
El deseo si bien es un término del vocabulario común, Freud la pondrá en el centro de su doctrina –reprimido, insatisfecho, imposible…, ligado a la libido y enganchado a los significantes,- más bien entre sus intervalos -, en los que se despliega la demanda con la que hacemos el vínculo social.
En su conferencia en Atenas (Mayo 2013): “El Otro sin Otro”, Jacques Alain Miller esclarece la función del deseo en la teoría analítica, en la que podemos seguir el deseo como la referencia a la falta, primeramente: metonimia de la falta en ser, lo que se desliza, se escapa entre los significantes y que encuentra su referente en el Otro, justamente en su falta, que Lacan llevará a su inconsistencia.
En este sentido, esta referencia incluye la dimensión de la acción, del actuar, de cómo hacer con el vacío, con la nada con la que cada quién se va encontrando en una experiencia analítica.

3ª escansión, tomada del seminario El Sinthome. Es el momento de la muy última enseñanza de Lacan, en la que se produce un viraje radical con la introducción de una nueva topología que hace equivaler el nombre del padre a un sinthome, entendido como un operador que mantiene anudados los tres registros: imaginario, simbólico y real, la referencia elegida es:
“Uno sólo es responsable en la medida de su saber hacer.
¿Qué es el saber hacer? Es el arte, el artificio, lo que da al arte del que se es capaz un valor notable, porque no hay Otro del Otro que lleve a cabo el Juicio Final. Por lo menos, yo lo enuncio así” (p. 56)
La lógica que he intentado seguir ha sido relacionar la responsabilidad con la serie:
Posición subjetiva – acción – saber hacer
Ya he apuntado a un saber hacer con la nada, con la inconsistencia del Otro, del lado de lo que no hay, pero con esta referencia, en este seminario, Lacan introduce la pregunta de un saber hacer con lo que no se puede dejar de hacer, lo que persiste y que tiene en cuenta la positivización del goce, lo que sí hay; pone de relieve el modo de gozar de cada uno y lo que cada quien hace sobre la verdad de su goce, aunque sólo se la pueda mediodecir. El análisis opera para volver posible este goce, extrayendo un saber y poder así darle otro uso; para ello hace falta el tiempo para reconocer la naturaleza del sinthome, que es diferente al síntoma, puesto que no es una formación del inconsciente, no es a descifrar, sino más bien de lo que se trata es de encontrar la función que puede hacer.
Es de la mano de Joyce que Lacan nos lleva al arte, pues de su sínthome, de su peculiar relación con el lenguaje supo hacer arte, es más se hizo un nombre con una obra casi ilegible y a partir de la cuál se fundó una comunidad.
Lo que me lleva a preguntarme, para concluir, sobre las relaciones del resto que insiste y el lazo que fundamenta el vínculo social.

Concha Lechón